Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Habla de salud mental con trazos y palabras, pero también desde la herida. Pablo R. Coca, psicólogo sanitario e ilustrador, se ha convertido en una de las voces más reconocidas en el cruce entre salud emocional, discapacidad y divulgación cultural. Su universo gráfico, ‘Occimorons’, ha acompañado a miles de personas en momentos de tormenta, duelo o transformación. En esta entrevista, el autor de Las vidas que construimos repasa su historia personal marcada por la convivencia con una hermana con síndrome de deleción 22q11.2, su visión de los cuidados y su propuesta de un arte accesible que también consuele.
«‘Occimorons nació para consolar»
Desde sus viñetas o desde la consulta, Coca pone sobre la mesa los silencios que nos habitan y las preguntas que nadie se atreve a formular: ¿qué ocurre cuando la vida cambia de forma radical? ¿Cómo se rehace una identidad tras una discapacidad sobrevenida? ¿Quién cuida a quienes cuidan? En su mirada hay espacio para la fragilidad, el humor, la crítica y, sobre todo, para una frase que repite como mantra: “Por hoy, es suficiente”.
Eligió Psicología por azar y por necesidad. “Primero pensé en estudiar Derecho, pero una profesora de Filosofía me habló de psicología y me enganchó. Luego vino lo personal: mi hermana nació con síndrome de deleción 22q11.2, con discapacidad intelectual y muchas patologías asociadas. Su historia cambió la nuestra”, relata. Aquella convivencia marcó su adolescencia. La salud mental de su hermana se agravó, sufrió acoso escolar y fue diagnosticada de esquizofrenia. “Yo no sabía nada de salud mental. Solo veía que gritaba. Me faltaba información y herramientas para entenderla”.
Durante el confinamiento, encontró en el arte un puente para reconectar con ella. “El único momento en el que mi hermana estaba tranquila era cuando dormía o dibujábamos juntas. Así nació ‘Occimorons’”. De una silueta sin boca ni orejas surgió la primera viñeta. “Decía ‘nada’, y en la garganta tenía una segueta, como símbolo de todo lo que no se dice”. Lo que empezó como un gesto íntimo se convirtió en un proyecto con miles de seguidores en redes (su cuenta de instragram: @occimorons ), tres libros y una propuesta gráfica que aborda desde el autocuidado hasta el sentido de la vida.
La discapacidad atraviesa su obra desde dentro. “He acompañado a mi hermana toda la vida. Por eso hablo del papel de los hermanos como los grandes olvidados”, confiesa. Su segundo libro, Durante la tormenta, lo dedicó a quienes sostienen sin saber cómo. “Validar las emociones de quien cuida es urgente. También les llueve a ellos”.
«No todas las historias son de superación»
En sus viñetas hay soledad, culpa, agotamiento emocional, pero también ternura, humor y contradicción. “Hay historias que no acaban bien y también merecen ser contadas. Parece que solo tienen visibilidad las historias de superación”. Pablo habla desde la experiencia, pero también desde la ética del cuidado: “Mi hermana no es normal. ¿Y qué? El arte debe abrir espacio a todas las vidas, no solo a las que encajan”.
Cuando acude a institutos a dar charlas, su fórmula es sencilla: historias. “A los adolescentes no les puedes hablar con teorías. Les cuentas una historia, y empatizan. Me dicen que es la primera vez que entienden lo que sienten”. Le emociona ver cómo sus libros sirven como herramienta a docentes, psicólogos, educadores. “Lo gráfico tiene un poder increíble. En ferias del libro, hay quien abre el libro y se pone a llorar”.
Su tercer libro, Las vidas que construimos, aborda el duelo existencial, las renuncias y el replanteamiento del proyecto vital. “Muchos pacientes con discapacidad han tenido que renunciar a cosas desde el minuto uno. Otros se enfrentan a una discapacidad sobrevenida. En ambos casos, hay un duelo y hay que validarlo”. Recuerda que, en consulta, acompaña a personas que han perdido capacidades de forma progresiva. “Es tremendo, porque sabes que vas a dejar de andar o de ver. Hay que acoger ese proceso sin exigir fortaleza ni gratitud forzada”.
Uno de los temas que más le preocupan es el aislamiento. “Salir a la calle ya es difícil para muchas personas con discapacidad. Si el autobús no tiene rampa, si el metro no es accesible… es normal que no apetezca quedar”. Defiende que los cambios estructurales no solo benefician a las personas con discapacidad: “Yo mismo agradezco los espacios sin ruido, las luces suaves, la pausa”.
Crítico con el enfoque tradicional de la terapia, insiste en una mirada sistémica. “No puede ser que siempre sea la persona con discapacidad la que tenga que adaptarse. También hay que cambiar el entorno, el ocio, los barrios, los discursos”. Desde la psicología comunitaria, busca construir nuevas narrativas: “Hay que dejar de enseñar a personas autistas a mirar a los ojos, y empezar a escuchar lo que necesitan de verdad”.
«Creen que no valen porque siempre se lo han dicho»
Preguntado por la relación entre discapacidad y complejo de inferioridad, responde con rotundidad: “Está muy interiorizado. Muchos pacientes creen que no valen, que no merecen. Porque eso es lo que han escuchado siempre”. Por eso, le parece esencial que personas con discapacidad cuenten sus propias historias: “Escuchar a alguien que vive esa realidad te cambia. Te das cuenta de lo que no ves cuando vas por la calle”.
No es un autor que cierre con moralejas, pero tiene claro su lugar: “Quiero ser refugio, aunque sea temporal. Un sitio al que acudir cuando la vida duele”. Por eso repite, una y otra vez, esa frase que se ha vuelto emblema de ‘Occimorons’ y alivio para quienes se sienten desbordados: “Por hoy, es suficiente”.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5727122/0/pablo-r-coca-psicologo-creador-occimorons-hay-historias-que-no-acaban-bien-tambien-merecen-ser-contadas/

Comments are closed.