Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Hablar de sexualidad y discapacidad sigue siendo un reto. No por falta de deseo, sino por exceso de prejuicios. Esther Sánchez Raja lo tiene claro: “Controlar no es cuidar”. Presidenta de la Asociación Nacional de Salud Sexual y Discapacidad (ANSSYD), enfermera, socióloga, sexóloga y doctora cum laude en Ciencias de la Salud especializada en sexualidad y discapacidad, lleva más de dos décadas formando, asesorando y acompañando desde un enfoque integral.
En esta conversación con 20minutos, denuncia la infantilización que sufren muchas personas con discapacidad, especialmente mujeres, explica los riesgos de la pornografía como única fuente de información, y propone una visión más amplia, afectiva y sensorial de la sexualidad. “La educación sexual no despierta deseos. Los orienta, los protege”, insiste.
Desde su experiencia, el tabú persiste por varios motivos. Durante siglos, se ha negado el deseo a quienes tienen una discapacidad. “Aún hay quien cree que no sienten ni necesitan afecto”, lamenta. Esa visión se traslada a la práctica clínica, al entorno educativo e incluso a muchas familias. Faltan espacios donde puedan hablar abiertamente, profesionales formados y consultas ginecológicas accesibles. “La educación sexual en España no está garantizada para nadie, y mucho menos si tienes una discapacidad”.
La infantilización de las personas con discapacidad, dice, funciona como una barrera invisible pero poderosa. Al tratarlas como menores perpetuos, se les niega el derecho a decidir sobre su cuerpo y su intimidad. “Es algo que observamos con más fuerza en las mujeres y en quienes tienen discapacidad intelectual”. Frente a ello, reclama también una educación sexual dirigida a las familias, que muchas veces, con buena intención, acaban siendo un freno por miedo, desinformación o moral religiosa.
La pornografía ha sustituido a la educación afectivo-sexual
Una de las grandes preocupaciones de Esther tiene que ver con la falta de herramientas para comprender la intimidad y el consentimiento. “El consentimiento no es solo un concepto. Es una habilidad que se enseña y se practica”, sostiene. La ausencia de formación, añade, aumenta el riesgo de que muchas personas no sepan cuándo están siendo agredidas. También denuncia que el acceso a Internet y a la pornografía sin filtros ni guía ha sustituido a la educación afectivo-sexual, con consecuencias preocupantes. “Vemos adolescentes que creen que lo que ocurre en una película porno es la realidad. Y eso genera culpa, frustración, complejos y riesgo de repetir patrones tóxicos”.
Sánchez Raja apunta, además, que la pornografía, cuando actúa como única fuente de aprendizaje, “distorsiona la percepción del cuerpo, del deseo y de las relaciones”. Ha trabajado con chicas con complejos por tener pechos pequeños, o con chicos “obsesionados con el tamaño del pene porque lo han aprendido en la pornografía”. El problema, insiste, no es el deseo, sino la falta de referentes reales. “La educación sexual debe explicar que cada cuerpo es diferente y que el placer no depende de una medida estándar. La vagina mide 12 cm de media, todo lo demás sobra”, ironiza.
Las familias, insiste, pueden ser un gran apoyo o una gran traba. Algunas prohíben directamente que sus hijos reciban educación sexual. En otras, ni siquiera se habla del tema. “Muchos padres no saben que sus hijos se masturban, o que se conectan a plataformas donde se desnudan para otros. Eso también es sexualidad”. Por eso, su enfoque es claro: escuchar sus miedos, explicarles los riesgos de la desinformación y convertirlos en aliados. “Sin la familia, no hay avance posible”.
También recuerda con contundencia que las personas con discapacidad no son todas iguales. “Cada discapacidad es diferente. Cada persona tiene sus preferencias, sus límites, su forma de expresar o vivir el deseo”, recalca. “Y no todo el mundo quiere tener pareja ni necesita tener relaciones sexuales coitales para sentirse realizado”. Por eso, insiste en que educar en sexualidad no es incitar a nada, sino dar libertad para que cada uno decida cómo quiere vivirla, si es que quiere hacerlo.
Cada discapacidad es diferente
Entre los mitos más extendidos menciona varios: “Que no tienen deseo, que son niños eternos, que todas las personas con discapacidad son iguales… o que si les hablas de sexo se van a descontrolar”. Lo preocupante es que todos esos prejuicios siguen presentes incluso en algunos profesionales. Por eso, insiste, no basta con abordar lo biológico. “Hay que hablar de cuerpos, pero también de emociones, afectos, identidades y límites”.
También alerta sobre el enfoque actual de muchas charlas escolares, que se centran solo en el coito, la penetración y el riesgo. “La educación sexual no puede reducirse a pene, vagina y preservativo. No es solo biología. Es relación, es respeto, es placer”. Especialmente importante, añade, para quienes no se identifican con los modelos heteronormativos, como muchas personas LGTBIQ+ con discapacidad, que ni siquiera encuentran referentes ni espacios seguros para hablar de sus vivencias.
“Reducir la sexualidad a la genitalidad es un error”, zanja. “El cuerpo está cubierto por dos metros cuadrados de piel. En las caricias, en la mirada, en el tono de voz también hay placer”. Y eso, insiste, hay que recordarlo especialmente cuando hablamos de personas con grandes necesidades de apoyo. “No todas las personas tendrán una erección o una eyaculación, pero todas pueden sentir afecto, ternura, deseo, placer. Hay que trabajar con sus sentidos, sin juicios ni estándares externos”.
Antes de despedirse, Esther lanza una advertencia: “Las mujeres con discapacidad sufren un 4 % más de agresiones sexuales que el resto. Muchas no saben que están siendo agredidas. No reconocen el abuso porque nadie les explicó qué es el consentimiento”. Por eso, ANSSYD cuenta con un equipo de profesionales especializados que acompañan a víctimas con discapacidad en procesos judiciales, pero su apuesta es clara: “Prevenir desde la educación y el respeto”.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5729426/0/esther-sanchez-experta-educacion-sexual-las-personas-con-discapacidad-se-les-niega-derecho-una-sexualidad-digna/

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