Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ha confirmado que financiará un estudio sobre la supuesta relación entre vacunas y autismo, a pesar de que múltiples investigaciones han demostrado que no existe tal vínculo.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU (HHS) ha confirmado la iniciativa, que responde a la postura de su nuevo secretario, Robert F. Kennedy Jr., conocido por difundir teorías antivacunas. Kennedy, que en el pasado ha afirmado que las vacunas podrían estar detrás del aumento de diagnósticos de autismo en EEUU, evitó negar esta relación durante su proceso de confirmación en el Senado.
Una teoría sin respaldo científico
A lo largo de los años, estudios exhaustivos han desmentido la hipótesis de que las vacunas causan autismo. Un análisis a gran escala en Dinamarca sobre la vacuna triple vírica (MMR) concluyó que no existe relación con el autismo (Ann. Intern. Med., 2019). Pese a ello, la administración Trump sigue impulsando la revisión de esta cuestión.
Desde el CDC y el HHS insisten en que la nueva investigación busca transparencia y rigor, citando el aumento de los diagnósticos de autismo en EE.UU. Según el vocero del HHS, Andrew Nixon, “la población estadounidense espera investigaciones de alta calidad y transparencia”. Sin embargo, no se han explicado los criterios científicos del estudio ni en qué se diferenciará de los análisis previos.
Preocupación entre expertos y legisladores
Epidemiólogos y profesionales de la salud han reaccionado con preocupación y escepticismo ante el anuncio. Gregg Gonsalves, de la Universidad de Yale, calificó el proyecto como una pérdida de tiempo y dinero que solo servirá para “recalentar falsedades antivacunas”. La epidemióloga Elizabeth Jacobs, profesora emérita de la Universidad de Arizona, cuestionó la lógica detrás del estudio: “Si la administración Trump quiere eliminar el despilfarro, es desconcertante que destine recursos a una teoría de la conspiración en lugar de a hechos científicos”.
Incluso desde el Congreso, senadores republicanos y demócratas han expresado dudas sobre la iniciativa. Mitch McConnell, líder republicano en el Senado, advirtió en un comunicado que volver a debatir cuestiones ya probadas entra en contradicción con la promesa de Trump de hacer el gobierno más eficiente.
La postura del HHS está influida por Kennedy y el presidente Donald Trump, quien ha compartido en su red Truth Social que los diagnósticos de autismo han pasado de 1 entre 10.000 a 1 entre 34. Sin embargo, esta cifra es incierta. Según el propio CDC, en el año 2000 la tasa era de 1 entre 150, mientras que en 2020 se situaba en 1 entre 36. La comunidad científica atribuye este incremento a mejoras en la detección y diagnóstico, además de posibles factores ambientales y genéticos.
Mientras tanto, la incertidumbre sobre la dirección del CDC sigue creciendo. Dave Weldon, nominado por Trump para liderar la agencia, comparecerá ante el Senado esta semana. Weldon, médico y excongresista, también ha promovido en el pasado la falsa relación entre vacunas y autismo.
El debate sobre el uso de recursos públicos en pseudociencia está más abierto que nunca en EE.UU. Mientras la comunidad científica insiste en que el vínculo entre vacunas y autismo ha sido desacreditado hace años, la administración Trump parece decidida a reabrir una discusión que la evidencia ya cerró.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5690052/0/cdc-gastara-millones-un-estudio-sobre-vacunas-autismo-pese-decadas-evidencia-contra/

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