Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
En el mundo, según datos de la OMS de 2020, se producen anualmente casi 49 millones casos de sepsis, una afección grave en la que el cuerpo responde de manera incorrecta y exagerada antes una infección. De estos casos, la mitad de los casos se recuperan completamente, fallecen alrededor de un 20% y hasta un tercio muere en el año siguiente.
De los que se recuperan, muchos de ellos se quedan con secuelas a largo plazo, tanto físicas como cognitivas, e incluso con un elevado grado de discapacidad. De hecho, la sepsis es la primera causa prevenible de discapacidad en países de América Latina.
Como explica la Dra. Carmen Ramos, médico internista y jefa del PROA (Programa de optimización de uso de antimicrobianos) en el Hospital Vithas Málaga, en España no tenemos datos muy precisos, pero sí se sabe que hay unos 50.000 casos al año y que se trata de una enfermedad muy infradiagnosticada.
Que una sepsis se cure o no, o deje más o menos secuelas depende de muchos factores, pero, sobre todo de un diagnóstico y tratamiento precoces, algo que no siempre es fácil.
Secuelas físicas, cognitivas y psicológicas
Aproximadamente, como explica la Dra. Carmen Ramos, «una sexta parte de los las personas que sobreviven a una sepsis experimentará una discapacidad física grave, persistente o un deterioro cognitivo y un tercio muere durante el año siguiente». No está muy claro el porqué, pero el haber tenido una sepsis incrementa, además, el riesgo de tener reingresos por sepsis y admisiones recurrentes en el hospital, «la mayoría de las muertes van a ocurrir en los primeros seis meses después de la sepsis, pero el riesgo parece permanecer elevado durante dos años. No solamente reingresan por sepsis, pueden ingresar por otro diagnóstico, como insuficiencia cardíaca, ictus, infarto…».
Además del riesgo de muerte los años siguientes, otras secuelas frecuentes son «la atrofia muscular, la disminución de la resistencia física, el deterioro cognitivo, la dificultad para concentrarse, problemas de memoria, angustia emocional o ansiedad por estrés postraumático, fatiga crónica, alteraciones del sueño, etcétera».
Los signos de alarma de la sepsis son palpitaciones, hipotensión, alteración del nivel de conciencia, dificultad para respirar y lesiones cutáneas
Secuelas como las amputaciones, la Dra. Ramos asegura que no son tan frecuentes como parecen, y menos de más de un miembro, como el caso de Carla Maronda, la valenciana que perdió hace unos meses las cuatro extremidades por esta causa, «se trata de un caso realmente excepcional. Es más habitual que haya un fallo a nivel orgánico», asegura.
Aun así, sí puede ocurrir en alrededor de un 1% de ellas, «en una sepsis hay una respuesta exagerada del sistema inmune que favorece que haya una mala percusión de los tejidos. Eso hace que haya isquemia tanto a nivel de los órganos internos -riñones, hígado…- pero también puede haber mala perfusión a nivel de extremidades, que produce lo que coloquialmente conocemos como gangrena. En el momento en que hay una isquemia, que no llega el riego, el tejido necrótico muerto se va extendiendo y, la vida corre peligro, por eso a veces no queda más remedio que amputar para controlar la infección. Hay que tomar esa decisión tan horrible, pero la vida es lo primero. También, por otro lado, la sepsis hace que los nervios responsables del control de las extremidades pierdan la sensibilidad y el paciente no se da cuenta de que se estaba haciendo daño».
Que queden o no secuelas y la gravedad de estas, tanto las amputaciones como de otro tipo, depende de muchos factores, como «el tiempo que haya estado hospitalizado, las características del paciente, la gravedad del cuadro… pero, sobre todo, el tiempo que el paciente haya estado con mala perfusión en los tejidos, por eso es súper importante tener un diagnóstico y un tratamiento lo más precoces posible. Esa es la mejor forma de garantizar que a los tejidos les llegue riego todo el tiempo, que no se produzcan isquemias y que los tejidos no se gangrenen. Por eso, cuando un paciente tiene un proceso potencialmente infeccioso y tiene signos de alarma como palpitaciones, hipotensión, alteración del nivel de conciencia, dificultad para respirar, lesiones cutáneas… hay que ir de inmediato a buscar atención médica, porque la sepsis es muy difícil de diagnosticar, incluso para los médicos, y en estadios precoces a veces se puede escapar».
En cuanto a la recuperación, aunque sea completa, a veces requiere de varios meses, pues «cuanto más deterioro, más difícil será la recuperación posterior».
Todo el mundo es susceptible de padecer una sepsis, porque todo el mundo puede padecer una infección
Cualquier persona que tiene una infección puede sufrir una sepsis, aunque siempre se deberá poner más atención a las poblaciones más vulnerables, que serán más propensas a padecer una sepsis, como «personas mayores, embarazadas, pacientes que están en el hospital o unidades de cuidados intensivos, inmunodeprimidos y pacientes con enfermedades crónicas».
Sin embargo, puesto que las sepsis se producen a causa de una infección, para prevenir la sepsis lo que hay que prevenir son las infecciones. Estas, como recuerda la Dra. Ramos, se previenen con la implementación de medidas «como una higiene adecuada de manos, los programas de vacunación, la mejora de la calidad de los sistemas de saneamiento, los programas de optimización del uso de antimicrobianos…».
Por otro lado, la única forma de prevenir que la sepsis se complique es la atención precoz, «en cuanto hay una sospecha, acudir al hospital», insiste la Ramos, «todo esto va en favor de la lucha contra la sepsis, pero siempre hay que recordar que las sepsis requiere un abordaje multidisciplinar y que todo el mundo es susceptible de padecerla«.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5633192/0/carmen-ramos-internista-una-sexta-parte-los-las-personas-que-sobreviven-una-sepsis-tendran-una-discapacidad-fisica-grave/

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