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La amnesia anterógrada, qué es y cómo se trata: «A partir de un evento traumático, la persona ya no puede aprender cosas nuevas»

Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:

La amnesia es la ausencia de memoria debido a un problema en el aprendizaje y consolidación de la información. «La información entra en el cerebro y, gracias a unos procesos biológicos, se empieza a asentar e integrar poco a poco dentro de estructuras cerebrales. La estructura fundamental que se encarga de esta consolidación es el hipocampo, aunque participan también otras zonas del cerebro», explica José Félix Mozo, neuropsicólogo del Instituto de Rehabilitación Neurológica (IRNEURO).

En ocasiones, la amnesia se produce por una causa fortuita, como un ictus. Es el caso de la llamada «amnesia anterógrada», definida como la ausencia de memoria producida por problemas en la consolidación de la información de nuevos aprendizajes. «La dificultad está en aprender nuevos eventos o sucesos, a partir de un momento concreto. Yo tengo una vida normal, pero de repente sufro un accidente de tráfico. Ese evento ha tocado mi hipocampo y las neuronas que se encargan de guardar información ya no lo hacen. Por ello, a partir de ese evento traumático, ya no puedo aprender cosas nuevas y me cuesta consolidar», asegura el neuropsicólogo. Este olvido sucederá con todo tipo de información que implica una asociación: caras-nombres, recorridos-lugares, palabras-objetos, eventos, etc.

Sin embargo, una persona con amnesia anterógrada puede mantener la información a corto plazo, es decir, en un espacio corto de tiempo. «En las personas con amnesia no hay consolidación, pero si un periodo previo dentro de la memoria que llamamos fijación o adquisición, que es en el que adquirimos un poco de información temporalmente», señala Mozo. Dependiendo de distintos factores, como el sustrato biológico que tenga la persona o su reserva cognitiva, «la información estará más tiempo en el cerebro o caerá en el olvido enseguida».

El concepto de amnesia anterógrada suele aparecer junto con el de amnesia retrógrada. Mientras la primera hace referencia a «los recuerdos que vienen a partir del evento traumático», la amnesia retrógrada tiene que ver con «los recuerdos que se habían almacenado hasta el momento, es decir, desde la infancia hasta que ocurre el suceso abrupto». Ambas pueden darse tanto de forma independiente como simultánea. «Cuando se dan simultáneamente nunca se dan de forma completa. Normalmente ocurre una amnesia anterógrada con un poco de retrógrada, amnesia anterógrada pura o amnesia retrógrada focal», señala el neuropsicólogo.

El desencadenante, un evento abrupto

El concepto ‘amnesia anterógrada’ se utiliza siempre cuando existe «un evento abrupto en el ciclo natural de la persona». Estos episodios fortuitos suelen ser, principalmente, un ictus, un traumatismo craneoencefálico, encefalitis víricas, debido a intoxicaciones, por ejemplo, de alcohol, o anoxias e hipoxias (falta o disminución del oxígeno, respectivamente). No obstante, en ocasiones, también se utiliza en patologías degenerativas como la esclerosis múltiple o el alzhéimer. «Aunque se ha popularizado el término anterógrado, no es correcto usarlo aquí. Técnicamente deberíamos usar memoria a largo, corto plazo o inmediato», explica Mozo.

La persona no se siente identificada con su identidad y pueden ocurrir pequeños olvidos y despistes

La amnesia anterógrada se puede manifestar de varias formas: «La persona no se siente identificada con su identidad, es decir, se produce una ausencia autobiográfica; también pueden ocurrir pequeños olvidos y despistes entre información similar. En patología más grave, la persona puede llegar a introducir contenido informativo que no es real. Es decir, como tengo una laguna de memoria y no recuerdo bien, tiendo a inventar».

El profesional médico es el encargado de detectar la causa médica y diagnosticar si existe un proceso alterado a nivel cognitivo. Este diagnóstico se realiza por observación, a través de una entrevista o un test de cribado, aunque también pueden utilizarse pruebas complementarias, como una resonancia magnética, un TAC o una punción lumbar para conocer mejor la causa de los fallos de memoria. Por otro lado, un neuropsicólogo puede delimitar funcionalmente ese diagnóstico neurológico analizando los procesos cognitivos que intervienen y relacionarlos con la conducta observable: «Nosotros disponemos de una mayor variedad de test estandarizados y cuestionarios, además de entrevista con el paciente y con su familiar».

Terapia de memoria

No obstante, señala Mozo, el papel del neuropsicólogo está encaminado, sobre todo, al tratamiento no farmacológico. Este tratamiento, explica, dependerá de «la persona, las necesidades que tenga, los objetivos que se planteen y su sistema familiar, por ejemplo, si se lo pueden permitir o no económicamente o si viven cerca de un recurso familiar. Más allá de la propia patología médica, cognitiva o psicológica debemos atender también los factores sociales«.

