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Así ayuda la fisioterapia a las personas con discapacidad: «No sólo les da movilidad, también la oportunidad de integrarse»

Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:

Hace 27 años, en el 1996, la Confederación Mundial de Fisioterapia decidió que el 8 de septiembre se celebrara cada año el Día Mundial de la Fisioterapia, una fecha para dar a conocer la importancia de estos profesionales sanitarios y de su papel para favorecer la salud y la independencia de todos los seres humanos.

Esta labor es especialmente importante para las personas con discapacidad o en riesgo de padecerla, como en caso de parálisis cerebral, con algún tipo de daño cerebral adquirido o en las enfermedades degenerativas, pero también en muchas enfermedades raras e incluso en otras ‘a priori’ menos físicas, como el autismo o el síndrome de Down.

«Estamos prácticamente en todas las discapacidades», asegura Ana Herrero de Hoyos, presidenta de la Comisión de Neurología del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, que nos explica en qué pueden ayudar a las personas con discapacidad a tener una mejor calidad de vida.

Indispensables en el daño cerebral adquirido o una lesión medular

El daño cerebral adquirido es una lesión permanente que se produce en el cerebro de manera repentina, ya sea por un accidente físico, como un golpe en la cabeza o falta de oxígeno, o un accidente cerebro vascular como un ictus o una hemorragia cerebral.

Cuando esto ocurre, o cuando se produce una lesión medular grave que afecta a la movilidad o incluso en casos de parálisis cerebral, la labor de los fisioterapeutas es esencial, ya sea los primeros meses tras la lesión, como a largo plazo, «en estos casos, los fisioterapeutas nos dedicamos a tratar lesiones del sistema nervioso, tanto el central como el periférico».

El tratamiento en estos casos se da en dos fases, en los primeros meses tras la lesión de manera más intensiva, y de manera crónica después, «cuando se produce un daño cerebral, como el ictus, los primeros meses son fundamentales por el tema de la plasticidad neuronal, que es la capacidad que tiene el cerebro de volver a buscar las vías para aprender otra vez». La labor de los fisios, como la de otros profesionales, es la de aprovechar esos primeros meses de mayor plasticidad cerebral para recuperar todas las funciones posibles, reducir la discapacidad.

Sin embargo, una vez recuperadas las funciones posibles, la labor de los fisios puede seguir siendo de gran utilidad, algo que antes se ignoraba, «nadie pensaba que se podía hacer algo por ellos, se les dejaba así. Ahora, se sabe que la fisioterapia puede hacer mucho por ellos, puede ayudar con las secuelas que quedan. A lo mejor no puede mover un brazo como antes, pero con la fisioterapia se les ayuda a que sea lo máximo posible, y todo eso contribuye a que tengan mejor calidad de vida», explica Ana.

Aunque no se recupere más movilidad, hay que tratarlos para evitar esas deformaciones, evitar dolores, rigidez…

Además, contribuye a mejorar su calidad de vida reduciendo dolores, contracturas… e incluso puede prevenir más daños a largo plazo, «en muchos casos, es como si se te quedaran con una contractura de por vida, se producen deformaciones y, a la larga, aún más discapacidad. Para que esto no ocurra, aunque no se recupere la movilidad, hay que tratarlo para evitar esas deformaciones, evitar dolores, rigidez…».

También ayudan a paliar y prevenir las complicaciones que, a largo plazo genera la falta de movilidad, «si no hacemos nada con una persona que no puede moverse, a la larga, se producen más problemas, como infecciones o problemas circulatorios, digestivos, escaras…, y hasta problemas respiratorios… incluso existe fisios respiratorios para tratar estas complicaciones»

Hasta el final en las enfermedades neurodegenerativas

Los fisioterapeutas formados en neurología también pueden hacer mucho por las personas con enfermedades neurodegenerativas, que son muchísimas, desde el párkinson, hasta la ELA, pasando por cualquier tipo de distrofia muscular e incluso el alzhéimer, «cada vez nos especializamos más, incluso en las distintas enfermedades».

