Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
La revista Nature publicó el día 4 de diciembre los resultados de un estudio en el que un equipo de investigadores españoles habría identificado un mecanismo molecular que explicaría por qué ciertas alteraciones en una proteína se asocian al autismo idiopático, el que no está asociado a ninguna mutación genética, que el alrededor del 80%.
Esta investigación, llevada a cabo por un equipo del Instituto de Investigación Biomédica-IRB Barcelona, liderado por el Dr. Raúl Méndez y el Dr. Xavier Salvatella, no solo arroja luz sobre el origen de la mayoría de los diagnósticos de autismo, sino que podría dar lugar, a largo plazo, a dianas terapéuticas que podrían mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, especialmente de aquellas más afectadas.
El motivo es que ha identificado el mecanismo por el cual ciertas alteraciones en la proteína neuronal CPEB4 impactan en el desarrollo neuronal y en el desarrollo del autismo. En 2018, ya se identificó el papel clave que esta proteína y se observó que en personas con autismo se perdía un microexón específico de neuronas en la proteína CPEB4.
Este nuevo trabajo va más allá y desvela por qué el segmento que se pierde es esencial para la actividad de CPEB4 en el cerebro, «lo que se descubrió en el 2018 es que en la mayoría de los casos de autismo idiopático, este defecto en concreto en esta proteína podría ser la responsable del autismo, pero no es una mutación genética, sino un cambio que hay después, cuando la información pasa de ser de información genética a ser una proteína», explica la Dra. Carla García, participante en el estudio, «en 2018 no se sabía por qué ese defecto en esta proteína acababa causando el trastorno. Lo que hemos hecho en este estudio es proporcionar el mecanismo molecular exacto por el cual tener este pequeño defecto en esta proteína acaba generando el problema».
En el laboratorio hemos comprobado que podría funcionar, pero de aquí a que haya un fármaco, se tiene pasar antes por varias fases
En este trabajo se ha observado cómo pequeñas modificaciones en las proteínas reguladoras de la expresión génica pueden tener un impacto determinante en el desarrollo neuronal, por eso, aunque el camino es largo, este descubrimiento puede ser trascendental para millones de personas «ahora que sabemos cómo ocurre todo esto, los mecanismos que lo producen, qué es lo que tenemos que atacar para poder corregirlo, podemos empezar a pensar en cómo revertirlo a través de la búsqueda de nuevas terapias o fármacos», destaca la Dra. García.
De momento, están en una fase muy preliminar, poniendo las bases para futuras investigaciones, pero, en el laboratorio, en el tubo de ensayo, las investigaciones avanzan «en esta fase hemos visto que, si intentamos recuperar el mecanismo, que si añadimos a la proteína el fragmento que le falta, podría recuperar su función», dice prudente.
Los próximos pasos son seguir comprobando que el mecanismo sigue funcionando en fases más avanzadas de la investigación, «de momento, nosotros hemos hecho lo que se llama una prueba de concepto, hemos comprobado en el laboratorio que este mecanismo podría funcionar, pero de aquí a que haya un fármaco, se tiene pasar antes por varias las fases: hacer experimentos de células, en neuronas, en animales… ir subiendo la complejidad y pasar después a ensayos clínicos… y eso son todavía muchos años».
Aunque no se atreve a dar una fecha, la Dra. Carla García asegura que, de ir todo bien, el tiempo a esperar para que este descubrimiento se materialice en un medicamento sería, con toda probabilidad, superior a diez años, «ahora vamos a seguir trabajando en dos líneas. Por un lado, queremos entender en qué proceso del desarrollo -embrionario o del desarrollo neuronal- se produce el problema que provoca que a esta proteína le falta el trocito. Y por otro, vamos a centrarnos en encontrar un posible fármaco para intentar revertir los efectos que producen ese defecto en la proteína. Lo primero, es seguir haciendo trabajo de laboratorio muchos experimentos en células, neuronas… hasta llegar modelos animales. Si llegamos a esa fase con éxito, llegarán los ensayos clínicos, pero esa parte ya no es nuestra, porque son estudios que requieren mucha financiación de las empresas biotecnológicas o farmacéuticas».
Hay esperanzas de que pudiera funcionar en varias etapas de la vida, pero, hasta que no empecemos nuevos experimentos al respecto, no sabemos hasta qué nivel podríamos llegar
En cuanto a si estos posibles fármacos servirían para mejorar la vida de todas las personas con autismo y en todas las etapas de la vida, Carla García asegura que también hace falta avanzar en la investigación para saberlo, «no sabemos hasta qué punto se podría conseguir revertir, pero lo que sí se sabe, en general, por los expertos en temas neuronales, es que en las neuronas hay suficiente plasticidad como para que funcionara en cualquier etapa, incluso en la adulta. Hay un ejemplo muy claro en el daño cerebral que se tiene tras un ictus, en el que es posible que parte de las funciones que tenía la parte dañada del cerebro se pueda llevar a cabo por otras partes del cerebro. Según esta teoría, hay esperanzas de que pudiera funcionar algo en varias etapas de la vida, pero, hasta que no empecemos nuevos experimentos al respecto, no sabemos exactamente hasta qué nivel podríamos llegar»
Tampoco, por tanto, se sabe si sería aplicable para todas a las personas en un espectro tan variado como el del autismo, «es cierto que el estudio y los resultados que pueda tener en el futuro pueden ir más enfocados en personas más afectadas, porque en otras quizá, no haría falta, porque son personas que pueden tener una vida más normalizada, algo que no ocurre en los casos más severos, y es ahí donde sería más interesante para poder mejorar su calidad de vida, pero como digo, estamos muy lejos de saber todo esto».
En cuanto a las expectativas, la Dra. García es muy prudente, pero invita al optimismo, «tenemos que tener los pies sobre la tierra, pero también me gustaría decir que el paso que hemos dado es muy importante, porque el primer paso siempre para poder empezar a pensar en un fármaco es entender cuál es el problema, y eso es justo lo que hemos hecho. Sin el paso que acabamos de dar ahora, no se podría dar el siguiente. No se puede asegurar es que se vaya a encontrar algo al 100%, pero creo que sí hay motivos para la esperanza«.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5661437/0/dra-carla-garcia-sobre-las-ultimas-investigaciones-autismo-hay-motivos-para-esperanza/

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