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Isabel, Rocío… y el reto de trabajar cuando tienes discapacidad: “No todo el mundo está dispuesto a ofrecerte un empleo”

Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:

Aunque cada vez hay más personas con discapacidad trabajando, el porcentaje de actividad de estos trabajadores sigue estancado, a pesar de que hay más políticas encaminadas a su inserción laboral. Los factores son muchos, pues aún persisten dinámicas que impiden que su inserción laboral sea real, como la sobreprotección familiar o la percepción, tanto la suya propia como de las empresas, de que no van a ser capaces de realizar un trabajo.

Además, como afirman desde la Fundación Randstad, muchas veces ni uno ni otro son conscientes de que, aunque una persona no pueda realizar un determinado trabajo, puede perfectamente desarrollar otros, “nosotros creemos que tenemos que aprovechar todo el talento que hay en la sociedad, y las personas con discapacidad desarrollan una serie de capacidades que en muchas ocasiones superan a las capacidades que no tienen”, asegura María Viver, Directora de la fundación.

En otros casos, son las propias personas con discapacidad que, tras ver que en su entorno de trabajo no son sensibles con su discapacidad, que no la entienden o que no ponen todos los medios a su alcance para desarrollen con seguridad su puesto de trabajo, se autoexcluyen.

Isabel, con discapacidad física, y Rocío, con discapacidad sensorial, son la prueba de que, con la sensibilidad y los medios adecuados, las personas con discapacidad que puedan y quieran trabajar se merece un hueco como cualquier otro. Isabel ha convivido con la discapacidad toda su vida, mientras que Rocío tuvo que reinventarse cuando la discapacidad apareció en su vida hace pocos años.

Formación y accesibilidad, las claves del éxito

María Viver está convencida de que se pueden romper las barreras que separan a las personas con discapacidad del empleo con accesibilidad y con una formación adaptada para cada persona, y en eso, la tecnología puede ayudar enormemente, “poniéndoles la tecnología que necesitan y creando un espacio de trabajo inclusivo pueden ser igual de productivos que cualquier otra persona, porque la tecnología, puesta a disposición de las personas, diluye su discapacidad y maximiza sus capacidades “.

Los espacios inclusivos deben estar en las empresas, pero también en los centros de formación, como el que la Fundación Randstad inauguró hace unos meses en Madrid, un hub inclusivo “queremos que sea un centro de referencia en empleo y discapacidad. Se trata de un espacio 100% accesible, que cumple con todos los criterios de accesibilidad: Hay una señalética que facilita el acceso al espacio de las personas con discapacidad visual, como pasillos táctiles, planos en relieve y braille, las luces y contrastes están adaptadas a personas con determinados tipos de discapacidad visual, hay bucles magnéticos, está muy cuidada la acústica, todo el mobiliario es accesible, incluso para personas con problemas de espalda. Esperamos que, gracias a este hub se formen al año 1.500 personas con discapacidad y encuentren trabajo unas 1.000″, la mitad de las que la fundación consigue emplear cada año.

El pasado año, entre esas 2.000 personas se encuentran Isabel y Rocío, dos mujeres que, tras años de ir de trabajo en trabajo, han podido encontrar un trabajo acorde a sus necesidades y capacidades.

Rocío Ladrón tiene 45 años, y tras años trabajando en supermercados, un cáncer y una discapacidad auditiva la alejaron del mundo laboral. De hecho, tiene la incapacidad, pero decidió que no se quedaría en casa, “una vez terminé la radioterapia, empecé a buscar trabajo de nuevo”, recuerda, “porque cuando te ocurre, tienes dos opciones, o asumir lo que tienes y tirar para adelante o venirte abajo, y yo no quise venirme abajo, sino tirar para adelante”.

Hay gente que no asimila muy bien lo que significa tener una discapacidad

Sin embargo, no fue tan fácil como esperaba, “he tenido problemas tanto a la hora de encontrar trabajo, como en los trabajos, porque hay gente que no asimila muy bien lo que significa tener una discapacidad, y la realidad es que cuando dices que tienes una discapacidad no todo el mundo está dispuesto a ofrecerte un puesto de trabajo, y más si añades que has tenido cáncer”, reconoce.

Isabel Malia, en cambio, ha tenido que convivir toda la vida con la discapacidad que le provoca una gran escoliosis. Su problema, según nos cuenta, es que en muchas de las empresas en las que estaba la contrataban ‘por la cuota’, pero no tenían en cuenta sus necesidades a la hora de trabajar, “mi discapacidad tiene dos problemas. Por un lado, que es invisible, porque mi escoliosis va por dentro, y por otra, que como no es una discapacidad muy grande -del 39%- las empresas no saben muy bien lo que puedes hacer y lo que no y no te ponen en los puestos adecuados”, se queja, “además, en algunos casos, caso cuando les decía que no podía estar muchas horas sentada, no podía coger peso, etc. directamente no me llamaban“.

