Leemos en 20minutos la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
La ley actual, vigente desde 2009, ampara el derecho de las personas con discapacidad a poder prejubilarse a partir de los 56 años siempre y cuando tengan un 45% de discapacidad reconocido desde hace mínimo 15 años.
Esta condición imposibilita a muchas personas poder beneficiarse de una jubilación anticipada al generalizar todas las discapacidades por igual y no tener en cuenta casos de enfermedades degenerativas, como es la poliomielitis.
«Tengo el 51% de discapacidad desde el año 2012. Con el 43% estuve muchos años, desde 1998. He cotizado más de 40 años y me quedan dos para jubilarme a la edad que exige la ley, como cualquier persona», explica a 20minutos María Victoria Del Río, que contrajo la polio cuando era un bebé de tan solo 15 meses.
Ella solicitó la prejubilación en febrero, pero le ha sido denegada. «Yo considero que no es justo y lo primero que se me ocurre hacer es una carta al ministro Escrivá«, relata. La respuesta del gabinete del ministro ha sido que se lo trasladarán al Instituto Nacional de la Seguridad Social, que es el organismo competente en este ámbito ante el cual también ha presentado una queja, quedando así a la espera de nuevas noticias.
«A uno no se le pasa por la cabeza una vez que tiene reconocida una discapacidad que tiene que estar pasando cada cierto tiempo ese reconocimiento para que le aumente. No tiene ningún sentido, te dedicas a llevar tu vida normal y punto», confiesa Juana Martín, que contrajo la polio cuando tenía nueve meses de edad y tiene reconocida una discapacidad del 48% desde hace cinco años. «Tendría que estar trabajando 10 años más con ella para poder jubilarme, lo que me llevaría a tener 70 años. Sería totalmente inviable».
Las personas con discapacidad que no se ven amparadas por esta ley, solo pueden cruzarse de brazos o acudir a los tribunales para reclamarlo. Este es el caso de Concepción Morales, que ha querido relatar su caso para 20minutos. «Me rompí tibia y peroné y estuve seis meses de baja. Después de eso, me reconocieron un 70% de discapacidad, en vez del 33% que tenía anteriormente», comenta.
Al no poseer este porcentaje desde hacía 15 años, no le concedieron la prejubilación. Tuvo que llevar esta petición a juicio, donde le fue rechazada, alegando que podía «ponerse una cuerda en la muleta para moverse en su trabajo» o ponerle «un taxi para que yo acudiera a un centro de trabajo», hasta que llegó al Tribunal Supremo.
«La sentencia aseguró que perfectamente estaba reconocido que yo no podía trabajar en la situación en la que me encontraba. Entonces me era concedida la invalidez permanente desde 2016. Hasta mayo de 2018 la Seguridad Social no me pagó porque no contemplaba que fuera así pese a que el Tribunal Supremo lo ratificó», cuenta. Tener que pedir por la vía judicial que se les pueda conceder una prejubilación, es entrar en un proceso «muy largo y muy costoso» que no todas las personas pueden asumir.
Las personas que padecen esta enfermedad critican que no se tiene en cuenta la evolución de la enfermedad, que va influyendo gravemente a su día a día y perjudicando a más partes de su cuerpo, no solo a la zona afectada, a causa de la edad.
«A medida que pasan los años nos vamos discapacitando más y más, mayormente terminamos en una silla de ruedas. Esta enfermedad parece que no es importante porque no estás quejándote a diario, no porque no tengas dolores, sino porque lo hemos llevado durante toda la vida. Hemos sido muy valientes y la gente cree que es tan solo un problema al andar, pero ni sociedad ni los gobiernos han entendido nunca esta enfermedad nuestra. Hemos sido los eternos olvidados, a otro tipo de enfermedades sí que les han hecho caso. ¿A mí de qué me sirve que me digan que me puedo jubilar con 65 años? Lo que intentamos es que después de tanto esfuerzo, después de tanta lucha y después de tantas trabas y dificultades por las que hemos pasado, se nos tenga un poquito en cuenta. No estamos mendigando nada, ni pidiendo nada que no sea justo y que no sea nuestro», expresa Mª Victoria.
Su solicitud está orientada a disminuir la edad de prejubilación en el caso de personas con discapacidad, sin tener que regirse por unos porcentajes que no reconocen sus dificultades para trasladarse a su puesto de trabajo y que, en muchos casos, desconocen que tienen que ir actualizando cada cierto tiempo para poder obtener estos beneficios.
«Habiendo tanto paro como hay en España me parece muy mal esta ley. Hay que darle oportunidad a la gente joven y que a la gente discapacitada nos pudieran jubilar un poco antes», expresa Concepción.
«Uno cuando tiene 45 años no se le pasa por la cabeza hacerse una revisión para jubilarse cuando está perfectamente activo», expone Juana. «No solamente digo que es inaceptable, que lo es, sino que es indigno. No me parece que sea digno que tengas que estar arriesgándote y tomándote antiinflamatorios para ir a trabajar. Es indigno que personas con enfermedades degenerativas progresivas se nos compare con personas que carecen de discapacidad alguna. Lo lógico y lo lícito es que se permitiera una jubilación de este tipo de personas con 60 años, máximo con 63. Tampoco creo que estemos pidiendo tanto, es solo una reducción de por lo menos dos o tres años, porque la enfermedad avanza y cada vez tienes más dificultades sobre todo a la hora de coger los medios de transporte en los que corres el riesgo de poderte caer y tener graves consecuencias».
El ministro Escrivá reconoció el pasado 3 de noviembre en el Senado ante la pregunta de Nerea Ahedo, del PNV, que «esto no debería ocurrir». «Le aseguro que entre las prioridades normativas vamos a abordar este problema porque esto no es aceptable”, aseguró.
Tan solo 2.675 personas con discapacidad han podido beneficiarse de la jubilación anticipada desde que se firmó la ley. «Cuando he constatado las cifras no he podido más que comprender que la regulación es insuficiente», aseguró Escrivá. Sin embargo, pese a la promesa de realizar una flexibilización de los requisitos en este sentido, a fecha de abril de 2021 estas personas aún no han obtenido más noticias al respecto.
«Le pediría al ministro que a la mayor brevedad posible tomara conciencia de la situación, se pusiera a trabajar estudiando estos casos, y nos diera la posibilidad de anticipar la jubilación dos o tres años, que creo que no es pedir tanto, y tener un descanso merecido. Estamos en un limbo, porque no podemos optar a la prejubilación por la ley de Zapatero y si optamos por la vía judicial se va a dilatar tanto en el tiempo que te va a dar igual. Por eso le pedimos al ministro que se ponga manos a la obra, porque creo que es injusto que estemos trabajando hasta los 65 sin saber cómo vamos a llegar, yo me imagino que lo haré en silla de ruedas, lo cual me parece totalmente indigno«, concluye Juana.
Fuente: 20minutos Enfermos de poliomielitis exigen a Escrivá un cambio inminente en la ley de jubilación como prometió: "Es indigno"
