Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Virginia y Jordi son los felices padres de Xavi, un niño de siete años con una enfermedad genética muy poco frecuente.
Son sus padres desde hace casi cuatro, cuando decidieron emprender la aventura de adoptar a un niño con discapacidad, «mi marido y yo pasamos por dos procesos de fecundación in vitro fallidas y lo pasamos tan mal, sobre todo yo, que dije que no quería pasar por eso más y empezamos a barajar el tema de la adopción«.
Sin embargo, desde el principio quisieron que su adopción fuera especial, «como yo trabajo en la Fundación Catalonia, en la que ayudamos a personas con discapacidad, y veo la discapacidad todos los días, me pareció que era una buena idea. No tenía miedo porque convivo con la discapacidad todos los días», asegura Virginia convencida.
A su marido, Jordi, tampoco le costó mucho convencerlo, aunque querían estar seguros de que estarían preparados para una paternidad diferente, «en la fundación tengo acceso a unos psicólogos que son muy buenos y les pregunté si nos veían preparados. Nosotros ya habíamos tomado la decisión, pero necesitábamos que alguien nos reforzara la idea».
Un proceso duro emocionalmente
Después de comunicárselo a la familia, que recibió la noticia con cierto miedo, comenzó un proceso que Virginia califica de ‘muy duro emocionalmente’, pues se tienen que hacer cursos y tienen que pasar por procesos de idoneidad, «toda adopción lo es, pero en este caso tiene el añadido de la discapacidad, tienes que ser consciente y prepararse para cosas como la frustración, para no cumplir con unas expectativas, es más trabajo, más preocupaciones, muchas batallas que luchar…».
Poco después, Xavi llegó a sus vidas, «en ese momento estaba con una familia de urgencia y diagnóstico, que acogen a niños durante el proceso judicial. Nada más nacer, un juez tomó la decisión de que mi hijo no podía estar con su madre biológica y lo mando a esta familia, que está con él mientras se resuelve qué va a pasar con él a nivel judicial, pues el juez puede decidir que vuelva con sus padres, que vaya a adopción, a acogida permanente…».
Para adoptar a un niño con discapacidad hay que estar más preparado y saber que vas a tener que luchar más en todos los aspectos
En este caso, el juez decidió que no volviera con su madre biológica y se inició el proceso de adopción. Fue precisamente durante este periodo de acogida, con año y medio, cuando Xavi fue diagnosticado con una enfermedad rara, «yo siempre digo que su madre de acogida es la ‘madre doliente’ porque es la que tuvo que asimilar la enfermedad de Xavi, y me consta que también lo aman mucho», asegura.
Virginia reconoce que esa podría considerarse, de alguna manera, una ventaja para las familias que deciden adoptar a niños con necesidades especiales, que asimilan antes la discapacidad de su hijo, «cuando tienes un hijo biológico o lo adoptas y después resulta que tiene una discapacidad tienes que pasar por un proceso de duelo, un dolor… que nosotros hemos pasado previamente. En ese sentido, asimilamos antes la discapacidad, la tenemos asimilada de antes de conocerlo«, asegura.
Con su familia de acogida siguen compartiendo muchas cosas, de hecho, se ven regularmente y a Xavi le dicen que son sus titos, «lo adoran, y hemos querido que siga teniendo relación con ellos, y para nosotros son un gran apoyo, casi de la familia, porque nos entienden».
Por aquel entonces, Xavi tenía tres años y todavía no hablaba ni controlaba esfínteres, pero con paciencia, mucho trabajo y terapias, mejora cada día, «su enfermedad tiene asociado autismo, trastorno del lenguaje, algún problema motor… pero tenemos todo un equipo interdisciplinar en el hospital que está con nosotros. Además, como enseguida empezamos con logopeda, la terapia sensorial… ahora ya habla, y mucho», dice entusiasmada Virginia.
También va un colegio de integración, lo que su madre cree que es su mejor terapia, «está yendo al psicopedagogo y al logopeda, pero el colegio es lo que más nos ayuda incluso a normalizarlo, que ha sido siempre nuestro objetivo, que tenga una vida lo más normalizada posible. Sabemos que para eso vamos a tener que invertir mucho tiempo, mucho papeleo, pedir ayuda… pero no nos marcamos metas, que llegue hasta donde pueda. Donde yo trabajo veo a chicos con vidas muy normalizadas, que se casan que trabajan… pero tampoco me lo pongo como objetivo. Si pasa, bien si no, tampoco pasa nada», asegura Virginia.