Cuando les decía que no podía estar muchas horas sentada y no podía coger peso, directamente no me llamaban

Isabel reconoce que, aunque siempre ha advertido de las cosas que podía hacer y las que no, terminaba haciendo tareas que no debía, “yo siempre trabajaba en supermercados, en atención al cliente… pero llegaba un momento que tenía que hacer tareas que no eran adecuadas para mí. Lo idóneo sería al revés, que llegaras a una empresa y te pusieran en un puesto de trabajo adecuado para ti, con tareas que sí puedes hacer o, en caso de que no puedas hacer alguna, ponerte las adaptaciones o apoyos para que puedas llevarlas a cabo”

El trabajo adecuado y ‘hueco para todo el mundo’

Las personas con discapacidad deben acceder al empleo en las mismas condiciones que los demás, y para ello, se les tiene que proporcionar una formación accesible y que potencie su talento, que no centre en su discapacidad.

Rocío, tras darse cuenta de que no podría volver a trabajar en su supermercado, buscó alternativas. Primero, formando a otras personas con discapacidad, “ayudaba a gente a formarse para poder trabajar en un supermercado, y la verdad es que me sirvió para darme cuenta, por un lado, de que podía seguir siendo útil, y por otro, de que yo también podía formarme, y precisamente quería hacerlo para ayudar a la gente”.

Es importante trabajar, sobre todo para uno mismo, para que la discapacidad no te pare

Gracias a un curso con Randstad y Sacyr, ahora trabaja en una residencia de personas con discapacidad, “lo bueno de estas iniciativas es que, por un lado, te ponen todas las adaptaciones que necesitas, tanto a la hora de formarte como a la hora de trabajar, y, por otro, que te tratan como a uno más. Me formé e hice las prácticas con ellos y luego me contrataron. En marzo hago un año, y estoy encantada”, asegura.

Rocío lleva audífonos y se desenvuelve bien, además de que sus compañeras le ayudan en lo que necesita, “saben lo que tengo e intentan hablarme siempre de frente, no me llaman desde lejos… están concienciadas y me han acogido tan bien”,

Isabel también optó por formarse, “lo bueno de estas formaciones es que no se centran en tu discapacidad, sino en tu potencial, en localizar tus habilidades y aprender a potenciarlas”.

Las suyas son las sociales, por eso ahora sigue estando en atención al cliente, pero en un trabajo en el que le han adaptado el puesto para que no esté mucho tiempo sentada ni tenga que levantar peso, “en otros trabajos, al final, eran los compañeros los que se ofrecían a hacer cosas que yo no podía, pero esa no es la solución, porque nos sentimos mal. Lo ideal es que los puestos deben estar adaptados y no poner a personas con discapacidad en tareas que no pueden hacer, tener en cuenta sus limitaciones”.

Ambas coinciden en que el trabajo, para ellas, es mucho más que una manera de ganarse la vida, “es importante trabajar, sobre todo para uno mismo, para que la discapacidad no te pare, no te meta en casa y te permita seguir de alguna manera con tu vida. Para mí ha sido fue un reto, y la satisfacción es enorme, me anima a levantarme cada día y seguir haciendo cosas”, asegura Rocío, “el hecho de levantarte y tener una tarea que hacer, y más si con esa tarea eres útil para otros, a mí me alimenta y me hace crecer como persona”, añade Isabel.

Cada vez hay más diversidad y tiene haber hueco para todos, porque todos tenemos que vivir, que trabajar y algo que aportar

Ambas, gracias a que se ha apostado por ellas, no solo trabajan y se sienten útiles, sino que permiten que su talento no se desperdicie, “hay una serie de competencias que son inherentes en las personas con discapacidad, como la creatividad, la búsqueda de soluciones alternativas, el trabajo en equipo, la capacidad de adaptarse… y son competencias muy valiosas”, subraya María Víver.

Además, según asegura la directora de la fundación Randstad, “cada vez está más probado que las empresas que desarrollan políticas inclusivas son más productivas que las que no lo hacen. Sin embargo, aún sigue un reto crear equipos diversos”

Rocío quiere que su ejemplo sirva para que las empresas se animen a contratar a personas con discapacidad porque, “podemos tener limitaciones para algunas cosas, pero otras veces la discapacidad nos la ponemos nosotros, y podemos seguir haciendo muchas cosas“.

A Isabel le gustaría invitarles a que abran sus puertas a la diversidad, “cada vez hay más diversidad y tiene haber hueco para todos, porque todos tenemos que vivir, que existir, que trabajar, y algo que aportar, porque trabajar es importante más allá de poder ganarte la vida”.

Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5216937/0/isabel-rocio-reto-trabajar-cuando-tienes-discapacidad-no-todo-mundo-esta-dispuesto-ofrecerte-un-puesto-trabajo/

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