Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Tres artistas con discapacidad, un fotógrafo, una muralista y un escultor, han convertido sus limitaciones en una fuente inagotable de inspiración. A través de sus obras, demuestran que el arte no solo se ve: se toca, se escucha, se vive. Con el impulso de entidades como Fundación ONCE, ONCE o Art Diversia, sus carreras traspasan muros y estigmas.
En el arte no todo es retina, pigmento o encuadre. Hay obras que no necesitan ser vistas para estremecer. Hay autores que no siguen una línea ni una escuela, sino una intuición nacida en la piel, en la memoria o en el dolor físico. Sergio de Luz, Kelly Arrontes y César Delgado son tres creadores con discapacidad que no solo han reivindicado su espacio en el mundo artístico, sino que lo han hecho desde una práctica transformadora: convertir su cuerpo y su biografía en herramientas de creación. Fotografía, muralismo y escultura son sus medios; la emoción, su lenguaje.
Sergio de Luz disparaba fotos por medio mundo hasta que una caída en moto cambió su trayectoria y su cuerpo para siempre: su brazo izquierdo quedó paralizado y el dolor neuropático se volvió crónico. “Hay veces que lo artístico es también una forma de supervivencia”, afirma. Pero el suyo no es un caso de superación al uso, sino de transformación interior. Life Sentence, una de sus exposiciones más íntimas, habla precisamente de ese dolor invisible que solo se puede narrar a través de una botella repleta de medicación real, retirada de su consumo diario.
«Pinto como siento»
La vulnerabilidad, lejos de esconderse, se convierte en eje central de su obra. Lo mismo sucede con Kelly Arrontes, quien asumió que su forma de ver el mundo ya no era igual a la de los demás. “No pinto como los demás porque no veo como los demás. Pinto como siento”, dice con rotundidad. Su proceso creativo, profundamente intuitivo, nace de dentro: “como escribir una novela que ya tienes entera en la cabeza y que va transformándose a medida que la trabajas”.
La abstracción emocional conecta también con Delgado, quien, ciego total desde hace años, reivindica que la escultura y la pintura no son solo artes visuales. “Las manos crean, los ojos solo contemplan. La creación es un proceso táctil y cinestésico”, afirma con claridad. Su escultura no se contempla, se habita, como en Salomé Mantis religiosa, donde el cuerpo femenino y la cabeza de insecto componen una figura que remueve desde lo psicológico.
No se trata de etiquetas, sino de autenticidad
Mientras la carrera de Sergio evolucionó desde la fotografía comercial hacia una dimensión más artística y personal, la de Kelly viró de los retratos académicos a los grandes murales abstractos, mucho más conectados con su cuerpo y su experiencia sensorial. César, por su parte, se resiste a las categorías cerradas: “Si proyectas lo que concibes, entonces ya no eres discapacitado: eres capaz”.
«Si tienes sensibilidad e intuición, puedes crear algo único»
Aunque sus trayectorias parecen diversas, los tres comparten un hilo conductor: la autenticidad por encima de la perfección técnica. Delgado distingue claramente entre el arte y la artesanía: “El artesano busca utilidad. El artista encuentra sentido. No todos los videntes son artistas, ni todos los discapacitados pueden serlo. Pero si tienes sensibilidad e intuición, puedes crear algo único”. Kelly coincide: “Acepta tus limitaciones y potencia lo que sí puedes hacer. El arte no es un destino, es un camino que da sentido a tu vida”.
La discapacidad como impulso, no como límite
Durante años, Sergio escondió su brazo en el bolsillo. No quería que le vieran como “el pobrecito que hace fotos con una mano”. Solo con el tiempo, tras exposiciones como Impronta, comprendió que la discapacidad podía ser también discurso, mensaje y material. Kelly lo vivió de forma similar: estudiar Bellas Artes sin adaptaciones, pintar sin gafas y enfrentarse al mundo artístico sin explicaciones. Pero tras un accidente que la dejó ciega durante meses, su decisión fue clara: “Si recuperaba aunque fuera un 1%, volvería al arte con todas mis fuerzas”.
César, que creció con un hermano prodigioso del dibujo, aprendió a sombrear con papel de periódico y a no rendirse nunca. Hoy recuerda cómo una obra suya fue calificada de “kandinskiana” sin él haberlo planeado, pero sonríe al pensar que quizá lo llevaba dentro sin saberlo. “Estamos atravesados por miles de influencias que no siempre reconocemos”.
Crear sin esperar nada, pero sin dejarlo nunca
Hay algo profundamente crudo y real en sus consejos a futuros artistas con discapacidad. “No esperes nada y hazlo porque te llena. El arte es cruel, con o sin discapacidad”, dice Sergio. Kelly insiste en que no hay que negar lo que uno es, sino abrazarlo: “Lo importante es seguir la pasión, aunque no sepas si vas a vivir de ello o no”. Y César concluye: “El arte está al alcance de cualquiera con alma y voluntad. Pero también hay que tener honestidad: no basta con tener discapacidad, hay que tener algo que decir”.
Detrás de estos procesos personales hay también estructuras que han sabido apoyar el talento con visión. Fundación ONCE, Fundación SIFU, Art Diversia o la propia ONCE han sido claves en sus trayectorias. Kelly ganó el concurso del Parc Científic de Barcelona en 2018 y repitió en 2019, logrando visibilidad nacional. Sergio recibió respaldo para exponer su trabajo más íntimo en festivales y circuitos de arte contemporáneo. César forma parte del núcleo de artistas ciegos que han impulsado propuestas en el Museo Tiflológico, defendiendo la accesibilidad sensorial desde una mirada profesional.
Pero los tres coinciden en que la inclusión real pasa por reconocer el valor de la obra, no solo la condición del artista. César es crítico con las falsas atribuciones: “Hay obras que se venden como hechas por ciegos, pero están ejecutadas por videntes. Eso es despreciativo. No hay que romantizar ni mentir”.
Al final, lo que une a estos tres creadores no es la discapacidad, ni siquiera el arte. Es una manera de estar en el mundo, de transformar el dolor en lenguaje, el cuerpo en herramienta y la emoción en materia prima. Desde sus distintas trincheras, demuestran que el arte que no se ve también puede deslumbrar. Que las formas, los colores o los encuadres no siempre se planifican: a veces se intuyen.
Y que, como diría Kelly, “no hay que pintar como se ve, sino como se siente”.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5701644/0/sergio-luz-kelly-arrontes-cesar-delgado-tres-artistas-que-sienten-crean-su-arte-desde-discapacidad/

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