Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
En toda situación de emergencia los más vulnerables son los que más sufren. En caso de las personas con discapacidad intelectual y sus familias, no solo tienen que enfrentarse a las mismas pérdidas que el resto, sino que tienen que hacerlo con menos recursos, como dificultades de comprensión, inflexibilidad cognitiva o problemas conductuales.
Conscientes de esta realidad, desde Plena Inclusión, más concretamente desde Plena Inclusión Comunidad Valenciana, se pusieron manos a la obra en cuanto fue posible para atender las necesidades de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias que pueden haberse visto afectadas, que estiman que son unas 1.700, «desde Plena Inclusión Comunidad Valenciana lo primero que hicimos fue lanzar en redes un llamamiento para recluta a gente voluntaria», cuenta Marian Ferrús, presidenta de la federación valenciana.
Su objetivo era atender las necesidades más urgentes de las familias que se lo solicitaban, como atenderles psicológicamente o acompañarles, «pensamos en todas aquellas familias que tenían a una persona con discapacidad intelectual o problemas del desarrollo, como autismo, y que podrían estar en un momento bastante crítico, como estar sin luz, sin agua, limpiando barro… necesitarán un acompañamiento para sobrellevar la situación. Son familias en situaciones dramáticas, las típicas que estamos viendo en la población, gente que lo ha perdido todo… y que, además, en este momento lo que necesita es que su familiar con discapacidad esté lo más tranquilo y seguro posible».
Una vez tuvieron los voluntarios -más de 300- preguntaron a las familias qué necesitaban y un salvoconducto para que los voluntarios pudieran acceder a todas la zonas y, si eran inaccesibles, buscar voluntarios por la zona, «nos han llegado peticiones de todo tipo, familias que necesitaban ser atendidas psicológicamente porque estaban desbordadas emocionalmente, otras que necesitaban que estuviéramos con su familiar para explicarle con pictos lo que estaba pasando o simplemente que estuviéramos con ellos, que les atendiéramos, mientras ellos iban a retirar barro o a hacer cola para tener comida. Nos hemos ido adaptando a lo que nos pedían. Nos han llegado incluso a pedir comida de una determinada marca porque, a pesar de que sí tenían comida, su hijo con autismo no comía si no era de una determinada marca debido a su rigidez».
Nos han llegado incluso a pedir comida de una determinada marca porque, a pesar de que sí tenían, su hijo con autismo no comía si no era de una determinada marca debido a su rigidez
Ese tipo de situaciones son muy comunes en este tipo de familias, «para las personas con determinadas alteraciones del desarrollo todo esto es mucho más impactante. Nos estamos encontrando con muchas personas con autismo con muchos problemas para entender la situación o que están teniendo problemas de conducta porque están viendo alteradas todas sus rutinas, así que les estamos ayudando a regularse. Y también personas que están menos afectadas, pero que no pueden llegar a los centros porque su localidad está todavía aislada. En estos casos, lo que necesita son unas horas de acompañamiento para poder tener un respiro».
Necesidades a largo plazo
Ahora, ya terminada, o casi, la primera fase, tienen que pasar a la segunda, la de reconstruir, «todavía nos siguen llegando solicitudes de ayuda que atendemos, y en otros casos les están ayudando directamente personas de su entorno, pero ya estamos pensando en la segunda fase. Estamos viendo las familias que han perdido materiales, cosas que necesitaban sus hijos, y lo estamos recogiendo, como comunicadores, tablets, ordenadores, etcétera», cuenta Marian.
En esa fase, las necesidades no van a ser menos, sino distintas y a más largo plazo, «además de las necesidades de las personas, estamos gestionando también todas las necesidades de aquellas asociaciones que han tenido problemas de cualquier tipo, especialmente problemas de tipo estructural, daños. Hicimos un llamamiento para que nos dijeran qué necesitaban, se lo pasábamos a la administración y, por nuestra parte, estamos viendo si podemos hacer algo».
Estas necesidades pueden ser desde materiales hasta, directamente, reconstruir entidades, «entidades que han sufrido grandes pérdidas tenemos a dos, un centro ocupacional que ha quedado arrasado, y un centro de atención temprana. Los profesionales de este centro de atención temprana están yendo ya a hacer la intervención a los niños en sus casas o en sus entornos, y las del centro ocupacional las entidades de alrededor se han ofrecido para alojarlas. Esas cosas se van solucionando con entidades de aquí y gente de alrededor, pero sí vamos a necesitar mucha ayuda a medio plazo», insiste Ferrús.
Por eso, Marian Ferrús quiere hacer un llamamiento importante, que la ayuda no cese, porque van a necesitar mucha después, «tendremos que ir mirando las necesidades que tenemos, y para ello vamos a necesitar ayuda económica, donaciones de material, etc. ayudas que iremos solicitando conforme se vayan necesitando».
La confederación, Plena Inclusión España, ha establecido una cuenta corriente para donaciones que irán destinadas a cubrir estas necesidades, «desde el terreno, iremos recogiendo todas las necesidades que nos llegan y coordinándolas con voluntarios y entidades, pero vamos a necesitar mucho apoyo para reconstruir todo lo que se ha perdido«.
Para contribuir a que esta reconstrucción sea rápida y eficaz, Plena Inclusión ha habilitado una página web a través de la cual se pueden hacer donaciones con toda confianza: www.plenainclusion.org/l/dana/
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5651040/0/tragedia-dana-cuidado-persona-discapacidad-familias-situaciones-dramaticas/

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