Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Asfalto. Montaña. Playa. “Llegamos donde haga falta”, dice Silvia Clemente, usuaria y voluntaria de Zancadas Sobre Ruedas.
Silvia tiene 48 años y vive en Cartagena, donde tiene su sede Zancadas, una organización sin ánimo de lucro compuesta por voluntarios para que personas con distintos tipos de discapacidad participen en actividades deportivas y de ocio.
Silvia es ciega total desde hace dieciocho años y se sirve de los voluntarios de Zancadas para correr, sobre todo por la montaña. También ejerce como voluntaria porque como explica: “Puedo tirar de una silla perfectamente, solo necesito que alguien me vaya guiando y diciéndome por dónde piso”.
María José Calonge tiene 60 años es guía voluntaria y casi fundadora de Zancadas. “Empecé a hacer deporte tarde, con treintaitantos acompañaba a nadar a mis hijas. Tuve una lesión en el hombro y dejé la piscina. Entonces pensé que tenía que sacar esa energía por algún lado. Me planteé empezar a correr y mi marido, que es militar, me dijo que podía ayudarme. Así empecé y no me esperaba ir de aquí a la esquina… Pero tenía la motivación y la constancia”, recuerda.
A María José enseguida le empezó a cundir su nueva actividad deportiva. Tanto es así que se fue metiendo en clubs, “con lo que me picaba más todavía. Empecé a hacer carreras populares y maratones como París, Madrid, Vancouver. Al final un maratón me servía de entreno para el siguiente”, cuenta divertida. “Aquí la amiga ha hecho carreras de cien kilómetros”, apunta Silvia.
Aunque era feliz con su nueva afición, María José empezó a sentir que todo era un poco lo mismo. Entonces Juan Ernesto, fundador de Zancadas, se hizo con una silla Joëlette y le dijo a María José que tenía una carrera donde la necesitaba. “Sacamos a una niña con discapacidad a correr con esa silla en una carrera popular y fue genial. Habíamos visto documentales, nos habíamos informado, la silla tiene cualidades especiales. Es unirrueda y es muy versátil. Con ella hemos ido al Mulhacén, al Veleta, varias veces al Camino de Santiago”, explica.
Y así fue como nació Zancadas Sobre Ruedas en 2017. Hoy cuentan con varios tipos de sillas de ruedas, como una para bañarse en el mar, para que las personas usuarias con problemas de movilidad puedan participar en distintas actividades de ocio y deportivas.
Entre las herramientas que la organización ofrece están también las que necesita Silvia para correr. “Cuando corremos por asfalto vamos el guía y yo con una correa sincronizando nuestras zancadas y brazadas”, explica Silvia. “Para correr por montaña usamos una barra direccional. Es un palo de tres metros. Yo voy en el centro y por delante llevo una guía y por detrás otra. En asfalto vamos en paralelo y en montaña en fila porque sueles pasar por sitios estrechos. El guía que va delante va hablando todo el rato. Me avisa de si hay piedras, qué tipo de piedras, si hay una bajada tipo escalón y estima los centímetros que tiene: veinte, cuarenta, etc. Si viene un árbol y tengo que agacharme, si tengo que saltar, girar, etc. Yo sigo todas sus indicaciones y el guía de detrás se preocupa de que yo siempre esté detrás del guía de delante porque basta con que me abra un poquito para que ya no encajen totalmente las indicaciones que me da el primer guía. Por eso tenemos que ir en fila y de garantizarlo se encarga el guía de detrás”.
En Zancadas hay más de trescientos voluntarios y más de doscientos usuarios. Hay planes que se elaboran a la carta. Puede pasar que un usuario diga que nunca ha subido a un monte que hay en su pueblo y entonces elaboran un plan para hacerlo juntos en una jornada de senderismo. También es frecuente que acompañen a los chavales a las excursiones del colegio a las que no podrían ir porque no están adaptadas.
Silvia aterrizó en Zancadas muy poco después de que naciera. Hasta que se quedó ciega no se había tomado muy en serio el mundo deportivo. Fue entonces, con la ayuda de la Once, cuando empezó a practicar distintos deportes como fútbol o judo. Al final lo que más le gustó fue correr y encontró su lugar en Zancadas. “Gracias a ellos descubrí la montaña y ahora es lo que más me gusta: la libertad de correr por la naturaleza”.
María José también encontró su sitio en Zancadas. “Es muy gratificante, tenemos todo tipo de usuarios. Hay personas con parálisis cerebral. De hecho, uno de ellos utiliza el ordenador con el dedo pulgar del pie y es nuestro informático y quien nos lleva las redes sociales de la asociación”, cuenta.
Desde que nació Zancadas han desarrollado o participado en más de mil actividades. También se ha expandido, la organización ya está presente en Siles y Alicante. “Si no existiera Zancadas, habría que inventarla. He aprendido tanto, me ha dado tanto y he conocido a tanta gente. Llena mucho”, dice María José. “Yo vivo en casa sola y gracias a Zancadas salgo de la monotonía. Conozco a gente y aprendo de otras personas con discapacidad. Disfruto mucho de la gente y de la naturaleza”, añade Silvia.
“Yo ahora tengo muchas ganas de que tengamos una yayacleta, que es como un triciclo eléctrico para poder sacar a los abuelitos. El deporte es salud y vida. Como dice el lema de Zancadas: si yo llego, tú llegas y tu sonrisa es el premio”, concluye María José.
En Zancadas acaban de contratar un entrenador personal, así que ahora Silvia y María José van dos veces a la semana a entrenar a la asociación. “Está muy bien porque prepara entrenamientos muy completos con ejercicios para personas con distintos tipos de discapacidad. Con el entrenador hacemos entrenamiento funcional y de fuerza”, cuenta María José.
Pero como no todo va a ser hacer deporte, Silvia cuenta que en Zancadas también la ayudan cuando necesita aprender a hacer un nuevo recorrido por la ciudad. María José la suele acompañar cuando lo necesita. “Y todo va muy bien hasta que nos paramos en un escaparate y acabamos yendo de compras”, dice Silvia mientras María José se ríe.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5644956/0/zancadas-sobre-ruedas-si-yo-llego-tu-llegas/

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