Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Que la información es poder es algo que aprendí desde el primer día que crucé la puerta de la facultad. Quizás lo sabía desde mucho tiempo antes. Pero no ha sido hasta hace relativamente pocos años cuando he sido consciente de que la información y la comunicación hablan también del poder de la igualdad. Porque en un mundo donde las decisiones cotidianas —desde tomar un autobús, hasta pedir una reunión con la tutora de tu hijo o elegir un servicio médico— dependen de la información que recibimos, garantizar que esta sea accesible para todos no es un lujo, debería ser una obligación. Porque… ¿qué ocurre cuando alguien queda fuera de ese flujo informativo? La exclusión no siempre se siente como un portazo; a veces es un silencio incómodo, un subtítulo que falta o una web que no se lee.
Como profesional en este ámbito, he aprendido que hablar de comunicación inclusiva no es simplemente cumplir con normativas; es recordar que detrás de cada mensaje hay personas con necesidades diversas. Y es también la certeza de que incluir no resta, solo suma. Porque cuantas más personas puedan entender lo que tienes que decir, más lejos llegará.
Los profesionales de la comunicación deberíamos garantizar que la experiencia de marca sea realmente significativa. Y para ello, no deberíamos limitarnos a cumplir con los estándares mínimos, como disponer de rampas de acceso o un baño adaptado, sino que debemos integrarla en cada punto de contacto entre la marca y sus públicos. Esto es especialmente relevante en los eventos, que cada vez más transmiten la identidad de una organización.
Un evento accesible no solo facilita la entrada al espacio físico, sino que garantiza que todas las personas puedan vivir la experiencia de manera completa. Esto incluye aspectos que a menudo pasan desapercibidos, como la forma en la que se sirve el catering -¿puede una persona con movilidad reducida acceder fácilmente a los alimentos y bebidas?- o cómo se comunican los mensajes en el escenario. En este caso, contar con interpretación en lengua de signos o subtítulos en directo logra que el contenido sea comprensible para personas con discapacidad auditiva.
Un evento accesible no solo facilita la entrada al espacio físico, sino que garantiza que todas las personas puedan vivir la experiencia
La accesibilidad se extiende también en el ámbito digital. En un mundo dominado por el contenido audiovisual, es imprescindible que los vídeos estén subtitulados, no solo para las personas con discapacidad auditiva, sino también para quienes consumen contenido en situaciones en las que no pueden activar el sonido. Del mismo modo que la audiodescripción en vídeos permite que las personas con discapacidad visual comprendan el contenido en su totalidad. A la hora de comunicar, todos importan.
En definitiva, hablamos de no dejar a nadie fuera, hablamos de crear oportunidades de conectar con todas las personas. Porque cuando incluimos, no solo somos más justos y más humanos, sino también más relevantes.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5674152/0/poder-comunicacion-inclusiva/

Comments are closed.