Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
En España hay más de 7.000 alumnos con necesidades educativas especiales a causa de una discapacidad visual. La gran mayoría de ellos están escolarizados en centros de enseñanza ordinarios, y en menor medida, los que, además de discapacidad visual tienen otras discapacidades, lo hacen en centros de educación especial. Tanto en un modelo como en otro, el papel de los equipos de atención educativa de la ONCE es muy importante, pues se ocupa, junto con los equipos de las comunidades autónomas, de apoyar a estos alumnos en todo aquello que necesitan para que se encuentren barreras en su educación.
En estos equipos específicos de atención educativa se encuentran distintos profesionales – tanto de la ONCE como de la Administración- que están especializados en discapacidad visual y que acuden a los centros en los que se escolariza un alumno ciego o con baja visión para prestar su apoyo. Todos ellos, además de atender directamente a los alumnos, forman a la comunidad educativa en materia de discapacidad visual y asesoran al profesorado y a sus familias. Se trata de psicólogos, trabajadores sociales, técnicos de rehabilitación, instructores de tiflotecnología y braille, profesionales de la animación sociocultural, mediadores para el alumnado con sordoceguera… pero, sobre todo, maestros.
En la actualidad hay más de 400 de estos profesionales repartidos en todas las comunidades autónomas, y uno de ellos es Juan Carlos Fernández, un entregado maestro con más de 20 años de experiencia que ha vivido en primera persona lo que significa estudiar con discapacidad visual, «soy afiliado a la ONCE tengo resto visual y estoy dentro del equipo como maestro. Trabajo desde 2004, y después de estar en varias comunidades, en 2016 conseguí volver a Madrid, que es donde soy», nos cuenta.
En Madrid, Juan Carlos forma parte de un equipo de 42 personas, «seis orientadores, la directora y el resto son profesionales ONCE y de la Comunidad de Madrid». Él está contratado directamente por la ONCE, que, para poder intervenir a nivel educativo, tiene convenios con las distintas comunidades autónomas, «en estos convenios viene el número de profesionales que pone la ONCE y qué servicios va a prestar dentro del ámbito educativo», explica.
Antes de que existieran estos convenios, la ONCE se ocupaba de la educación de los niños ciegos a través de cinco colegios específicos que tenía repartidos por distintos lugares de España, «durante 40 años lo hizo de esta manera. De hecho, yo fui a uno de estos colegios. Después, desde finales de los 80, cuando se empezó a tender a un modelo más inclusivo, se empezó a llevar, paulatinamente, a los niños a aulas ordinarias, y lo hizo a través de estos convenios», cuenta.
Lo habitual es acompañarlos en su aula en las materias de especial dificultad derivadas de la discapacidad visual, como matemáticas, la música, el arte o idiomas
Apoyando al alumno en su día a día
Los maestros de la ONCE están considerados como PT, es decir, maestros de pedagogía terapéutica, «que son los encargados de dar apoyo educativo a los alumnos con necesidades especiales. En nuestro caso concreto, atendemos a alumnos con necesidades educativas especiales por una discapacidad visual».
En Madrid, cada uno de ellos tiene asignado una zona de influencia. Es decir, que trabajan con los colegios de una determinada zona en los que haya centros con alumnos con discapacidad visual. En función de los alumnos, realizan un horario, en el que se refleja el tiempo que apoyan a cada alumno. Ese horario, como explica Juan Carlos Fernández, tiene que estar controlado por la inspección educativa de la comunidad, en su caso, Madrid, «en él indicamos los horarios de los trabajos que vamos a realizar con los alumnos dentro de las aulas para atender las necesidades derivadas de la discapacidad visual. Estos alumnos pueden ser ciegos totales, tener baja visión o tener una discapacidad psíquica acompañada de discapacidad visual, que son los que están escolarizados en centros de educación especial»
Los maestros de la ONCE intervienen a varios niveles y con distinta intensidad en función del nivel educativo del alumno y de su nivel de autonomía y necesidad de apoyo. Lo habitual, según cuenta Juan Carlos, es acompañarlos en su aula en las materias o áreas de especial dificultad derivadas de la discapacidad visual, «las más habituales son las matemáticas, la música, el arte y los idiomas, cuyos métodos son cada vez más visuales».
En general, un maestro suele tener entre 12 y 14 sesiones a la semana y, aunque depende de cada caso, se suele asignar dos sesiones de hora y media a la semana a los alumnos con ceguera total y una de una hora y media a alumnos con resto visual, «también, sobre todo al principio, se pueden dividir en tres sesiones de una hora».
La idea es que el alumno vaya cogiendo autonomía y que, a medida que avance en en sus estudios, sea más independiente y requiera de un apoyo menor, «el contacto con el alumno se va reduciendo a medida que se siente más seguro y se va siendo más autónomo, especialmente en la adolescencia, que es una época en la que no les suele gustar tener un adulto al lado diciéndolo lo que tiene que hacer», reconoce.