En caso de que no existan barreras en este sentido, se establecen los objetivos, que pueden ser múltiples: «Aprender mejor a recordar nombres, el camino a casa, lo que leo, citas médicas, etc.». Después, se utilizan distintas técnicas de tratamiento, como «técnicas de asociación de nombres, técnicas sustitutivas, con uso de agenda, podemos también poner apoyos visuales dentro de una casa para establecer recordatorios, usar alarmas o realizar entrenamiento directo en aprendizajes específicos, etc.».

La familia puede implementar las estrategias que se le pautan desde una orientación clínica y ser colaboradora

El neuropsicólogo destaca una técnica muy eficaz, «aprendizaje sin error o aprendizaje por desvanecimiento de pistas«. «Además de las vías que involucran al hipocampo, tenemos otras vías de aprendizaje como las vías procedimentales. Muchas veces, cuando alguien quiere aprender algo y no lo puede aprender por la vía habitual, solemos compensar por esas otras vías. Este aprendizaje es mucho más lento y requiere muchas más repeticiones hasta que se consolida en el cerebro, pero es una vía alternativa muy útil también», explica.

En cuanto a posibles tratamientos, Mozo alerta de la falta de utilidad de los juegos de memoria para mejorar esta habilidad: «Hay un mal uso en la población ya que cree que, simplemente por el hecho de practicar la memoria sin una orientación profesional, va a mejorar. La memoria se aprende con estrategias metacognitivas, de memoria o usando vías alternativas de aprendizaje, las motoras o las ayudas externas en casa (recordatorio, agenda, calendario, etc.), eso sí que es muy útil y potente».

La importancia de la familia

Las familias juegan un papel muy importante en el tratamiento de los pacientes con amnesia anterógrada. «La familia puede implementar las estrategias que se le pautan desde una orientación clínica y ser colaboradora, porque muchas veces no lo son por cansancio, falta de voluntad o falta de comprensión de las pautas, pero si quieren colaborar es estupendo», afirma Mozo.

Con tratamiento, el paciente con amnesia podrá recuperar parte de la memoria, aunque no toda. Esto dependerá de muchos factores, como su edad, ya que «no es lo mismo un cerebro plástico como el del niño al de un adulto», el nivel de reserva cognitiva o ‘inteligencia’ previa, el tamaño y la zona de la lesión, el tiempo transcurrido desde la lesión, la implicación que tenga con el tratamiento y, por supuesto, si se dan complicaciones durante ese proceso de rehabilitación. No obstante, asegura el neuropsicólogo, «el tratamiento por vías alternativas, también con ayudas externas, es muy eficaz, se consiguen cosas, aunque en la mayoría de casos no se puede conseguir el 100%. Con las condiciones perfectas, habría entre un 30 y 70 % de mejoría».

Para quien tiene conciencia, tendrá una repercusión en todas sus esferas vitales, como en el trabajo o a nivel familiar

El tratamiento será clave para la mejoría del paciente que, debido a la amnesia anterógrada, puede ver limitada su calidad de vida. «Nosotros estamos aprendiendo cosas nuevas continuamente. Para quien tiene conciencia, tendrá una repercusión en todas sus esferas vitales, como en el trabajo, porque, por ejemplo, no recuerde un encargo o el nombre de su nuevo jefe», señala el neuropsicólogo. También, a nivel familiar, una de las cosas que más impacto genera es el espejo que hacen las personas de alrededor, «cuando decimos cosas del estilo ‘papá, que te lo he repetido ya ocho veces’, esto es lo que más impacta en la autoestima de la persona con amnesia y lo que va a tener un impacto psicológico, una tendencia a episodios depresivos y una sensación de percepción de baja autoeficacia con su memoria, es decir, empiezan a confiar menos en su propia memoria, lo cual repercute en que memorizan peor también».

La autoconfianza será, por tanto, un ingrediente activo en la mejoría del paciente con amnesia, «con la aplicación de las estrategias de memoria que va aprendiendo», pero también por el impacto del entorno: «Hay un factor social muy potente, sobre todo cuando la persona está sin conciencia del todo». Por esta razón, aconseja a las familias que realicen manejo conductual, esto es, «pensar un poco antes de hacer el comentario» y la psicoeducación «para aliviar tanto al paciente como al familiar, que entienda exactamente qué está ocurriendo en el cerebro y que no es su familiar el que no quiere recordar, sino que no puede hacerlo».

Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5174404/0/-amnesia-anterograda-que-es-como-se-trata-partir-un-evento-traumatico-persona-ya-no-puede-aprender-cosas-nuevas-/

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