Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Estimados, estimadas… tenemos que hablar. Sí, ya sé. Esa frase. Esas temidas, míticas y angustiosas palabras: “Tenemos que hablar”. Se nos ponen los pelos de punta, imaginamos lo peor: ruptura, bronca, factura pendiente… y, sin embargo, no siempre es para tanto. Hoy, al menos, no vengo a romper con nadie (aunque, quizás sí, con algunas malas prácticas).
Porque hay algo que seguimos posponiendo y que es crucial: la accesibilidad en redes sociales. Cada vez estamos más presentes en ellas -en nuestra faceta personal, como marcas, medios de comunicación o empresas e instituciones-, pero no toda nuestra audiencia puede acceder a lo que compartimos de la misma manera.
Pongamos algunos ejemplos prácticos: cada vez que una marca comparte en redes un vídeo sin subtítulos, alguien se queda fuera. Cada vez que una imagen no tiene texto alternativo, alguien no la está viendo y, por lo tanto, no la está entendiendo. Cada vez que priorizamos la estética sobre la legibilidad, alguien, sencillamente, no consigue leerlo.
Lo más llamativo es que muchas de estas soluciones no solo ayudan a las personas con discapacidad: benefician a todos los usuarios. Subtitular un vídeo no es solo útil para una persona sorda, también lo es para alguien que viaja en metro sin auriculares, para quien revisa contenido sin querer molestar o para quien simplemente prefiere leer. Pensar en accesibilidad es, en el fondo, pensar en comodidad, en amplitud y en inteligencia comunicativa. Pensar en accesibilidad es pensar en incluir a todos.
Porque solo así podremos garantizar que todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad, puedan participar plenamente y disfrutar de la experiencia digital.
Hemos defendido ya muchas veces que la accesibilidad no es una opción, es un derecho. Pero además puede convertirse en una gran oportunidad para llegar a una audiencia más amplia y diversa. Porque cuando las marcas comunican de forma más accesible, no solo cumplen con la normativa, demuestran inclusión, compromiso, cercanía y respeto. Llegan más lejos, llegan mejor.
Subtitular un vídeo no es solo útil para una persona sorda, también lo es para alguien que viaja en metro sin auriculares
Por eso necesitamos tener esa conversación pendiente. Una conversación que conciencie contra las tipografías imposibles, los vídeos sin voz ni texto, las imágenes sin descripción o los hashtags improbables de leer con lectores de pantalla. Porque seguimos dejando a muchas personas -millones, literalmente- fuera del diálogo.
Es una nueva conexión con la audiencia que debe realizarse no desde el activismo, sino desde la creencia de que las redes son el lugar donde hoy se construyen los relatos compartidos y, por tanto, son relatos a los que todos deberíamos tener acceso.
Es probable que pronto dejemos de hablar de redes sociales accesibles como una excepción y empecemos a vivirlas como una norma, pero hasta entonces tenemos la enorme oportunidad de comenzar a hacer las cosas bien, marcar tendencia y generar impacto en nuestra comunidad, sin dejar a nadie atrás.
Con todo lo que sabemos, con todas las herramientas disponibles, con todas las personas que podrían estar al otro lado… claramente es un tema del que tenemos que hablar.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5713318/0/redes-sociales-accesibilidad-esa-conversacion-pendiente/

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