Incluso puede llegar un momento en el que la atención sea a demanda, es decir, ir al centro sólo cuando el alumno pida apoyo, «nos llaman solo cuando el alumno lo demanda, pero, aunque el alumno no lo demande, nos acercamos al centro un par de veces al año para ser visibles, organizar…».
El contacto con el alumno se va reduciendo a medida que se siente más seguro y se va siendo más autónomo, especialmente en la adolescencia
El apoyo, además, aunque teóricamente esté solo esté en las etapas obligatorias (Primaria y ESO), puede extenderse a todas las etapas, desde infantil, hasta la universidad, pasando por la EBAU y en ciclos de FP, «la idea es acompañarlos en toda su etapa educativa. La ONCE tiene, de manera independiente, profesionales que se dedican solo a estudios superiores. En Master ya no, pero sí seguiría teniendo los apoyos como afiliado que no son exclusivos del entorno educativo», explica.
Y es que, como explicaremos a continuación, los apoyos a nivel educativo se extienden más allá de las aulas y del papel del maestro.
Adaptación de materiales y espacios
El maestro de la ONCE, para llevar a cabo su labor y para eliminar las barreras que se puedan encontrar sus alumnos en los entornos educativos, se apoya en otros dos profesionales: el Técnico de Rehabilitación (TR) y el especialista en tiflotecnología. Con el primero, se aseguran de que las instalaciones educativas sean accesibles para los alumnos, «dentro del centro, adaptamos las instalaciones a las necesidades de nuestros alumnos y asesoramos a los centros para su rehabilitación, para que hagan los cambios necesarios que permitan al alumno moverse por el centro. Por ejemplo, si tenemos un alumno con baja visual, este necesitará que se señalicen escaleras, el pasillo… Para todo eso contamos con la figura del Técnico de Rehabilitación (TR), también de ONCE, que es profesional encargado, además, de enseñarles a utilizar el bastón, a solicitarles un perro guía, trabaja la autonomía personal en función de sus necesidades y su edad. Por ejemplo, los primeros años les enseñará a usar el bastón, autonomía persona, aseo… Según crecen, a usar el transporte público, etc.», explica Juan Carlos.
Para garantizar que el alumno tenga acceso a toda la información que necesita, especialmente a los contenidos curriculares, el profesional en el que se apoyan es el especialista en tiflotecnología, «conjuntamente con los maestros, vemos qué tecnología necesita el alumno: mecanografía, dispositivos de audio, braille… La idea es garantizar que el alumno tenga, de manera gratuita, todo el material adaptado que necesita a lo largo de su educación: libros, mapas, instrumentos de escritura, un ordenador… En este caso, es la comunidad es la que pone este material en el aula y la ONCE la que lo pone para que continúe en casa, porque para poder realizar todo este apoyo, tenemos que tener una relación muy cercana con la familia, que es el elemento fundamental para que todas las herramientas que le damos en la escuela las pongan en práctica», insiste.
La idea es garantizar que el alumno tenga, de manera gratuita, todo el material adaptado que necesita a lo largo de toda su educación
Se trata, por tanto, y como quiere destacar Juan Carlos Fernández, un trabajo conjunto entre las administraciones (en este caso las autonomías), la comunidad educativa, las familias y la ONCE, que forma y paga a muchos profesionales, «todos los maestros de la ONCE tenemos magisterios o carreras parecidas como pedagogía, educación especial, un máster… pero todos tenemos que tener formación en lengua de signos, braille, tenemos que pasar unas pruebas, un periodo de prácticas tuteladas, etc.»
Se trata, además, de un trabajo muy vocacional, como es su caso, quien decidió ser maestros desde el momento en que uno de sus profesores, que era ciego, le dijo «que se me daría muy bien enseñar. Desde entonces, he sido coordinador de equipo, de director técnico, maestro de nuevo… y estoy muy feliz, porque me encanta el trabajo que hago».
Juan Carlos, que lleva toda la vida en la ONCE, quiere destacar la labor de la organización y que, al contrario de lo que muchos piensan, no atiende solo a alumnos ciegos, «desde la Fundación ONCE, también se apoya a alumnos con otras discapacidades, aunque es cierto que la ONCE surgió para ayudar a las personas ciegas, para darles una calidad de vida que no tenían, y fue todo gracias a los cupones, que yo mismo he vendido. Somos expertos en ayudar a las personas ciegas, pero lo ideal, aunque la ONCE es indispensable en el apoyo a alumnos ciegos, es que todos los alumnos con necesidades especiales, sea cual sea su discapacidad, tuvieran el mismo apoyo con el que cuentan ellos. Y eso es tarea del Estado, que es quien debe garantizar el derecho a la educación de todo el mundo», insiste.
El apoyo que rinde la ONCE a sus alumnos es, según él mismo ha comprobado, un referente a nivel internacional, «han venido a visitarnos desde ministerios de educación de México y Corea y han alucinado. Aunque hay mucho por hacer, creo, sinceramente, que España tiene una atención a la discapacidad muy buena comparada con otros países, y muy especialmente la atención a las personas ciegas».
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5632783/0/juan-carlos-fernandez-maestro-once-acompanamos-los-alumnos-toda-su-etapa-educativa/

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