Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Desde el jueves 2 de noviembre estará disponible en Netflix La luz que no puedes ver, una miniserie basada en la exitosa novela del autor Anthony Doerr. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, la serie narra cómo un padre, Daniel LeBlanc (Mark Ruffalo) y su hija ciega Marie-Laure huyen del París ocupado con un diamante legendario para evitar que caiga en manos de los nazis.
La peculiaridad de esta serie es, no solo que la protagonista es ciega, sino que también lo son las actrices que le dan vida: la joven Nell Sutton, que interpreta a la protagonista de niña; y Aria Mia Loberti, de joven. Para ambas, era su primera experiencia como actrices, y para el resto de actores y actrices con discapacidad, un paso de gigante, tanto para darles visibilidad como para demostrar que, con las medidas de accesibilidad necesarias, los actores con discapacidad son tan capaces como el resto de ponerse delante de las cámaras.
Capaces estuvo en el preestreno de la serie en Madrid, donde además tuvo la oportunidad de moderar una charla actores españoles con discapacidad, Carlos Soroa, actor sordo de la conocida serie Bienvenidos a Edén, y Lola Robles, actriz ciega y miembro de La Luciérnaga, el grupo de teatro patrocinado por la ONCE.
No es una serie sobre la ceguera
«La historia no trata sobre ser ciego», asegura Aria Mia Loberti cuando le preguntan sobre su papel y sobre la serie, «la historia trata sobre cómo la humanidad se une en un momento de penurias. La ceguera es lo último que piensa Marie-Laure y, probablemente, sea la parte menos relevante de su identidad, pero es la forma en que explora y siente el mundo que la rodea», asegura la actriz.
Y así lo ha querido transmitir Aria al interpretar a Marie Laure, una actriz que, a pesar de que siempre ha tenido dotes artistas, ni siquiera se había atrevido a soñar con ser actriz. De hecho, fue gracias a un antiguo profesor por lo que se presentó al casting. Y así lo hizo, porque, a pesar de tener una brillante carrera académica, sentía que le faltaba algo por hacer. Cuando su antiguo profesor se enteró del casting, no dudó en escribirle, «me dijo ‘siempre te vi haciendo algo creativo y pensé que esto sería perfecto para ti’. Tras pensarlo un par de días, decidí enviar una cinta un jueves, me respondieron en lunes», recuerda.
La idea de hacer un casting masivo fue del director, Shawn Levy, que tuvo claro que las intérpretes tenían que ser ciegas. Primero encontró a la niña Nell Sutton, y después empezó un extenso casting por todo Estados Unidos, «en cuanto conocí a Nell supe que no quería que ninguna actriz fingiera, tenía que ser ciega o tener baja visión», asegura.
Y el casting fue un éxito, porque recibieron miles de vídeos, tanto de personas con experiencia o actrices amateurs, como muchas otras que nunca habían interpretado nada, como fue el caso de Aria, «una de esas personas tenía un doctorado y era becaria en Penn State. Desde el vídeo sabíamos que había algo, pero después de hacer Zoom con ella un par de veces, nos dimos cuenta de que habíamos descubierto un unicornio», recuerda Levy.
La historia no trata de ser ciego, sino de cómo la humanidad se une en un momento de penurias. La ceguera es solo la forma en que Marie explora y siente el mundo
A partir de ahí, las vidas de ambos cambiaron para siempre. La de ella, por motivos obvios, pero la de él porque, a pesar de haber dirigido a los actores más famosos, le esperaba una nueva experiencia y un aprendizaje que ya no esperaba. Para ella, todo era nuevo, y él se lo explicó todo sobre la industria; y él, por su parte, quedó maravillado con cómo ella se desenvolvía por el set e incluso aportaba ideas, «algunas asociaciones para ciegos nos dijeron que pusiéramos un pedacito de cuerda debajo de la cinta para que el actor pueda sentir la marca con los dedos de los pies y localizar al cámara, pero Aria nos dijo que era peligroso, que era capaz de localizar al cámara si chaqueaba los dedos, y que puede contar sus pasos y memorizar cosas instantáneamente. Era una constante, una educación mutua», reconoce el director.
La actriz incluso se negó a tener un doble en una escena de acción, «la gente asume que los ciegos no somos físicamente capaces, cuando cualquiera que haya visto los juegos paralímpicos podrá comprobar que hay atletas ciegos. Yo soy físicamente fuerte y creo que era importante que se hiciera. Terminé magullada, pero mereció la pena», asegura.