Esto es muy importante para saber en qué fase de la enfermedad está el paciente y cuáles son sus necesidades en cada momento, pues «no es lo mismo una persona con párkinson en la fase en la que tiene problemas de equilibrio que cuando ya no puede caminar».

Estamos hasta el final de todas las enfermedades degenerativas, y creo que nuestro trabajo está cada vez más valorado

En las distrofias, por ejemplo, a veces la fisioterapia, junto con algún fármaco no específico, es el único tratamiento que existe para frenar levemente la progresión de la enfermedad y ralentizar la discapacidad, «las personas con distrofia tienen mucho riesgo de caídas, y una de las cosas que trabajamos es precisamente eso, reducir el riesgo, porque si una persona con problemas de movilidad se cae y se rompe la cadera, será todavía más dependiente, tendrá más riesgos… En estos casos, además, les enseñamos a moverse de forma segura, a levantarse, a andar con bastón si hace falta… También para ayudarles a alcanzar su máxima funcionalidad, a prevenir contracturas, deformidades…».

Su labor es, por tanto, muy importante a lo largo de toda la vida de los pacientes, «estamos hasta el final de todas las enfermedades degenerativas, y creo que nuestro trabajo está cada vez más valorado», reconoce Ana Herrero.

Más formación y más presencia en la sanidad pública

Aunque su labor, sobre todo por parte de los pacientes, que ven cómo les ayuda a mejorar su calidad de vida, esté cada vez más reconocida, esto no se refleja en su presencia en hospitales y centros públicos, lo que va en detrimento de la calidad de vida de los pacientes con discapacidad que los necesitan, «en pacientes con daño cerebral, tras los meses de rigor en rehabilitación, los mandan a casa, y muchos de ellos nos necesitan a diario o muy a menudo, pero la sanidad pública casi nunca lo cubre».

Esto provoca que, como denuncia Ana Herrero de Hoyos, tengan que «buscarse la vida», porque o tienes dinero o te quedas en la estacada, «no todo el mundo puede permitirse un fisio neurológico todos los días, y menos un centro de rehabilitación privado, que cuesta miles de euros al mes. Los pacientes tienen que apañárselas con una asociación de personas con su misma patología, en fundaciones o como pueden», lamenta, «en CEADAC (Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral), que sería el sitio adecuado para los pacientes con daño cerebral, hay mucha lista de espera y tienen unos criterios de admisión muy exigentes».

En pacientes con daño cerebral, tras los meses de rigor en rehabilitación, los mandan a casa, y muchos de ellos nos siguen necesitando a diario

Esto puede dar lugar a situaciones muy dolorosas, «duele mucho, y especialmente en niños, que tienen una esperanza de vida muy larga, ver que a los 20 años parecen ancianos porque no se les ha hecho caso. Sin medios que sostengan a todos estos pacientes, estas situaciones se llevan a familias enteras por delante», dice con tristeza.

Ana asegura que, además, incluso en muchos casos no se tiene la formación adecuada, «en la sanidad pública están acostumbrados a un trauma o a una operación de pierna, pero para un daño cerebral, un ictus… no están tan preparados para neurología». Para conocer realmente la fisioterapia neurológica, a los fisios no les queda otra que formarse por su cuenta, a base de cursos muy caros, por eso reivindica «que se reconozca nuestro campo y una formación específica de neurología, porque en la carrera no te la dan».

Se trata, por tanto, de reconocer una disciplina que no sólo «puede darte movilidad, sino, lo que es más importante, otra oportunidad: la de volver a integrarte en la sociedad porque, si se busca, siempre hay una forma».

Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5170491/0/asi-ayuda-fisioterapia-las-personas-con-discapacidad-no-solo-les-da-movilidad-tambien-oportunidad-integrarse-/

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