Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Jesús Hernández-Galán lleva más de 30 años dedicando su vida a impulsar una sociedad más justa, inclusiva y tecnológica. Doctor Ingeniero, coach, profesor y uno de los mayores referentes en accesibilidad de Europa, dirige el área de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE desde 2003 y lidera el Centro Europeo de Accesibilidad, una iniciativa clave para armonizar estándares y políticas en los 27 países de la Unión. Este año ha sido distinguido con el Premio Nacional de Innovación 2024 por su trayectoria. En esta entrevista repasa los avances, los desafíos normativos, el papel de la tecnología y su visión personal sobre cómo construir un mundo sin barreras. Porque, como él mismo afirma, “todo lo que estamos desarrollando para unos pocos acabará beneficiando a todos”.
Todos vamos a necesitar accesibilidad
Recibir el Premio Nacional de Innovación ha sido, para Jesús Hernández-Galán, “un orgullo inmenso”, aunque lo entiende como un reconocimiento colectivo a todo el trabajo desarrollado por el Grupo Social ONCE. Cree que por fin se está empezando a valorar la innovación social como motor de cambio y recuerda que muchas de las soluciones creadas para personas con discapacidad se han convertido en mejoras para la sociedad en su conjunto. “Todos, en algún momento, necesitaremos entornos, productos o servicios accesibles”, asegura.
Al echar la vista atrás, destaca que lo que comenzó en los años noventa como una lucha contra las barreras arquitectónicas ha evolucionado hacia un modelo integral de accesibilidad tecnológica. Desde Fundación ONCE, han trabajado con grandes compañías para incorporar accesibilidad desde el diseño, y también han desarrollado soluciones propias. Su mayor orgullo es haber contribuido a que España sea hoy referente internacional, convirtiéndose incluso en un destino atractivo para el turismo senior por su sanidad, infraestructuras y accesibilidad.
Desde 2022 dirige el Centro Europeo de Accesibilidad, una especie de “universidad continental” que ya ha formado a más de 45.000 profesionales. El objetivo: crear un lenguaje común y herramientas compartidas que sirvan para armonizar la aplicación de normativas como la European Accessibility Act o la directiva sobre accesibilidad web. “Es un bebé, pero con mucho impacto”, explica, consciente de las diferencias entre países y del enorme reto que supone establecer estándares comunes.
Sobre la European Accessibility Act, lamenta que no incluya sectores clave como la sanidad, la educación o los servicios sociales, aunque celebra que obligue a que cualquier producto o servicio digital que se venda en Europa sea accesible. “Lo que se diseñe para Europa acabará siendo accesible en todo el mundo”, afirma, y añade que muchas grandes tecnológicas están adoptando el papel de “apóstoles de la accesibilidad” al formar a sus propios clientes.
«España es líder europeo en accesibilidad»
Jesús Hernández no duda en colocar a España como líder europeo en accesibilidad y entre los tres primeros a nivel mundial, junto a Japón y Canadá. Alaba especialmente el enfoque integral del país asiático y la visión inclusiva de la política canadiense, y advierte que Estados Unidos corre el riesgo de retroceder en derechos por la inestabilidad de sus políticas sociales.
Uno de los grandes retos pendientes, reconoce, es la accesibilidad cognitiva e intelectual, muchas veces relegada a un segundo plano por su complejidad técnica. “No es tan fácil objetivar soluciones”, señala, pero destaca iniciativas como los supermercados sin megafonía, las salas de calma para personas con autismo o los avances en pictogramas. Cree que aún falta evidencia científica suficiente y una estandarización más robusta para que estas soluciones se implementen con eficacia real.
En el plano tecnológico, Hernández-Galán ve en la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D o los interfaces cerebrales un potencial inmenso. Ya se están viendo aplicaciones que hace poco eran impensables. Por ejemplo, Apple ha integrado el control ocular en sus dispositivos, antes considerado una tecnología de apoyo exclusiva. Desde la Fundación ONCE también están desarrollando proyectos con realidad aumentada, interfaces de voz y accesibilidad emocional, como el skill para Alexa que evalúa el estado anímico del usuario.
Lo no accesible quedará fuera del mercado
Sobre el mundo empresarial, asegura que cada vez hay más conciencia de que la accesibilidad no solo es una obligación legal, sino también una oportunidad de mercado y un valor de marca. “Ser accesible es sinónimo de calidad, y pronto no serlo significará estar excluido del sistema”, advierte. A eso se suma una normativa más exigente y una ciudadanía cada vez más comprometida.
Valora muy positivamente experiencias institucionales como el plan de taxi accesible en Málaga o la colaboración con el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Cree que solo con alianzas público-privadas se pueden transformar los entornos y garantizar el acceso a la cultura, la movilidad o la vida cotidiana en igualdad de condiciones.
Finalmente, subraya que el cambio cultural solo será posible si se empieza desde la infancia. Apuesta por naturalizar la diversidad desde las aulas y desde la convivencia. “Un niño que no ve diferencias hoy, será un adulto que no excluye mañana”, concluye.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5728082/0/jesus-hernandez-galan-director-centro-europeo-accesibilidad-proximamente-no-ser-accesible-sera-un-factor-exclusion/

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