Nunca antes Aria había soñado con hacer una escena de acción, pero es que nunca antes había soñado si quiera con ser actriz, «nunca me permití soñar con actuar de niña, cuando era pequeña. Era algo que quería hacer, pero no podía soñar. Simplemente, te acostumbras a que la gente te diga lo que es posible para ti, y tú lo aceptas».
La gente asume que los ciegos no somos físicamente capaces, cuando cualquiera que haya visto los juegos paralímpicos podrá comprobar que hay atletas ciegos
Por eso, darse cuenta de que sí era posible, fue tan importante para ella, «lo más importante de esta experiencia ha sido darme cuenta de que sí podía hacerlo, y de que habrá otras niñas a las que le haya pasado lo mismo, pero, al verme, ellas sí pensarán que son capaces de hacerlo».
Aria Mia Loberti espera, además, que esta serie sirva para visibilizar y normalizar la discapacidad, «espero que la gente empiece a hacer preguntas sobre incluir personajes y actores con discapacidad o cualquier otra minoría, y que los jóvenes con discapacidad puedan decir: ‘Yo también puedo ser el héroe de mi propia historia. Puedo contar mi propia historia. No tengo que tener otras personas que presenten un facsímil mío. Puedo ser auténtico y verdadero, y soy digno de eso. Soy digno de tener mi propia voz’. Al poner a alguien con discapacidad en un papel, te garantizas que se haga a través de una lente de verdad».
Accesibilidad desde el inicio
Una de las barreras que impiden que haya más actores con discapacidad, además de la falta de referentes y los prejuicios sociales, es la falta de accesibilidad, una accesibilidad que tiene que garantizarse desde los castings. En caso de La luz que no puedes ser, se preocuparon de que el proceso fuera accesible desde el inicio. Aun así, y a pesar de que contrataron a un experto en discapacidad y ceguera, Joe Strechay, era la primera vez que trabajaba con protagonista ciegos, así que también fue un aprendizaje para él.
Por un lado, tuvo que garantizar que el casting fuera accesible para las comunidades ciegas de todo el mundo, asegurarse de que los guiones tuvieran el formato… Y por otro, tuvo que educar al resto del elenco y garantizar que el set fuera accesible para Nell y Aria.
Al poner a alguien con discapacidad en un papel, te garantizas que se haga a través de una lente de verdad
Además, tuvo que ponerse las pilas históricamente, pues reconoce que la ceguera no se vivía igual en los años 40 que ahora, «estamos mostrando una ceguera real en el mundo durante una época muy interesante. Podemos ver la realidad de cómo las personas ciegas vivían durante la Segunda Guerra Mundial».
Por ejemplo, en aquella época, el bastón se cogía de modo diferente e incluso las personas ciegas calentaban su dedos de manera distinta antes de ponerse a leer, «hoy en día, nos capacitan en braille y en cómo usar un bastón blanco a una edad temprana, mientras que alguien en la posición de Marie-Laure no habría tenido las mismas oportunidades. Su técnica braille tendría algunos defectos, así que agregué algunos de mis malos hábitos en los primeros planos. Son esos pequeños fragmentos que simplemente no puedes capturar si eres una persona vidente que intenta ponerse en esta posición. La ceguera no es una habilidad que puedas aprender. Es una cultura«, reivindica.
Aria además, tuvo siempre la compañía de Ingrid, su perra guía, a excepción de cuando tenía que realizar algunas escenas emocionalmente sensibles.
Otra medida de accesibilidad para Aria loberti y Nell Sutton disponibles en el set fue tener los guiones tanto en braille como en audio o en digital accesibles. Loberti memorizaba los guiones escuchándolos, mientras que Sutton memorizaba sus líneas mediante una combinación de escuchar el guion y leerlo en una pantalla braille actualizable.
Además, se colocaron carteles en braille en todos los decorados a dos alturas diferentes: una para la altura de Loberti y otra para la de Sutton, y los nombres de actores y artistas también estaban grabados en braille en el respaldo de sus sillas.
Se trata de pequeñas adaptaciones que marcan la diferencia y permiten que grandes actrices como ellas puedan serlo en igualdad de condiciones que sus compañeros.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5185950/0/luz-que-no-puedes-ver-primera-gran-produccion-netflix-con-actrices-ciegas/

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