Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
La nueva oferta de empleo público, que se presentó el pasado día 2 de julio, establece que, por primera vez, el porcentaje de plazas reservadas para personas con discapacidad sea del 10% en lugar del 7%.
Se trata de un aumento que celebra el mundo asociativo de la discapacidad, aunque, como recuerdan desde Plena Inclusión, no se trata de una subida que afecta a todos, pues la subcuota de un 2% de la reserva para personas con discapacidad intelectual que ha quedado igual, «lo aplaudimos porque la situación del empleo de las personas con discapacidad lo requiere, pero lo cierto es que a las personas con discapacidad intelectual no les afecta porque ese 3% adicional no ha elevado el 2% de subcuota», asegura Silvia Muñoz, Responsable de empleo inclusivo de Plena Inclusión.
No se ha dado respuesta, por tanto, a la petición de elevar la subcuota del 2 al 3% de las personas con discapacidad intelectual, «era lo que demandábamos, porque su tasa de empleo es del 23,8%, con lo cual todavía hay que generar un montón de políticas para favorecer su acceso al empleo», añade.
Esta elevación de subcuota se justificaría porque, como asegura Silvia Muñoz, a diferencia de lo que ocurre a veces con la cuota general, en el caso de la discapacidad intelectual la reserva se cubre con creces. Se presenta mucha gente, «15-20 por cada plaza, y la mayoría aprueban», asegura Silvia. Es decir, que elevar al 3% la subcuota sí se traduciría en más empleo para las personas con discapacidad intelectual.
Carlos, un opositor a la espera de nuevas oportunidades
Carlos Rueda es un buen ejemplo de ello. Tiene 39 años, discapacidad intelectual y trabaja de administrativo en la empresa BH, en Vitoria, desde hace 13 años, pero cuando su asociación, Apdema, le dijo que le ayudaría a prepararse unas oposiciones, no se lo pensó, «lo vi como una oportunidad para progresar, porque, aunque estoy trabajando actualmente, me gustaría aspirar a algo más«, cuenta.
En cuanto se lo comunicaron, se puso manos a la obra, «me descargué el temario, que se supone que está en lectura fácil, pero a la hora de verdad no está tan en lectura fácil, y lo mismo me pasó en los exámenes. Hay palabras que creo que mucha gente no los podría entender. Hay que insistir en eso», reivindica.
Silvia confirma que es una de las barreras con las que se encuentran, «algunas academias sí tienen la sensibilidad y sí que trabajan también con temarios adaptados, pero al final lo que hacen es contratar profesionales de nuestras entidades. De hecho, lo que nosotros les decimos a las administraciones es que los temarios estén también en lectura fácil, porque si no, es muy difícil prepararse una oposición. Y que desarrollen el contenido de los temas, no que se lo tengan que buscar los opositores por su cuenta. Si tenemos que hacernos nosotros, lo hacemos, pero que especifiquen mejor el temario, que lo desarrollen”, pide Silvia.
Aprobé los dos exámenes con mucha nota, pero no obtuve plaza porque son muy limitadas, éramos ciento y pico para cinco
Son también las asociaciones las que se encargan de prepararlos para las pruebas, «nos han preparado durante meses con temarios, tests, simulacros de examen… Nos daban clases 2 días a la semana durante 3 horas, y, aparte, yo estudiaba en casa de 2 a 3 horas cada día. Ha sido muy complicado, porque trabajar y estudiar es muy difícil compaginar. Fue un sacrificio», cuenta Carlos.
Ha sido un gran esfuerzo para él, pero no lo considera en vano, pues para ser su primera vez, no ha salido mal parado, y se siente muy orgulloso, «aprobé los dos exámenes con mucha nota, pero no obtuve plaza porque son muy limitadas, éramos ciento y pico para cinco. Aun así, la experiencia ha sido muy buena, así que pienso insistir, porque ahora en septiembre salen 14 en el ayuntamiento y creo que ahí sí habrá más oportunidades».
Carlos cree también, que subiendo del 2 al 3% la subcuota, personas como él sí tendrían precisamente esas oportunidades, «las personas con discapacidad queremos ser uno más en la sociedad, y para eso, tenemos que tener las mismas oportunidades laborales, también en el empleo público. Se debería elevar la cuota, porque somos muchas las personas con discapacidad que podemos y queremos aspirar a algo más en la vida», insiste.
Más adaptaciones y subcuotas
Desde Plena Inclusión también pedían una reserva del 1% para las personas con autismo, un colectivo con casi un 90% de desempleo, aunque más importante que la cuota consideran que son unas adaptaciones específicas para poder acceder a al empleo público «las personas con autismo que no tienen asociada discapacidad intelectual no tienen adaptaciones en las pruebas de acceso y se siguen encontrando muchas barreras. Por eso pedimos que se habiliten todas las medidas de accesibilidad necesarias para que estas personas accedan sin barreras al empleo público», asegura Silvia Muñoz.
