Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Esto no me puede pasar a mí es una frase que, consciente e inconscientemente, nos repetimos los seres humanos ante determinadas situaciones. Tener una depresión, ansiedad o algún otro tipo de trastorno mental es, a menudo, una de estas circunstancias; sobre todo porque tener una enfermedad como puede ser la depresión es algo tan intangible que muchos siguen achacando a personas débiles, con poco carácter o que solo pueden padecer aquellos que pasan por grandes desgracias. Todo ese estigma contribuye a que todo lo que tenga que ver con la salud mental, aunque se ha avanzado mucho, siga siendo, no solo tabú, sino todavía muy desconocido e incluso minimizado.
Por todo ello, precisamente Esto no me puede pasar a mí es el título que la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM) ha elegido para su último corto, estrenado en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, en Madrid, con la presencia de sus actores principales, Fernando Guillén Cuervo y Andrea Bronston y la directora médica del proyecto Ana González Pinto, la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) Marina Díaz Marsá, y el presidente de FEPSM, Manuel Martín, que, tras es estreno debatieron en una mesa redonda.
El cortometraje se centra en la vida de Carlos, interpretado por Fernando Guillén Cuervo, un empresario de éxito que se podría considerar un ‘negacionista’ de las enfermedades mentales, patologías que achaca a aquellos que son débiles. Todo cambia cuando se encuentra que este problema que cree que no existe entra en su propio hogar, «el protagonista ve el tema de la salud mental como algo que no le puede pasar a él o alguien de su casa… tiene un mal manejo de las emociones, hasta que aprende que no es así…».
Un personaje, el de Carlos, que a menudo podemos encontrar todavía en la vida real, debido, según el actor, a que «el problema de la salud mental ha estado sumido en el oscurantismo durante décadas. A veces nosotros mismos nos autoengañamos y pensamos que eso no nos puede pasar precisamente por temor al estigma social. Muchas veces es por ignorancia, como mi personaje, porque hoy en día tenemos mucha información sobre otras patologías, pero tenemos muy poca sobre la salud mental», aseguró durante su intervención.
Para poner de manifiesto que este tipo de estigmas y falsas creencias todavía existen en nuestra sociedad se ha llevado a cabo este corto, que pone sobre la mesa otros temas, como el de la falta de comprensión que aún generan estas enfermedades en todo tipo de entornos, sobre todo el laboral, «por eso es tan difícil la reinserción e incluso la inserción laboral de las personas con enfermedad mental, porque hay un rechazo social a contratarlas debido al desconocimiento, al temor a que vaya a volver a ponerse enfermo… y eso es un problema social que deberíamos abordar. Además, el mercado laboral tampoco está preparado, por ejemplo, para hacer inserciones progresivas, hacer determinadas adaptaciones… hay mucho por hacer y trabajar. Se están dando iniciativas en este sentido, pero lo que falta es el traslado real a la sociedad», asegura Ana González Pinto.
Tenemos mucha información sobre otras patologías, pero tenemos muy poca sobre la salud mental
Enfermedades invisibles
El estigma y desconocimiento que aún rodea a las enfermedades mentales se debe a varias causas. Una de ellas es que, a pesar de que pueden llegar a ser muy discapacitantes e incapacitantes, son invisibles, y hasta hay personas que todavía dudan de su existencia, «el objetivo de este corto en concienciar sobre la salud mental para recordar que existe y que le puede pasar a cualquiera. Todos conocemos a una persona que, como el protagonista, se cierra a la posibilidad de que haya una enfermedad en la mente, porque es algo que todos tenemos, que sabemos que es real, pero que no es tangible, de ahí que sea tan complejo el abordaje y el tratamiento, y el reconocimiento de que esto que nos está pasando en una enfermedad. Falta cultura», insiste González-Pinto.
En la misma línea, Manuel Martín, presidente Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), quiso poner sobre la mesa que el desconocimiento sobre los trastornos mentales no está solo en la sociedad, sino tambien en la propia medicina, «seguimos encontrándonos que la sociedad, e incluso los mismos entornos sanitarios, tienen una visión irreal e injusta de lo que es la psiquiatría y la salud mental, pues se tiende a considerar la enfermedad mental, sobre todo las más comunes, como la depresión, con una falta de interés, de carácter… que es algo que ocurre también con las adicciones. Se trata de juicios morales, muy arraigados y aún hay que recordar que esa realidad está ahí y que todavía no hacemos lo suficiente».
Según un estudio que el mismo Manuel Martín puso sobre la mesa, menos del 10% de los pacientes de enfermedades mentales reciben el tratamiento y el abordaje que recomiendan las guías clínicas, a pesar de ser enfermedades de una gran prevalencia, algo que ocurre, en su opinión, por la «falta de disposición del conjunto de la atención en salud en general, no solo de la especializada».
Tampoco ha cambiado mucho, según la presidenta de la SEPSM, Marina Díaz Marsá, la visión que se tiene sobre los psiquiatras y los psicofármacos, que, además, quiere resaltar, que poco se parecen a los de hace unos años, «muchas veces, en los medios, se sigue poniendo sobre la mesa aquellos casos que son los menos hoy en día, casos en los que enfermo pierde la libertad, se producen situaciones complicadas… y no es así porque estas enfermedades se tratan cada vez mejor, y los pacientes en muchos casos, se curan«, resalta.
Una labor de concienciación común
Para cambiar esta realidad tanto desde la Fundación como la Asociación Española de Psiquiatría y Salud Mental dedican grandes esfuerzos a divulgar y concienciar, y lo hacen, entre otras muchas cosas, con cortos como este. De hecho, Esto no me puede pasar a mí es el tercer cortometraje que la Fundación ha realizado sobre salud mental, porque han visto, además, en palabras de Ana González Pinto, que «el cine es una herramienta magnífica para ello».
Sin embargo, piden colaboración, que toda la sociedad en su conjunto colabore para abordar el problema de la salud mental como se merece, «reconocerla y tratarla es cosa de todos», y para mejorar el abordaje, primero hay que tener conciencia de que existe. Falta, quiso resaltar, una cultura de la salud mental, una cultura que pasa porque se trate en todos los ámbitos de la vida, sobre todo los más importantes: la familia, la educación y los entornos laborales, «no hay cultura para transmitir y conocer, por ejemplo, qué es un psicosis, cómo hay que cuidarse o qué hay que hacer para prevenir. Ya ha llegado el momento de hacer ese cambio cultural, que se hable de la salud mental desde la infancia».
Una de cada cuatro personas está en riesgo de tener un problema de salud mental, y más del 70% se inician en la infancia
Informar, sobre todo, para prevenir, y si no es posible, para detectar a tiempo, algo indispensable para que estas enfermedades no se cronifiquen y, como ocurre en muchos casos, incapaciten, «muchas depresiones crónicas, o más graves, se podrían evitar si hubiera una mayor concienciación y menos estigma, pero hay unas carencias en el ámbito preventivo tan grande… La salud mental también tiene que estar dentro de los programas de prevención de la salud, y mientras no vaya calando tendremos que seguir machacando con el tema», asegura el doctor Manuel Martín.
Por mucho que se silencie, el problema no va desaparecer, más bien, todo lo contrario, pues como destacó la Dra. Marina Díaz, «una de cada cuatro personas estamos en riesgo de tener un problema de salud mental, y más del 70% de estos problemas se inician en la infancia».
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5680004/0/esto-no-me-puede-pasar-mi-un-corto-sobre-estigma-que-rodea-enfermedad-mental-existe-le-puede-pasar-cualquiera/

Comments are closed.