¿Valientes? No, conscientes y empáticos
Virginia asegura que el comentario más habitual cuando cuenta que han adoptado a un niño con discapacidad es ‘qué valientes sois’. Sin embargo, ella cree que es más un tema de conciencia o, mejor dicho, de inconsciencia, «digo inconsciente precisamente porque hay que ser muy consciente de lo que se hace, y para mucha gente es una locura. Adoptar a una persona con discapacidad no es ser valiente, es ser humano, tener empatía… no creo que al final seamos muy distintos a unos que adoptan en Rusia o China, porque también son niños con problemas, por algo están en adopción. La gente, en general, tiende a idealizar la adopción, piensa que les van a dar un bebé de tres meses sin ningún problema, y no es así», insiste.
Por eso ella siempre insiste mucho en que en cualquier proceso de este tipo hay que ser realista, «mi marido y yo sabemos lo que tenemos con Xavi. Lo amamos con todas las cosas buenas y malas, como cualquier padre, y lo asumimos encantados de la vida porque es nuestro hijo. Dicho esto, insisto en el tema de la consciencia, porque es cierto que hay que estar más preparado y saber que vas a tener que luchar más en todos los aspectos. Mi marido tiene un tatuaje muy bonito que dice ‘Yo soy tu voz y tú eres mi corazón’, porque hay que estar preparado para ser la voz de ese niño que puede que nunca la tenga».
No lo vamos a romantizar, porque es un proceso duro a nivel psicológico, tienes que estar muy preparado
Lo único que asegura que le ha pillado más de sorpresa es lo difícil que es conciliar con un niño de las características de Xavi, «cuadrar horarios con la cantidad de médicos que tiene al mes, que son dos o tres, es una aventura. Por suerte, en mi trabajo me lo permiten, pero no todo el mundo puede y eso es una dificultad, por eso muchos padres tienen que dejar de trabajar. En mi caso no ha sido así y puedo trabajar, algo que a nivel mental necesito, pero soy consciente de que tengo suerte».
En cuanto a qué le aconsejaría a una pareja que se esté planteando adoptar a un niño con necesidades especiales, también es sincera, «me parece espectacular, pero no lo vamos a romantizar, porque es un proceso duro a nivel psicológico, tienes que estar muy preparado a nivel emocional, con tu pareja…».
Ella tiene grabado a fuego lo que les dijo una psicóloga, «me dijo que pensara en el grado de discapacidad que iba a tener el hijo que adoptara, que pensara en todo lo que iba a necesitar, en cómo esa va a afectar a mi vida… que visualizada la vida que iba a llevar, a lo que me iba a tener que enfrentar, renunciar… y si estaba dispuesta a llevarla, si creía que iba a ser capaz. Si no estás plenamente convencido, dispuesto a llevar esa vida que te imaginas, no lo hagas, porque luego la gente se lleva sorpresas y, tristemente, hay veces que hasta los devuelven porque no sabían a lo que se iban a enfrentar», dice sincera.
Ella y su marido, nunca dudaron, una característica que te cree que tienen que tener todos los padres que adoptan a niños con discapacidad, «lo que veo es que todos tenemos mucho carácter y las cosas muy claras, sabemos lo que queremos y vamos a por ello, porque, hay que decirlo, vas a sufrir, pero vas a vivir muchísimas cosas que compensan con creces todo ese sufrimiento».
Si se ven capaces, Virginia les recomienda que no duden, que lo hagan, «yo no he tenido hijos propios, pero creo que, si los tuviera, adaptaría igual. Y si no quieren adoptar, que acojan a niños que están en centros, porque, aunque en estos centros tienen todo lo que necesitan, no tienen lo más importante: el calor de un hogar, de una familia, seguridad… eso es imposible que se los dé ningún estado, y, como personas, lo merecen, tienen derecho a tener un hogar, esos vínculos… Se habla poco del tema de las adopciones y se debería hablar más, porque muchos niños lo necesitan«.
A quienes están pensando en dar el paso, desde la Fundación Ires, se ofrecen para ayudarles en todo el proceso.
Para terminar, Virginia quiere hacernos partícipes de la afortunados que se sienten, «mucha gente nos dice que Xavi ha tenido mucha suerte por encontrarnos a nosotros, pero nosotros decimos que es al contrario, que la suerte la hemos tenido nosotros porque Xavi nos esperó y nos eligió».
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5651814/0/virginia-madre-adoptiva-xavi-con-discapacidad-todos-los-ninos-tienen-derecho-tener-un-hogar/

Comments are closed.