Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
En España más de 400.000 personas conviven con el daño cerebral adquirido, que son las secuelas que deja en nuestro cerebro accidentes como un ictus -la causa principal-, un traumatismo craneoencefálico o una falta de oxígeno. Este daño cerebral se puede manifestar de varias formas. Unas más visibles, como las motoras: la pérdida de movilidad de algunos de los miembros o la capacidad de andar. Otras menos, como las que se producen a nivel cognitivo o sensorial.
Todas estas personas que sufren un daño cerebral pueden recuperar toda o parte de la funcionalidad perdida gracias a un intenso proceso de rehabilitación posterior, pero lo más habitual es que no retomen toda la funcionalidad previa y tengan que aprender a convivir con secuelas.
Tanto para seguir mejorando como para sentirse bien a nivel tanto físico como psicológico, el deporte es esencial, como bien saben en la Fundación Segunda Parte, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a fomentar la práctica del ejercicio físico entre las personas con daño cerebral, sean cuales sean sus condiciones físicas, cognitivas y a cualquier edad.
Para visibilizar su labor y los beneficios del deporte entre las personas con daño cerebral, esta Fundación organizó este viernes 25 de octubre en la Caja Mágica de Madrid, la segunda edición de las DCOlimpiadas, un evento deportivo que reunió a 200 personas con daño neurológico de diversos centros de neurorrehabilitación para participar en una jornada de deporte y superación. Juntos practicaron deportes como pádel, boccia, tiro con arco o atletismo.
El objetivo, más que competir, porque se trata de un evento amistoso, es dar a conocer los beneficios del deporte en las personas con daño cerebral y dejar ver que, a través de la práctica deportiva, se puede tener una vida más plena y autónoma.
Más allá de lo físico
El daño cerebral adquirido llega de manera abrupta a la vida de las personas. El beneficio del deporte en los procesos de rehabilitación física tras este tipo de accidentes está más que probada, según indica Marta Pérez, directora de la Fundación Segunda Parte, «es determinante en la salud y la calidad de vida de estas personas, que tienen afectadas habitualmente varias áreas, el área física, el área cognitiva, el área conductual… y eso determina también el área social y el desarrollo personal».
Como explica Susana Pajares, médica rehabilitadora en CEADAC, el Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral, «al igual que ocurre con personas que hacen deporte normalizado, el deporte adaptado les da posibilidad de mejorar una movilidad que, por la patología, ya tienen restringida», pero, además, tiene otros beneficios a nivel social y psicológico, «vuelven a sentirse capaces, que forman parte de un equipo… porque la tendencia, después de un daño cerebral es a aislarse».
Vuelven a sentirse capaces, que forman parte de un equipo… porque la tendencia, después de un daño cerebral es a aislarse
Los beneficios se dan, además, en personas de todas las edades y tanto si habían practicado deporte antes como si no, «nosotros hemos tenido a mucha gente que no hacía deporte previamente y que encuentran en él una forma de canalizar emocionalmente todo lo que pasa después del daño. Nunca es tarde para hacer deporte, se tenga daño cerebral o no», añade Susana Pajares, «por eso, además de tener una formación semanal de deporte adaptado, en CEADAC, cuando les damos el alta, les recomendamos que sigan haciendo deporte, y para eso, fundaciones como Segunda Parte son una gran oportunidad».
En la Fundación Segunda Parte, esos beneficios los comprueban en tiempo real, pues son los mismos usuarios los que les trasladan lo que deporte significa para ellos, «llegan perdidos, no saben qué pueden hacer en su situación de vida nueva y te dejan en sus manos, y lo que vemos es que se benefician a nivel física, social, cognitiva… ellos mismos nos lo dicen», explica Rodrigo, Educador físico deportivo de la Fundación.
La práctica deportiva impacta también a nivel cognitivo, es decir, que personas que, tras el daño cerebral no tengan secuelas físicas, también pueden beneficiarse de la práctica del ejercicio físico, pues se trabajan, como explica la neuropsicóloga Begoña González, «procesos atencionales, de memoria, de control de la impulsividad o toma de decisiones, áreas que a menudo se ven afectadas».
