Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Lucas Adlerstein tiene 24 años, vive en Buenos Aires y estudia coaching ontológico tras haber cursado ingeniería informática. Apasionado del baloncesto en su adolescencia, hoy ha cambiado las canchas por un terreno mucho más amplio: el de la inclusión y la visibilidad. Desde su cuenta de Instagram (@hipoacusico), su pódcast ‘Sordo pero no mudo’ y su ONG CASACUSIA, Lucas transforma en acción lo que comenzó como un proceso personal de aceptación de su pérdida auditiva. En esta conversación, comparte su recorrido vital, su activismo y sus sueños para el futuro.
Lucas recuerda con claridad el momento en que comenzó su pérdida auditiva, a los 15 años. Lo vivió desde la negación total: no hablaba con nadie del tema, intentaba ocultar el audífono y continuaba con su vida como si nada pasara. “Había momentos de frustración y enojo, pero al principio lo único que quería era negarlo”, confiesa. Con los años, llegó la aceptación y la convicción de que la vida es “mucho más que la discapacidad”. De ahí surgió el lema que acompaña su cuenta de Instagram: “hipoacúsico y feliz”.
El nacimiento del pódcast ‘Sordo pero no mudo’ tuvo un detonante claro: muchas personas le escribían con preguntas que él no podía responder. Lucas entendió que debía “sumar voces profesionales” al relato personal, para ofrecer a su comunidad herramientas respaldadas por especialistas. Así, los primeros episodios contaban su historia, pero pronto empezaron a incluir entrevistas a médicos, audiólogos y psicólogos. “Soy un puente entre lo personal y lo profesional”, explica, destacando la importancia de mostrar las distintas realidades de la hipoacusia.
En sus redes y su pódcast, Lucas procura visibilizar todas las opciones posibles, sin imponer una única visión. “Yo muestro lo que existe y cada uno elige lo mejor para su vida”, afirma. Reconoce que el formato del pódcast le lleva a centrarse más en la comunicación oral, lo que limita la presencia de personas usuarias de lengua de señas, pero subraya que su objetivo es abarcar la diversidad de experiencias.
Lucas no sufrió bullying escolar, salvo alguna broma aislada, y sus amigos más cercanos siempre lo trataron con naturalidad. Sin embargo, confiesa que entre los 15 y los 20 años intentó “mirar para otro lado”, evitando hablar del tema incluso en casa. Aunque su entorno fue respetuoso, con el tiempo ha comprendido que le habría servido contar con más apoyo emocional y referentes visibles. “Pedir ayuda es humano”, reflexiona.
El recuerdo del implante de conducción ósea está lleno de matices. Al principio, reconoce, fue “desilusionante”: el sonido era de baja calidad y requería numerosos ajustes. Pero cada día traía un descubrimiento nuevo, como el crujido de las hojas en otoño o el tintineo del hielo en un vaso. “Era como volver a aprender a escuchar”, relata emocionado. Hoy, celebra cada pequeño avance.
En su comunidad digital, la respuesta es abrumadora. Lucas recibe mensajes cargados de agradecimiento, preguntas, desahogos y alegrías. “Me cuentan que corrieron una maratón con audífonos o que, después de mucho tiempo, salieron a correr de nuevo”, detalla. Dos historias le marcaron especialmente: una joven que perdió audición tras una discusión familiar y un joven mexicano que, tras superar un cáncer, perdió la audición por la quimioterapia y cayó en un profundo aislamiento. “Me decía que podía hacer más cosas teniendo cáncer que siendo sordo”, recuerda conmovido.
La escritura es otro de sus refugios. Lucas mantiene un blog privado donde vuelca reflexiones íntimas que no comparte en redes. “Cuando hablo, lo hago para un otro; cuando escribo, lo hago para mí”, explica. “Escribo como pensando en voz alta, me vuelvo más filósofo, más creativo”.
Sobre la accesibilidad en Argentina, el diagnóstico es claro: “Tenemos una buena ley de discapacidad que garantiza tratamientos gratuitos, pero la accesibilidad en espacios públicos es casi nula”. Destaca la falta de bucles magnéticos y la escasez de intérpretes en hospitales como una deuda pendiente.
CASACUSIA, su ONG, nace como respuesta a la soledad que sienten muchas personas con pérdida auditiva. El proyecto busca crear comunidad y empoderar a quienes transitan este camino. Lucas sueña con una gran casa llena de actividades: “Un lugar donde puedas aprender un idioma, tomar clases de teatro, hacer amigos y descubrir que no estás solo”. El eslogan lo resume todo: “transitando juntos la hipoacusia”.
Hay luz al final del túnel. Sean curiosos
A quienes acaban de recibir un diagnóstico, Lucas les envía un mensaje cargado de esperanza: “Hay luz al final del túnel. Sean curiosos, pregunten, aprendan. Tomen decisiones con convicción”. Y concluye: “Si lo haces desde el amor, pensando en lo mejor para vos o para tu hijo, ese es el mejor norte posible”.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5706511/0/lucas-adlerstein-redes-hipoacusico-creador-podcast-sordo-pero-no-mudo-vida-es-mucho-mas-que-discapacidad/

Comments are closed.