Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Le dijo al psicólogo del colegio que él quería ayudar a la gente con la música. Poco después descubrió que existía la musicoterapia. Cuando terminó el cole tuvo claro lo que estudiaría. La música es la pasión del argentino Ralf Neidenthal. «El nombre y mi pinta tan poco argentina es porque mis papás son alemanes», dice riéndose.
En terapia ha utilizado mucho la música con personas con y sin discapacidad. «Veía mucho potencial, salían cosas muy lindas», cuenta.
Tan lindo resultó que empezó a organizar conciertos de fin de año donde cada persona hacía algo: cantar, bailar, tocar un instrumento, etc. «A las personas con discapacidad las mezclaba con personas que no tenían discapacidad, que esto es la inclusión de verdad», explica
La música es un catalizador que los lleva a lugares impensados
Corría el año 2007, era la primera instancia previa a la creación de la ONG Todos Hacemos Música. La segunda instancia llegó de la mano de Playing for Change. Ralf vio los vídeos de esta iniciativa donde participan músicos de todo el mundo con artistas famosos y le voló la cabeza. «Quiero hacer lo mismo pero con las personas con discapacidad, que es una población muy olvidada, y artistas conocidos de la Argentina», se dijo. «De pronto éramos treinta personas, la gente me decía qué bueno lo que hacés, quiero ayudarte».
Esto pasó porque algunos de los vídeos que grabaron se viralizaron. Sin solución de continuidad había llegado la tercera y última instancia de la todavía inexistente Todos Somos Música. Fue en 2017 cuando Ralf se planteó dar forma y orden a lo que ya estaba haciendo. Así nació la ONG para ofrecer gratuitamente experiencias musicales y la posibilidad de disfrutar de la música.
La organización cuenta con voluntarios y beneficiarios. Los beneficiarios son siempre personas con discapacidad de cualquier tipo: ciegos, autistas, con parálisis cerebral, con síndrome de Down, etc. También hay variedad de edades.
En Todos Hacemos Música las personas con discapacidad participan en distintas experiencias musicales. «No ponemos límites y si vemos que hay una complicación buscamos la forma. Trabajamos con adaptaciones. Por ejemplo, moviendo un solo dedo podés hacer música», defiende Ralf.
Organizan encuentros en plazas y parques para hacer música y socializar con todo aquel que quiera acercarse porque todo el mundo es bienvenido. También tienen dos bandas inclusivas de pop rock con quienes dan conciertos. Tienen un proyecto infantil, THM Kids, para niños y niñas con discapacidad. «Tenemos una piba con parálisis cerebral que compuso cuatro canciones infantiles, ella la letra y nosotros la música, y son canciones relindas», cuenta Ralf. «Y es una piba que por su parálisis no la entendés cuando habla, pero sus letras están buenísimas».
Hace poco la ONG salió de Buenos Aires e hizo una gira musical por toda Argentina. Pasaron por las veintitrés provincias y en cada una de ellas organizaron en sitios emblemáticos actuaciones musicales de personas con discapacidad de cada lugar. De esta experiencia se está preparando un documental. «Este viaje ha sido nuestro proyecto más ambicioso», explica. «Fue un viaje de seis años y de más de 29.000 kilómetros. Además de las actuaciones mostramos qué es lo que hacemos para que en cada lugar pudieran también hacerlo, pero no es fácil porque necesitas pasión, constancia y compromiso. Y la constancia y el compromiso no siempre se dan».
Ralf sueña con que la inclusión de personas con discapacidad a través de las distintas actividades musicales que propone la organización se contagie a todo su país y a todo el mundo. «Ahora tenemos un amigo saxofonista que está en Granada y le estamos diciendo para que se anime y empiece a hacer experiencias musicales allá en España», cuenta Ralf.
También están preparando un libro. Será el segundo, pues ya hay publicado uno titulado Todos hacemos música. «Lo escribimos entre todos, también las personas con discapacidad. Ya les dije, yo tampoco soy escritor pero lo vamos a escribir igual», cuenta. «El libro resume lo que hacemos». A Ralf le encanta su portada. Sale Paloma cantando, una chica con parálisis cerebral. Ella está sujeta al micrófono mientras canta. Atrás queda su silla de ruedas. «Me gusta porque es una metáfora buenísima. La discapacidad sigue estando pero en un segundo lugar y la música la sostiene», explica entusiasmado.
Gracias a que ya son conocidos, las bandas tienen contratos para actuar en distintos lugares. «Festivales y empresas nos llaman, vamos a tener una gira que nos va a llevar a cinco lugares distintos y esto es buenísimo porque las personas con discapacidad salen de su casa, viajan, pero también porque tienen un trabajo. Les pagan por actuar y les pagan bien, como a cualquier otra persona. Se están profesionalizando», cuenta Ralf.
Para él es importante dejar atrás el pensamiento que liga discapacidad a mediocridad. Ellos quieren sonar bien y ensayan para lograrlo. Dice que hasta recibió bien unas malas críticas que les hicieron en redes sociales sobre uno de sus últimos conciertos. Ralf no comparte el odio con que la gente te hace saber en redes que no le gusta lo que haces, pero agradece que ya se haya superado la fase de ‘ay, qué liiiiindooooooos, son como angelitos’. «Ahora por lo menos nos dicen que lo hacemos mal», cuenta.
Uno de los mayores orgullos de Ralf no es solo lo relacionado con la parte musical, sino también con lo que se refiere a la logística de la organización. Hay varios beneficiarios del proyecto que se han convertido también en voluntarios. Así, no solo viven las experiencias musicales, sino que también colaboran en el funcionamiento de la organización. «Emocionalmente es un sostén para las personas con discapacidad, también en su salud mental. Aumenta su autoestima, confianza, compromiso, responsabilidad, sentido de pertenencia, sociabilidad. Es tener una vida digna. Discapacidad no quiere decir discapacitante», defiende Ralf. «Te vienen padres que te dicen che, nunca me imaginé a mi hijo en un escenario. Y eso es resano. Hay esperanza, hay potencial, la música es un catalizador que los lleva a lugares impensados. Hay cosas para hacer. Discapacidad no significa no poder hacer nada. Yo siento que es una herramienta muy poderosa la música», concluye.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5633339/0/ralf-neidenthal-todos-hacemos-musica-musica-es-un-catalizador-que-los-lleva-lugares-impensados/

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