Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Deporte inclusivo, lenguaje inclusivo, educación inclusiva, empresa inclusiva, sociedad inclusiva. Yo creo en la inclusión, pero sin manipulaciones, sin manoseos ni interpretaciones partidistas.
El deporte inclusivo: niños con discapacidad en etapa escolar que se federan en categorías ordinarias y son apartados y a veces invitados a irse por su bajo rendimiento en el equipo; porque el objetivo es ganar. Y ya si nos vamos al deporte profesional celebramos de forma separada los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos, en diferentes fechas y hasta con diferente logo… no vayamos a confundirnos.
El lenguaje inclusivo: la complejidad de acepciones que nos impone un lenguaje inclusivo está radicalmente reñido con la accesibilidad a la comprensión que necesita parte del colectivo de la discapacidad para poder participar de forma activa y real en la parte comunicativa de la relación social. Esto es contrario a la obligatoriedad, por ejemplo, de realizar documentos en lectura fácil para el colectivo con afectaciones cognitivas.
La educación inclusiva: el presentismo en las aulas sin recursos específicos para los menores con discapacidad ni profesionales especializados es a día de hoy la exigencia para cumplir con la mal llamada educación inclusiva.
La empresa inclusiva: nos declaramos como empresas que trabajan la diversidad y, por ende, la inclusión, pero respecto a la contratación de personas con discapacidad solamente un 26,3% de las empresas de más de 50 empleados ha conseguido incorporar al 2% de trabajadores con discapacidad exigido por ley.
Y qué decir de la sociedad inclusiva: ¿Os parece que lo somos?
La palabra inclusión está pasando de ser una excelente idea a una fallida realidad.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5657722/0/tendencias-inclusivas-que-no-incluyen-mar-ugarte/

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