Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
El día 2 de enero se fue, sin hacer ruido, para evitar ser protagonista durante las navidades. Ella era así, no le gustaba destacar, pero lo hacía sin proponérselo. Porque era un unicornio, uno de esos seres excepcionales que, de cuando en cuando, aparecen en nuestras vidas, las transforman y nos hacen mejores.
Durante 40 años ejerció la abogacía, a la que ella gustaba en llamar “la profesión más bonita del mundo”. Y mientras, a cada paso que daba, se iba convirtiendo en una “dadora de empatías” y en “la que enseñaba sin enseñar”.
Ella fue la primera ficha de un inmenso dominó que nos arrolló con su inusitado vigor, sin que nunca pareciese condicionarle su discapacidad. ¡Ay, de aquél que osara calificarla de discapacitada!, porque, en efecto, no lo era. Su enorme capacidad profesional la llevó a lo más alto de la abogacía. Sus múltiples logros, reconocimientos y condecoraciones enmudecen ante su calidad humana, a la que no soy capaz de calificar.
¡Ay, de aquél que osara calificarla de discapacitada!, porque, en efecto, no lo era. Su enorme capacidad profesional la llevó a lo más alto de la abogacía
Porque nuestra amiga siempre estuvo del lado de los más desfavorecidos, y eso merece muchos epítetos, pero se pueden resumir en uno solo, RESPETO, que se ganó junto con la admiración de todos los que tuvimos la inmensa suerte de tenerla cerca de nuestras vidas.
Dicen que quien es recordado no muere para siempre, pero no será fácil necesitar su ayuda y no poder levantar el teléfono para pedirla consejo una vez más. Como tampoco será lo mismo beber una copa de Rueda sin compartirla con ella, mientras encendemos un par de cigarrillos.
Muchos la llamábamos “jefa”, y ella a nosotros “subordinados”, con su particular y blanco sarcasmo. De él hizo gala el día que la conocí. Traté de saludarla ofreciéndole mi mano, sin conocer sus limitaciones físicas en ambos brazos, a lo que ella respondió con un “yo soy más de dar dos besos”.
En sus documentos de identidad constaba como Josefa García Lorente. Para todos, era Pepa. Adiós JEFA.
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5209888/0/derecho-discapacidad-estan-luto/

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