Volver a conectar con la vida a través del deporte
El deporte, como explica Marta Pérez, es motivación, es superación, despierta unas ganas de mejorar que, irremediablemente se van a trasladar en una mejora en otras áreas de la vida, «tiene una motivación intrínseca. Me provoca querer ser mejor y probarme a mí mismo». Cuando tu vida ha cambiado de manera abrupta es deporte se convierte, gracias a ese factor motivador, en una «buena forma de volver a reconectar con tu vida, son personas a las que la vida les ha dado una segunda oportunidad, pero la sociedad no está preparada para ellas y el deporte es una forma de volver a conectar. Estamos viendo personas que están en una silla de ruedas y tienen una movilidad muy limitada o personas que luego van a jugar al pádel con una movilidad completa. La actividad física es beneficiosa para todas ellas y además es intergeneracional. Nosotros lo hacemos desde un enfoque hacia la salud, pero es una actividad físicodeportiva que nos permite impactar sobre otras variables que determinan la salud y la calidad de vida de las personas».
Para que estos beneficios se den y para que exista esa motivación, es fundamental que el deporte sea adaptado para todas y cada una de las personas, sea cual sea su nivel de daño y de funcionalidad, algo de lo que se encargan personas como Rodrigo, que además de estudiar tiene el grado de Ciencias de la actividad física y del deporte, se ha especializado en discapacidad y daño cerebral: «Tienen una nueva condición de salud y tenemos que adaptar la actividad a cada una de las personas, tenemos que buscar las más favorables a su funcionalidad, así que todos pueden hacerlo porque tenemos muchas opciones: atletismo, piscina, pádel…».
El pádel, por ejemplo, es ideal para personas con un daño cognitivo, como Carol, que tuvo una aneurisma hace 14 años, «en lo que más me ha ayudado es a volver a percibir las cosas por el lado izquierdo. Al principio, me mandaban las bolas al lado izquierdo, y las fallaba, pero fui mejorando gracias al deporte, me ayudó mucho a recuperar ese lado», recuerda. Desde entonces, sigue haciendo deporte siempre que puede porque además «me da alegría, me ayuda a socializar, que es lo que yo recomendaría a personas con daño cerebral, que salgan, que hagan deporte, que no se quedan apáticos. El deporte ayuda psicológicamente«.
Cualquier deporte va a ser, por tanto, beneficioso a nivel cognitivo e incluso emocional, porque lo que conseguimos, como explica Begoña González «es que se readapte a su funcionalidad previa y que a nivel emocional sienta la utilidad, la capacidad de independencia. Les ayuda a sentir que retoman actividades que habían hecho previamente, porque cuando aparece un daño cerebral, la interrupción a todos los niveles de la vida de la persona es enorme».
Embajadores del deporte
Son las propias usuarias de este tipo de actividades las mejores prescriptoras de la práctica deportiva, pues como explica Marta Pérez, «son las propias personas con daño cerebral las que transmiten lo que les aporta y los que nos han hecho entender el valor del proyecto. Lo que nos dicen es que cambia sus vidas, que son capaces de hacer cosas que antes no podían hacer. Que han perdido el miedo, por ejemplo, a salir a la calle solos».
Ellos, han entendido que tienen una oportunidad nueva para volver a hacer cosas que habían dejado de hacer, y quieren compartirlo. Esto le ocurrió, por ejemplo, a Alejandro, que ya era un amante del deporte antes de tener un terrible accidente de autobús que le produjo un daño cerebral y le arrebató un brazo, «yo jugaba al baloncesto desde los siete años, y después me hice entrenador. Ahora, dentro de las limitaciones que tengo, intento practicar deporte, voy al gimnasio, porque pienso, incluso, que lo que he recuperado ha sido gracias al deporte».
Rodrigo, que también ve in situ lo que el deporte puede hacer por otras personas, no duda en, como él dice, ‘asaltar’ por la calle a la gente a la que cree que el deporte podría ayudar, «les explico a lo que me dedico y les invito a que prueben, a que lo vivencien, que entren en la página… Primero me miran un poco achantados, pero luego me escuchan… Y la verdad es que funciona, en un mes he conseguido a siete personas por la calle«, nos cuenta entusiasmado.
La pasión de Rodrigo ya se ve reflejada en voluntarias como María, que tras estudiar ciencias del deporte, decidió ayudar en la fundación, «siempre me ha llamado la atención el deporte adaptado, y aquí ayudo a todos los participantes, a que se lo pasen bien y a que aprendan con nosotros. Y me está gustando mucho, tanto, que he solicitado hacer las prácticas en la Fundación Segunda Parte. Lo veo como mi futuro profesional», asegura.
María lo ve como su vocación y miles de personas con daño cerebral como una oportunidad para mejorar y disfrutar de la segunda oportunidad que les ha dado la vida.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5647921/0/deporte-mucho-mas-que-terapeutico-para-las-personas-con-dano-cerebral-adquirido-les-ayuda-reconectar-con-vida/

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