Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Violines, vestidos de novia, suvenires de todos los rincones del mundo, ropa (mucha, mucha, mucha ropa), libros en todos los idiomas imaginables, material escolar, deportivo, juguetes, tablas de surf, trajes regionales de cualquier rincón del planeta. Todo esto y mucho más es lo que perdemos en aviones, aeropuertos y barcos. Pasado el tiempo y el periodo de reclamación, la Ley de Navegación Aérea dice que esos objetos pasan a ser propiedad del Aeropuerto de Barajas, por ejemplo. ¿Y para qué quiere un aeropuerto ese sinfín de objetos?
“La primera vez que llegamos había una cantidad tremenda. Eran hangares y hangares llenos de maletas perdidas en el aeropuerto desde hace años”, recuerda David Ferrero, subdirector de Comunicación y Social Media de Envera. Esto fue en 2016. Envera es una entidad sin ánimo de lucro que responde al nombre de Asociación de Empleados de Iberia de Padres de Personas con Discapacidad.
“Nos llega todo lo que una persona ha guardado en una maleta. Vemos tantas maletas que por eso decimos que lo más importante es lo que llevamos dentro de nosotros mismos”, cuenta David. “Hemos llegado a recibir objetos imposibles como un sónar o una vitrocerámica, no das crédito a lo que puede llegar allí”.
Cuando David dice allí se refiere a los centros de reciclaje solidario de Envera, gestionados por personas con discapacidad intelectual y sensorial. Son un total de catorce trabajadores repartidos entre Madrid y Barcelona, más treinta puestos indirectos relacionados con la logística y el transporte. “La mayoría de los objetos vienen en un perfecto estado, algunos son nuevos y hasta vienen con la etiqueta”, cuenta David. “Las personas con discapacidad se encargan de todo el proceso, empezando por ir a recoger las maletas en camiones a los aeropuertos para luego llevarlos a los centros de reciclaje solidario. Una vez en los centros, seleccionan los objetos que están bien y los dividen: tecnología por un lado, ropa por otro, material de droguería, etc.”.
“Nosotros no estamos en la gestión de la reclamación de los objetos extraviados, nos llegan donados cuando ya han pasado a ser propiedad de los aeropuertos. No son solo cosas olvidadas, sino también equipajes que se han perdido mientras el pasajero está haciendo escala en un aeropuerto. El viajero sigue su viaje pero su equipaje no lo sigue”, explica David.
Envera punto de inclusión
Casi a la vez que los centros de reciclaje nació Envera punto de inclusión, presente ahora en tres centros comerciales: Islazul y Ciudad de la Imagen en Madrid, y Carrefour Prat en Barcelona. “Al fondo de inversión Nuveen Real Estate le gustó el trabajo que hacíamos y nos donó un local de 200 metros cuadrados en Islazul”, explica David. “Allí creamos el primer punto de inclusión, a donde llegarían los objetos extraviados que ya habían pasado por nuestro centro de reciclaje solidario. Estos puntos también están gestionados por personas con discapacidad que reciben el material, lo colocan, prepararan los escaparates y atienden al público. Vendemos los objetos a un precio simbólico. Por ejemplo, allí puedes comprar una cuna de bebé por treinta euros o una maleta por quince. También tenemos Envera Luxury que te permite comprar unos zapatos nuevos de Louis Vuitton por ochenta euros. El dinero recaudado es para el sueldo de los trabajadores. Lo que hacen nuestros compañeros con discapacidad en los centros de reciclaje y en los puntos de inclusión es una labor profesional, estable y sostenible”.
“Cuando empezamos a trabajar en el primer punto de inclusión la gente nos miraba raro”, recuerda David. “Ahora ya nadie nos ve y ese es el gran éxito de la inclusión. Es un orgullo ir a comer una hamburguesa, estar en un centro comercial, y que no se nos vea”.
Apoyo a otras ONG
Cada semana solo el centro de reciclaje de Madrid recibe entre 250 y 300 maletas. “Vimos que hay mucho material que podía ayudar a otras personas y que podríamos ir más allá de personas con discapacidad”, cuenta David. “Desde 2019 trabajamos con otras ONG dentro y fuera de España. Trabajamos a demanda, les mandamos lo que nos piden”.
Si Voluntarios por África les pide material escolar, ellos se lo dan. O cuando llega el invierno, ropa de abrigo para las personas sin hogar. Colaboran con veinticinco entidades como: Cruz Roja, Cáritas, Mensajeros de la Paz, CEAR o Una Medicina Para Venezuela.
Alguna compañía como Iberia les propuso también reciclar los uniformes que ya no usaban. “No decimos que no a nada, así que nos pusimos y tuvimos que aprender, como cuando montamos los puntos de inclusión, que no teníamos ni idea”, dice David. “Los hemos donado a personas sin hogar para que puedan ir a una entrevista de trabajo con traje, por ejemplo. Nunca sabes lo que realmente va a necesitar la gente. Recuerdo una refugiada ucraniana que dijo que le habíamos devuelto la felicidad cuando recibió un frasco de colonia nuevo después de mucho tiempo sin tener nada propio”.
“Lo mejor de este proyecto es que es escalable a cualquier lugar del mundo donde haya un aeropuerto”, defiende David. “Os animo a que vengáis a vernos a nuestros puntos de inclusión”, concluye.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5723329/0/que-pasa-con-las-maletas-que-perdemos-los-aeropuertos-personas-con-discapacidad-les-dan-una-nueva-vida/

Comments are closed.