Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Los neurofilamentos de cadena ligera en suero (sNfLs) son un biomarcador que indica que existe daño neuronal, es decir, que puede ser un indicador de que existe una enfermedad neurológica o una enfermedad que tiene implicaciones neurológicas. De hecho, este marcador, en el líquido cefalorraquídeo, como explica en este artículo Dra. Luisa María Villar Guimerans se usa mucho en esclerosis múltiple, y se está empezando a emplear como biomarcador en sangre, que es mucho menos invasivo, para el seguimiento de la enfermedad.
El horizonte que se abre con este biomarcador es muy amplio, pues podría ser útil como biomarcador en muchas otras enfermedades, aunque en la que ha causado más revuelo ha sido en la fibromialgia, una enfermedad tan discapacitante como incomprendida que ahora mismo se diagnostica solo con la clínica, pues no existe ninguna prueba de imagen o análisis que sirva para diagnosticarla de manera objetiva.
En un estudio reciente, liderado por Maddalena Ruggieri, se han observado niveles significativamente elevados de NfL en sangre en pacientes con fibromialgia, lo que sugiere la presencia de daño neuronal leve en un subgrupo de pacientes con fibromialgia, particularmente aquellos con alteraciones del sueño asociados y, por ende, déficit en memoria operativa.
La publicación de este estudio ha causado mucho revuelo, pero sobre todo, mucha esperanza entre los pacientes, que llevan años esperando un marcador como este.
Sin embargo, aunque puede suponer un avance, el Dr. Antonio Collado, reumatólogo y Presidente y Miembro Fundador de la Sociedad Española de Fibromialgia Sindrome de Fatiga Crónica (SEFIFAC), rebaja las expectativas, “todo el mundo está esperando que salga un biomarcador fácil por el gran impacto que tiene la fibromialgia y porque sería la mejor manera determinar la gravedad de una enfermedad que impacta mucho en la calidad de vida de las personas, pero lo cierto es que es un hallazgo muy preliminar. Además, aún no se sabe nada en firme, aunque entre los afectados, como es lógico, ha creado mucha expectación”.
De hecho, en un artículo coescrito con Alan Juárez aseguran que “es necesario realizar estudios a mayor escala para comprender su verdadero significado: si representan daño neuronal real, un epifenómeno asociado al trastorno del sueño o un subtipo específico de fibromialgia con componente neurodegenerativo leve”.
A día de hoy, por tanto, “no forma parte de las pruebas diagnósticas de rutina en fibromialgia, ni permite modificar la estrategia terapéutica”, lo que no significa que no pueda ser útil en un futuro, pues “abre una vía de investigación”.
En la fibromialgia hay mucho más de lo que se ve
Una prueba más de que es una enfermedad neurológica
Independiente de que pueda servir o no para diagnosticar la fibromialgia, este marcador pone sobre la mesa algo de lo que el Dr. Collado no tiene ninguna duda, y es de que la fibromialgia es una enfermedad neurológica, a pesar de que se diagnostique y aborde desde reumatología, “se considera reumática porque las sociedades de reumatología internacionales la clasificaron con sus criterios diagnósticos, pero desde el punto de vista fisiopatológico, de las alteraciones que se han hallado y de los mecanismos que la están produciendo, está bastante claro que es una enfermedad neurológica. Sin embargo, esta especialidad, excepto algunos casos, no le ha prestado mucha atención”, asegura.
De lo que tampoco tiene duda, es de que en la fibromialgia “hay mucho más de lo que se ve, y en saber eso los que más han aportado a la investigación de la enfermedad han sido los neurobiólogos, tanto en imagen como en neurofisiología”.
Según Antonio Collado, la fibromialgia es una enfermedad neurológica, tanto por los síntomas como por los hallazgos que se han encontrado en imagen, “el dolor es un síntoma neurológico procesado por el sistema nervioso central que detecta alteraciones o lesiones de dentro o fuera del sistema nervioso, y otros síntomas también son claramente de corte neurológico: la fatiga, la alteración del sueño, sensibilidades, los síntomas cognitivos, la alodinia mecánica…”.
Pero es que, además, las exploraciones neurológicas que se han llevado a cabo han hallado alteraciones, “múltiples estudios realizados con técnicas de neuroimagen morfométrica, nos muestran la perdida de volumen en la corteza cerebral de diferentes áreas cerebrales y también algunos estudios nos han mostrado una pérdida de las fibras finas de los nervios periféricos en las biopsias cutáneas de un porcentaje significativo de pacientes con fibromialgia. La neuroimagen ha detectado también alteraciones funcionales en la sensibilidad de los estímulos, un procesamiento de los estímulos amenazantes diferente, alteraciones neurobioquímicas… todos los hallazgos, tanto de exploración como de la clínica demuestran claramente que es una enfermedad neurológica”, asegura.
Con estos hallazgos, ¿por qué se sigue diagnosticando solo por los síntomas? Porque, como explica Collado, tanto los síntomas como la exploración no son exclusivas de la fibromialgia, sino que “se comparten con otras enfermedades, por eso la clínica sigue siendo fundamental para establecer el diagnóstico. De hecho, tener los neurofilamentos elevados es algo que se produce ya por el propio envejecimiento”.
Por eso, y porque aún no existe un marcador específico que nos diga que estamos ante un caso de fibromialgia, siguen siendo los síntomas los que determinan el diagnóstico, “esta enfermedad tiene muchas alteraciones, pero no son específicas de esta patología, ni un marcador que nos sea útil, porque, además, las alteraciones que se han encontrado se han hecho con exploraciones muy sofisticadas y poco aplicables a la población en general. No olvidemos que la fibromialgia tiene una prevalencia muy elevada con respecto a otras enfermedades, entre el 3% y 4% de la población”.
El gran anhelo: hallar un biomarcador específico
Encontrar un biomarcador específico es, por tanto, el gran anhelo de pacientes y profesionales, ya sea los neurofilamentos u otro, “esperemos tener pronto algún hallazgo que nos ayude a encontrarlo, que nos dé objetividad”, insiste.
De hecho, expertos y pacientes piden que sea uno de los principales objetivos de la investigación en fibromialgia, que, como lamenta Collado, ha sufrido un gran estancamiento en los últimos años, “para hallar estos biomarcadores es indispensable que se investigue más y que estén dirigidas a encontrar estos biomarcadores a través de exploraciones o análisis que sean fáciles”.
Pero no solo se debería investigar para eso, también, y es algo que Antonio Collado considera crucial, para explicar la relación que hay entre la mujer y esta enfermedad “afecta a nueve mujeres por cada hombre. Si no explicamos la relación entre la mujer y esta enfermedad, entre el dolor y la mujer, difícilmente podremos avanzar”.
Precisamente para averiguar esta relación nació hace unos años la plataforma Mujer y dolor, a la que él mismo pertenece, “desde la plataforma, estamos apoyando esta investigación, pues cada vez se está poniendo más de manifiesto a nivel científico las diferencias, tanto desde el punto de vista molecular como celular, que hay entre el dolor en la mujer y en el hombre. Investigar esto nos va a servir, no solo para explicar por qué las enfermedades que producen dolor crónico están asociadas a la mujer, sino que va a permitir tener dianas terapéuticas más específicas y poder tratar de manera más específica esta enfermedad”, concluye.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5721323/0/neurofilamentos-potencial-biomarcador-fibromialgia/

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