Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Ya estamos en plenas vacaciones y la palabra ‘campamento’ es, para muchos niños, sinónimo de disfrute, socialización y crecimiento personal; un espacio, como explica la psicopedagoga Sara Sánchez, “donde el aprendizaje se aleja del aula para llenarse de experiencias significativas junto a los iguales, vivencias que, aunque parezcan simples, tienen un impacto profundo en la autoestima, el sentido de pertenencia y el desarrollo socioemocional”.
Sin embargo, esto no es así para todos, pues los padres de niños con discapacidad se enfrentan cada verano al mismo problema: la falta de campamentos -ya sean urbanos o con pernoctación- para sus hijos. Por un lado, aunque en teoría están obligados a reservar plazas para ellos, en los públicos -normalmente financiados por ayuntamientos- no cuentan con los apoyos suficientes para atender a niños con necesidades especiales e incluso llegan a rechazarlos. Y por otro, porque los que son específicos para niños con discapacidad, suelen ser escasos y/o muy caros.
Sara Sánchez, directora del Máster Universitario en Psicopedagogía Online y del Máster Universitario en Necesidades Educativas Especiales en UNIE Universidad, quiere poner el foco en la injusticia que esto supone para estos niños y sus familias, pues atenta directamente contra la igualdad de oportunidades y la inclusión, “en los campamentos urbanos, sobre todo los que se realizan en centros públicos, tienen la obligación de tener especialistas en necesidades educativas especiales, pero la realidad es que muchas veces, las empresas que las gestionan no suelen poner los medios, sino que contratan a gente muy joven, poco formada… a monitores de tiempo libre. Es, por tanto, responsabilidad del ayuntamiento proporcionar a alguien formado para este fin, porque para trabajar con niños con necesidades especiales se necesita constancia y compromiso”, asegura.
Además de que las oportunidades de vivir estas experiencias son escasas para estos niños, las pocas que hay se centran, sobre todo, en campamentos urbanos, pero muy poco o nada, en campamentos que suponen pasar noches fuera de casa. Se trata, por tanto, de otra oportunidad de vivir las mismas experiencias que sus iguales que se pierden los niños y adolescentes con discapacidad, “me gustaría hacer hincapié en que hubiera más oferta en este sentido, porque les permite vivir otras experiencias fuera del seno familiar. Creo que es importante para todos, pero especialmente para este alumnado, porque si ya de por sí los modelos parentales de hoy día están basados en la sobreprotección, en el caso de los niños con discapacidad, todavía más. Estos campamentos fomentan esa autonomía que a veces no se les da, y creo que es necesario tanto para ellos como para las familias”.
Estos campamentos fomentan esa autonomía que a veces no se les da, y es necesario tanto para ellos como para las familias
Un descanso ‘emocional’ para cuidar mejor
Criar y educar puede llegar a ser agotador a veces, pero cuando se trata de un niño con discapacidad este cansancio se multiplica. Es, por tanto, en estos casos cuando Sara Sánchez más recomienda este tipo de campamentos, “no solo para los niños, para quienes somos madres o padres, también supone una oportunidad de aprendizaje. Aprendemos a soltar, a confiar, a valorar su independencia y, sobre todo, a echarles en falta, lo cual también es necesario”, asegura.
Todas las familias, necesitan un descanso emocional, pero más especialmente las que tienen un hijo con discapacidad, por un lado, “para educar sin miedo y sin sobreprotección y fomentar su autonomía, potenciar sus capacidades y no recordarles aquello que no son capaces de hacer. Y lo más importante, viven experiencias que van más allá del núcleo familiar”.
Y por otro, como apuntaba, estos campamentos ayudan a echarles de menos, “esto ayuda a estar mejor con ellos posteriormente, porque ayuda a reconectar con ese vínculo afectivo, a valorar su presencia, a reforzar los lazos emocionales y el deseo de cuidar”.
Puede ser una oportunidad, además, para hacer cosas que unos padres que están pendientes de los cuidados de su hijo 24 horas al día nunca tienen tiempo de hacer, como “reconectar con tu pareja, con tu identidad como persona, quién eres… Al final, en las familias que conviven a diario con niños con discapacidad o necesidades especiales, su rol de madre o padre está potenciado… Descansar unos días de ellos les ayuda a coger fuerzas en tu día a día para tu rol como padre o madre, y eso es fundamental, porque las familias son el motor de todo”.
Una gran escasez de recursos
Es una realidad que los padres de niños con discapacidad, especialmente si es una gran discapacidad, suelen tener más recelos a la hora de dejar que su hijo se vaya una semana entera de campamento, sobre todo por temor a que no esté bien atendido o a que la pase algo, pero también es verdad que existe una gran falta de recursos públicos para llevar a cabo campamentos que garanticen una atencion y unas actividades adaptadas a niños con discapacidad.
Existen iniciativas privadas, llevadas a cabo por fundaciones, patrocinadas… pero son muy escasas y/o muy caras, algo que Sara cree que debería cambiar, “muchos menores con necesidades educativas especiales quedan al margen de estas experiencias por falta de recursos, formación o actitud inclusiva en los espacios de ocio. Garantizar una verdadera equidad requiere diseñar políticas públicas y programas que contemplen la diversidad desde el inicio”.
Un campamento inclusivo, es decir, adaptado tanto para niños con como sin discapacidad, sería, en su opinión, la mejor forma de que estos niños pudieran disfrutar de estas experiencias en igualdad, “pues fomentan la ayuda, el respeto y la convivencia de un modo natural, es la forma de que vean desde pequeños que cada uno es diferente. Es fundamental para tener una sociedad más justa e inclusiva, para que nos aceptemos unos a otros con nuestras vulnerabilidades”.
Para argumentar esto, Sara Sánchez nos recuerda la primera vez que llevó a sus hijos a los scouts, “al recogerlos, les hice las típicas preguntas: “¿Qué tal lo habéis pasado? ¿Habéis conocido a nuevos amigos?” Mi hijo me respondió con naturalidad: “Hay una niña ciega que va con su bastón.” Le pregunté: “¿La habéis ayudado?” Me miró extrañado, y fue entonces cuando comprendí la absurdez de mi pregunta. Somos los adultos quienes, a menudo, prejuzgamos y proyectamos nuestras limitaciones, ellos, en cambio, ven con los ojos del que aprende, saben, sin necesidad de que se les enseñe, que algunos niños simplemente aprenden o se orientan de otro modo. De poco sirve”, concluye, “tener conocimientos teóricos sobre inclusión si no existe una verdadera disposición a mirar al otro con empatía, apertura y respeto. La actitud es la puerta de entrada a la inclusión”.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5728564/0/fomentar-su-autonomia-desconectar-los-cuidados-asi-benefician-padres-ninos-con-discapacidad-los-campamentos-verano/

Comments are closed.