Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Fátima Peinado, responsable de Afiliación de la ONCE en Madrid, asegura que las personas con discapacidad visual aún se encuentran con comentarios o insinuaciones del tipo ‘¿Qué sentido tiene viajar si no vas a ver nada?’. Por supuesto, se trata de prejuicios que nada tienen que ver con la realidad, puesto que las personas con discapacidad visual, incluso si tienen ceguera total, no solo pueden disfrutar de los viajes como cualquier persona vidente, sino que lo hacen tanto o más que el resto, «en la ONCE Madrid organizamos dos viajes al año no subvencionados, en el que nosotros podemos los monitores, pero tienen que pagarlo ellos, y todos los años tenemos que hacer varios turnos porque se llenan, incluso el que hacemos en el extranjero. Y también hay mucha gente que se va por su cuenta o que viaja sola», asegura.
Los viajes despiertan mucho interés porque viajar, como añade Peinado, es mucho más que ver, «es salir, moverse, disfrutar… porque al final son ambientes distintos, es otra gastronomía, otra cultura, de salir de tu entorno habitual… y cada lugar tiene su propio olor, sus sonidos… viajar es estimulante para todos».
Aun así, las personas con discapacidad visual no pueden viajar todo lo que les gustaría o al menos hacerlo en igual de condiciones, pues como les ocurre a todas las personas con discapacidad, se siguen encontrando con multitud de barreras que, en muchos casos, dificultan la experiencia, «al final es un tema de la accesibilidad, como ocurre en cualquier tipo de entorno, servicio o producto».
Para reservar, mejor con una agencia
Las personas con discapacidad visual pueden encontrarse barreras ya desde el inicio de preparar el viaje debido a esta falta de accesibilidad, «si tengo que buscar un vuelo, un tren, un autobús, un hotel… ¿Cómo lo hago? Porque las plataformas de reservas de viajes, hoteles… no son accesibles en la mayoría de los casos con los revisores o magnificadores de pantalla que utilizamos las personas con discapacidad visual. Esto nos impide ser autónomos a la hora de reservar nuestras vacaciones», se queja Fátima.
Para que esto no ocurra, aunque es cierto que hay plataformas que sí son accesibles, recomienda acudir a una agencia, «o recurrimos a terceras personas que nos ayuden o a una agencia de viajes, que es lo que acabamos haciendo por comodidad, y lo que recomendamos porque incluso hay ya muchas especializadas discapacidad».
Hay gente que coge las ofertas de última hora a muy buen precio, pero nosotros eso no lo podemos hacer, no podemos improvisar
Este tipo de agencias, además, no solo te ayudan a reservar, sino que se aseguran de que todos los destinos y actividades que se vayan a realizar durante el viaje sean accesibles para personas con discapacidad visual, «con su ayuda, podemos encontrar actividades dentro de los destinos que sean compatibles con la discapacidad visual. Por ejemplo, puedes ir a un sitio donde además de tener una visita guiada, te permitan tocar, que sea una visita de tipo más sensorial», recomienda Fátima.
La responsable de afiliación de la ONCE en Madrid también recomienda que, en la medida de lo posible, no se improvise, y se conozca muy bien, de antemano, el lugar que vamos a visitar, «tener un poco conocimiento de dónde vas, de qué se puede hacer… facilitará y mejorará mucho la experiencia».
Facilita y encarece, «contratar con una agencia y llevar todo planificado de antemano contribuye a encarecer el viaje. Hay gente que se mete en cualquier plataforma de estas de viajes y coge las ofertas de última hora, así que consiguen viajes estupendos de precio, pero nosotros eso no lo podemos hacer, no podemos improvisar porque no sabemos si va a ser muy accesible».
El transporte, cada vez con más apoyo
A no ser que se vaya acompañado por una persona sin discapacidad visual, el tema del transporte puede convertirse en una odisea para las personas que sí la tienen. Por suerte, al menos si nos movemos desde ciudades grandes, viajar en avión y tren es fácil, pues grandes compañías como Renfe y AENA, cuentan con asistencia en estaciones y aeropuertos para personas con discapacidad, «si yo sé los datos del avión que voy a coger: número de vuelo, la fecha, horario, destino, etcétera., llamo a AENA y les digo que necesito asistencia. Al aeropuerto tenemos que ir dos horas y media antes y situarnos en un monolito hay en las terminales. Allí toco el botón y viene la asistencia a buscarme. Me acompañan a facturar el equipaje, a la puerta de embarque, me suben la primera al avión, y en el destino me van a me van a buscar, al menos en los aeropuertos españoles. Y en Renfe igual, tienen Acerca, con el que te acompañan al tren, te sitúan en tu asiento y te recogen en destino, te ayudan con el equipaje… Esto está muy bien y es muy necesario, sobre todo en los aeropuertos, porque son sitios muy grandes y que no solemos conocer porque es un sitio al que vamos de vez en cuando”.
