Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
“Lo más importante es que ellos lo disfruten y lo pasen bien”, dice Olga Díaz, directora del centro de día del Centro Santa Ángela de la Cruz de Apascide (Asociación Española de Familias de Personas con Sordoceguera). Con esta premisa, ocho personas sordociegas (de entre 22 y 64) han vuelto a correr este año la Carrera Nocturna del Guadalquivir de Sevilla. Un total de 20.000 corredores participaron en esta conocida carrera popular.
“Nos lo planteamos hace años porque pensábamos que podrían pasarlo bien, pero también para visibilizar y dar a conocer la sordoceguera aprovechando que es una carrera muy famosa en Sevilla”, explica Olga. Cada persona con sordoceguera tiene una necesidades muy concretas. Cada una se comunica de una manera determinada en función de sus capacidades. Además, cada persona con sordoceguera necesita una persona mediadora de la comunicación para ella sola.
A la entrevista han acudido cuatro de los corredores. José Luis Garrido es ciego total y puede escucharme gracias a que lleva audífonos. Él se comunica con lenguaje oral. A su lado está María Jesús García, que tiene resto auditivo y visual, “pero no mucho”, me dice ella misma. Sara Leocadio es la directora de la residencia del Centro Santa Ángela de la Cruz de Apascide y corrió con María Jesús. Ahora está junto a José Luis y María Jesús para apoyar su comunicación.
Juanjo Ramos es sordociego y se comunica con lengua de signos apoyada en las manos. Aida Hernández, psicóloga del centro, tiene sus manos cogidas. Aida corrió con Juanjo y hoy es su mediadora de la comunicación. Juanjo habla en lengua de signos convencional y ella le habla a él con lengua de signos a través de sus manos. Junto a ellos está Ausi de la Vega, del taller de deporte del centro y mediadora de la comunicación para esta entrevista de Dolores Franco, que es sordociega y se comunica como Juanjo.
Hasta aquí el despliegue para poder hacer la entrevista.
Si de lo que se trata es de hacer deporte, la persona sordociega necesita también apoyos físicos y personales. Los ocho corredores estuvieron acompañados en la carrera por veinticuatro personas: trabajadores y voluntarios de Apascide, voluntarios de la Fundación Decathlon, voluntarios de Bomberos Sevilla y miembros de la Asociación para el Fomento y la Promoción del Deporte Inclusivo.
Para Apascide es clave visibilizar que cada vez que hacen algo necesitan movilizar a muchas personas y recursos. Recursos que no siempre tienen, por eso participar en una carrera como la Nocturna les sirve para darse a conocer y con suerte que alguna persona se anime a convertirse en donante de la causa para garantizar que tengan los recursos que necesitan en su día a día. “Cuando nos ven en la carrera nos suelen preguntar quiénes somos y nosotros les explicamos”, cuenta Olga.
Además de llevar apoyos para la actividad deportiva, los corredores llevan mediadores que les van contando todo lo que sucede. “Les explican si se ha dado la orden para empezar la carrera, cuánta gente hay, si tienen muchos corredores cerca y cosas así”, cuenta Olga. “También necesitan un perímetro de seguridad. Varios voluntarios rodean a cada corredor para que nadie se los lleve por delante en plena carrera porque imagínate correr sin ver ni oír”, añade Olga.
José Luis, Juanjo y Dolores corrieron con barra direccional. Cada uno de los corredores y sus guías (en cada barra va el corredor en el medio, un guía por delante y otro por detrás) se han aprendido una serie de órdenes para poder comunicarse entre ellos. Los movimientos en la barra son los que transmiten la información. Por ejemplo, la marcha se para girando la barra; si el guía mueve la barra arriba y abajo de forma seguida, es que hay un cambio de superficie: como pasar de asfalto a tierra; si el guía inclina la barra hacia abajo es que viene una cuesta hacia abajo y al contrario cuando la cuesta es hacia arriba; si el deportista quiere bajar la velocidad, tirará repetidamente de la barra hacia atrás; si tira repetidamente hacia adelante es para lo opuesto, para ir más rápido.
“No había barras suficientes”, cuenta María Jesús, “y a mí me ayudó Sara. Fui agarrada de su brazo toda la carrera. Ella me iba diciendo que si iba cómoda, que si me sentía bien y yo le decía que sí”.
La carrera era de 8,5 kilómetros y todos la disfrutaron mucho. A José Luis hasta se le hizo corta. “Yo la había hecho ya pero en silla y andando se disfruta más”, dice María Jesús. “Cuando el suelo estaba listo yo corría mucho”, cuenta Dolores. “Después de correr un poquito parábamos, me ponía a andar y luego otra vez a correr. Lo que más me gustó fue correr por las callejuelas de Sevilla. Las mediadoras me ayudaban para que no me cayese y no me caí”.
José Luis se cansó en alguna cuesta, “pero con mi guía Javi nos hartamos de reír, de decir disparates”. María Jesús dice que “estaba emocionada y cuando llegué a la meta y me dieron la medalla… La tengo en mi cuarto. Es muy bonita, tiene dos colores: por un lado es de plata y por el otro es como amarilla”.
Juanjo, de 64 años, dice que correr rápido era difícil. “La respiración la sentía en el pecho como si tuviera una campana”, recuerda. Él está ahora más por el senderismo. Se acuerda de una vez que lo hizo en Galicia y le gustó mucho. “Estoy viejo para correr”, dice divertido. “Pues tendremos que hacer más senderismo”, le dice Olga.
“El deporte es básico para cualquier persona”, defiende Ausi. “Además estas actividades les suben la autoestima y el ánimo, y eso es fundamental porque suelen tener el ánimo bajo”.
En la residencia hay veintiséis personas sordociegas y diez en el centro de día. Hay mucha heterogeneidad de necesidades a pesar de compartir la misma discapacidad. “Todos tienen en común que necesitan muchos apoyos”. Acaban de traer a la sala Clara Rodríguez. Ella es sordociega y tiene dificultades de movimiento, por eso participó en la carrera en una silla Joëlette. “Claudia se comunica llevándote a los sitios o cogiéndote las manos. No sabe lengua de signos, su comunicación es más básica”, explica Olga.
“La primera vez que nos planteamos participar en esta carrera teníamos dudas, pero luego vimos que pueden, que lo hacen, que la gente los vitorea y nosotros les trasmitimos esas emociones”, concluye Sara.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5649153/0/correr-siendo-sordociego-estaba-emocionada-cuando-llegue-me-dieron-medalla-es-muy-bonita-tiene-dos-colores/
