Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Anais Fernández tiene 13 años y una hipoacusia severa profunda bilateral que no ha podido corregir con implantes cocleares, pues lo han intentado dos veces y no ha funcionado. «A nivel clínico no hay nada que podamos hacer a día de hoy, así que su único medio de comunicación a día de hoy es la lengua de signos«, asegura Ana González, su madre.
Sin embargo, en el instituto no tiene de todos los apoyos que necesita para poder educarse en su lengua, pues este año, en segundo de la ESO, no dispone de ILSE (interprete de lengua de signos española) todo el tiempo que lo necesita.
Debido a su sordera profunda, necesita tener apoyo durante todas las horas lectivas, un total de 30, pero este curso solo le han concedido 20. Y no es la única perjudicada de su instituto, el IES Virgen de la Encina de Ponferrada (León), ya que tiene otros dos compañeros que no disponen de ninguna, «mi hija tiene hipoacusia severa profunda, otro de sus compañeros hipoacusia severa y la otra niña hipoacusia moderada. Como es la que más lo necesita, la intérprete la tiene ella, pero, además de que no es suficiente, sus dos compañeros también necesitan atención, que adapten sus temarios, etc.», se queja Ana González.
Esta situación crea una gran inseguridad e indefensión a estos alumnos, pero sobre todo a Anais, que ha decidido no asistir a clase de lunes a jueves a última hora y los viernes todo el día, «me dejan aislada, incomunicada y descolgada por completo en mis clases, porque el profesorado del centro no conoce la lengua de signos», afirma ella misma a través de la petición que han abierto en Change.org.
«Ella ahora se da cuenta de todo y tiene la suficiente madurez para hacer preguntas. Me dice directamente que los viernes no quiere ir porque no se entera de nada. Esto le genera mucha frustración», afirma su madre, «hay que tener en cuenta que el ILSE es el único nexo que tiene con el profesorado y sus compañeros, sin esta figura, es absurdo que mi hija acuda a las clases».
Menos de la mitad de las horas asignadas
Las horas de ILSE de las que debería disponer Anais y otras personas con discapacidad auditiva no es algo arbitrario, sino que lo decide, como explica su madre, un equipo específico, «en León hay uno que los valora y determina qué necesidades tienen. Son los que marcan, además, las pautas de los contenidos que se les tiene que exigir a estos alumnos en cada materia».
Una vez valorados, este equipo hace en junio, con la ayuda del instituto, una petición de recursos a Educación, «luego es la dirección provincial la que tiene que mandar esos recursos. En este caso, se pidieron 45 horas y solo han concedido 20 y en bloque, sin especificar cuántas horas para cada alumno».
El intérprete es el único nexo que mi hija tiene con el profesorado y sus compañeros, sin esta figura, es absurdo que acuda a las clases
Además, no tienen opción, no pueden elegir centro, pues todos los alumnos con discapacidad auditiva están obligados a ir a ese instituto porque, en teoría, es el que está preparado para atenderlos, «es un centro de referencia y se supone que tenemos que llevarlos allí para que tengan todos los recursos necesarios, pero no es así», se lamenta Ana.
No es, además, la primera vez que les pasa, pues la madre de Anais asegura que es una lucha a la que tienen que enfrentarse casi todos los años desde que su hija está escolarizada, «un curso te dan los apoyos, y al siguiente empiezan a escatimar. Al final, tenemos que poner una queja y acaban poniéndolos, pero este año no está siendo así. El año pasado, en 1º de la ESO, proporcionaron todo el apoyo necesario para estos tres niños, y fue todo muy bien, porque además al menos en el caso de ellos tres, tienen muy buenos expedientes académicos a pesar de las dificultades. Este año hemos vuelto a poner una queja, los padres de los tres alumnos, pero ni siquiera nos han contestado, solo se puso en contacto conmigo un inspector y me dijo que mi hija tenía los apoyos que necesitaba, pero, evidentemente, no es así. Año a año, se vulneran los derechos educativos de estos alumnos y los abocan al fracaso escolar», lamenta Ana.
Ana espera que se trate de desconocimiento o un error, no mala fe ni afán de recortar, pues, como asegura, «esas 10 horas que le faltan a mi hija no es dinero, porque encima los ILSE son externos y cobran poquísimo».
En el instituto, les apoyan, pero nos remiten a la Dirección Provincial de Educación de León, y desde este organismo no emiten ninguna respuesta a nivel público. Mientras tanto, Anais y sus compañeros tienen menos derechos educativos que sus compañeros de clase, «ahora mismo mi hija se está perdiendo más de 20% del contenido de las materias. Si a eso le añades la dificultad que ya de por sí tiene la discapacidad auditiva, en su caso tener sordera profunda, a la hora de aprender, te lo ponen aún más difícil, los abocan al fracaso escolar porque a medida que los cursos van avanzando, todo se complica y notan cada vez más la carencia de recursos», insiste su madre.
Bastante tenemos los padres con lidiar con la discapacidad de nuestros hijos cada día como para tener que luchar también contra las administraciones por sus derechos
De momento, solo les queda esperar, porque desde la Dirección Provincial no les responden, «hemos salido en la prensa a nivel local y siguen sin hacernos caso», cuenta Ana, «pero queremos llegar hasta el final, recurrir a la justicia si hace falta porque incumplen la ley y hasta la constitución porque no hacen más que poner barreras en lugar de eliminarlas. Bastante tenemos los padres con lidiar con la discapacidad de nuestros hijos cada día como para tener que luchar también contra las administraciones por los derechos de nuestros hijos. Es frustrante y la lucha de David contra Goliat».
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5646581/0/anais-fernandez-una-estudiante-que-reclama-su-derecho-un-interprete-su-instituto-me-dejan-incomunicada-aislada/

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