Si no tienes pactado con el hotel que vengan a buscarte, lo mejor es coger un taxi, sobre todo cuando se trata de un aeropuerto
En el autobús, aunque Fátima reconoce que el apoyo es más escaso, también cuentan con ayuda en las estaciones grandes, como la de Méndez Álvaro de Madrid, «si vas al mostrador de atención al cliente, te ayudan a llegar a tu dársena y a localizar tu autobús. Pero es verdad que cuando llegas a destino es más complicado», reconoce.
Y es que, en destino, tanto si es en bus, como en tren o avión, especialmente fuera de España, Fátima reconoce que lo más seguro es siempre un taxi, «si no tienes pactado con el hotel que vengan a buscarte, lo mejor es coger un taxi, sobre todo cuando se trata de un aeropuerto, que suelen estar a las afueras de las ciudades».
Esto, como advierte, encarece mucho los viajes, pero es algo que recomienda también para moverte por el destino, «nosotros conocemos el transporte público de la ciudad por la que nos movemos habitualmente, pero no la red de la ciudad que vamos a visitar una vez, que es la primera vez que vamos… y si encima no conoces el idioma…».
Hoteles, visitas… y el arte de pedir lo que necesitas
Una vez llegan al alojamiento, comienza, como cuenta Fátima, otra pequeña odisea, «el 90% de la información que obtenemos nos llega a través de la vista. Si no tienes discapacidad visual, llegas a un hotel y sabes dónde está la recepción, el mostrador, la zona del lobby de los sillones, los ascensores… Una persona con discapacidad visual, en cambio, se tiene que ubicar, tiene que saber dónde está el mostrador, hacer el check in… así que tiene que pedir que, al menos, le acompañen al ascensor, le expliquen mínimamente lo que hay en el lobby, dónde está el comedor, que le acompañen a la habitación, tiene que aprenderse el recorrido desde el ascensor a la habitación…».
Fátima Peinado, además de pedir esta ayuda básica, da algunos consejos, como «poner en tu puerta alguna marquita táctil -como una pegatina- para que sepas cuál es tu habitación, también en la tarjeta, para que sepas por dónde hay que introducirla para abrir o activar la luz… son pequeñas cosas a las que los hoteles no suelen poner problemas».
Tenemos que asegurarnos de que haya personal en los sitios de interés turístico dispuestos a echar una mano, ayudar, acompañar o explicarte las cosas
También recomienda que no se corten y que digan en todo momento qué necesitan, «muchas veces, sobre todo cuando hablamos de ceguera total, hay personas que no saben cómo tratarte, qué información necesitas, no saber cómo atenderte… lo mismo son excesivamente serviciales o lo contrario, así que también tenemos que ser nosotros los que digamos qué necesitamos, al menos lo básico, para tener cubiertas esas cosas básicas, como poder moverte por el hotel, manejarme en una recepción, el ascensor, la habitación, el comedor, la cafetería… porque, por ejemplo, los bufets de los hoteles suelen ser muy complicados para nosotros, y necesitamos que nos ayuden», recalca.
Otras cosas que facilitan o ayudan en los destinos son «averiguar si hay descuentos para personas con discapacidad en las visitas que vayamos a hacer, que las visitas sean siempre guiadas, contratar un vehículo para moverte -si hay varias personas con discapacidad visual en el grupo se puede contratar uno entre todos-, que se opte -en casos de personas con resto visual- por hoteles o restaurante con contrastes… Y, como apuntaba antes, decir siempre lo que necesitamos y asegurarnos de que, esas cosas que necesitamos y que nos hacen el viaje más fácil, van a estar disponibles donde vayamos, que haya personal en los hoteles o en los restaurantes o en los sitios de interés turístico dispuestos a echar una mano, ayudarte, acompañarte o explicarte las cosas».
Con estas pequeñas-grandes cosas, las barreras serán mucho más franqueables y el viaje mucho más agradable.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5533784/0/que-tener-cuenta-hora-viajar-con-discapacidad-visual/

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