Esas barreras son, por ejemplo, una entrevista cara a cara, «por las dificultades que encuentran en las interacciones sociales. Ahí pediríamos que los entrevistadores tuvieran formación en autismo y supieran cómo hacerles una entrevista». También adaptar los espacios cuando haya personas con hipersensibilidad, «las aulas en las que se realizan las pruebas están repletas de gente, puede haber ruido… y eso condiciona su desempeño a la hora de realizar el examen. A lo mejor tienen todos los conocimientos que se necesitan, pero por el hecho de estar en un entorno en el que está sufriéndolo, se limita su acceso. En este caso, podrían estar en salas aparte, con menos personas…», explica.
Las cuotas tienen que ir acompañadas de accesibilidad y de apoyos que permitan a la persona realizar su puesto de trabajo. Si no, no sirven
Por otro lado, se debería garantizar que las medidas de accesibilidad a la hora de hacer el examen se cumplieran de verdad, algo que Carlos pone en duda, pues ha vivido en sus propias carnes temarios y exámenes que prometían ser en lectura fácil y, según él, «no lo eran tanto. Había gente en el examen que se puso muy nervioso con eso, aunque también tengo que reconocer que en el examen nos resolvían cualquier duda», añade.
Garantizar esa accesibilidad es, por tanto, de vital importancia para garantizar la igualdad de oportunidades. De lo contrario, elevar un porcentaje se queda en agua de borrajas, «la cuota reservada a personas con discapacidad intelectual ha funcionado porque nos ha permitido meter todas las adaptaciones que considerábamos necesarias. Si no hubiéramos tenido estas adaptaciones, habría dado igual que tuviéramos una subcuota. Por eso, las cuotas siempre tienen que ir acompañadas de medidas de accesibilidad, y de apoyos que permitan a la persona realizar su puesto de trabajo. Si no, no sirven», reitera Silvia Muñoz.
Un mayor compromiso
Muchas veces, las barreras son tan invisibles que ni los propios interesados son conscientes, pero existen, por eso desde Plena Inclusión insisten en poner en foco en derribar esas barreras. Algo tan simple como no saber exactamente cuándo te tienes que apuntar a un examen, el temario exacto o que solo se puedan inscribir online son barreras para todos, pero que en el caso de las personas con discapacidad se elevan aún más alto, «a veces, para eliminar barreras basta con hacer algo tan simple como saber cuándo te tienes que presentar, porque no saberlo les genera una gran incertidumbre. Yo entiendo que eso es muy complicado de gestionar, pero si todos supiéramos que el mes X es el de las de inscripción a las oposiciones, se facilitarían mucho las cosas, al igual que hacer procesos menos burocráticos o que las oposiciones no fueran casi todas en Madrid, porque es un coste adicional. Al final son las personas con discapacidad tienen las mismas barreras que cualquier opositor, pero multiplicadas».
En Plena inclusión tienen una aplicación a la que van subiendo todas las convocatorias de empleo público accesibles para personas con discapacidad intelectual, «a ellos les llegan notificaciones y, de esa manera, lo tienen un poco más controlado, pero pensamos que es algo que tendría que hacer la administración, no nosotros», insiste Silvia.
El empleo público es una oportunidad maravillosa para las personas con discapacidad intelectual y a muchas les está cambiando la vida
Las reivindicaciones no se quedan, ni mucho menos ahí, pues para aumentar la presencia y la calidad del empleo de las personas con discapacidad intelectual, desde Plena Inclusión tienen unas cuantas ideas más, como no pedir estudios superiores en las plazas reservadas para ellos, pues «prácticamente ninguno tiene», ni limitarse a ofrecerles puestos de limpieza o conserjería, pues «también hay muchos que han superado con éxito la ESO».
Por otro lado, notan que no se les da la posibilidad de promocionar una vez tienen plaza y «podría ser una oportunidad para que las personas que entran en las categorías más bajas pudieran mejorar con el tiempo». Tambien, que una vez dentro, se les proporcionaran todas las medidas de apoyo necesarias, incluida la figura del preparador laboral, que tan útil está siendo en la empresa privada.
La fórmula, como concluye Silvia Muñoz, no es tan difícil, «el empleo público es una oportunidad maravillosa para las personas con discapacidad intelectual y a muchas les está cambiando la vida. Y para que esta oportunidad no sea en vano, basta con tener cuenta a qué formación están accediendo y que todo el proceso es accesible, así seguro que se cubren todas las plazas».
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5530883/0/empleo-publico-discapacidad-intelectual/

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