Leemos en Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
<p><b>Hace quince años pocas personas sabían qué era el <a href=»https://www.20minutos.es/minuteca/ictus/» title=»Ictus»>ictus</a>. </b>Tras grandes campañas sanitarias, esfuerzos divulgativos de las entidades sociales apoyados por los medios de comunicación y formación en el ámbito laboral a las empresas y a sus trabajadores en la detección del ictus, <b>se ha logrado que hoy gran parte de la población sepa lo qué es </b>hasta el punto de que muchas personas ya son capaces de sospechar tras determinados síntomas lo que puede estar ocurriendo.</p><p>En el año 2012 escribí ya sobre este tema y, a pesar de que hayamos avanzado en el conocimiento y reconocimiento de la enfermedad,<b> pocos son los avances en servicios de rehabilitación con equipos transdisciplinares</b> que trabajen de forma holística y rápida con el paciente afectado.</p><h1>Pocos son los avances en servicios de rehabilitación con equipos transdisciplinares </h1><p>Según los datos de la SEN (Sociedad Española de Neurología),<b> el 90% de los casos de ictus se podrían evitar </b>con una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable.</p><p>El ictus es<b> la segunda causa de muerte en España</b> (la primera en mujeres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia. Cada año 110.000-120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50% quedan con secuelas discapacitantes o fallecen. Actualmente <b>más de 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional </b>por haber sufrido un ictus.</p><p>En los últimos 20 años ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años. <b>En los próximos 25 años la incidencia del ictus se incrementará un 27%. </b>El ictus supone<b> el 70% de los ingresos neurológicos </b>que se producen en España y es responsable del 3-6% del gasto total sanitario.</p><p><b>Un ictus cambia la vida.</b> La vida del que la padece y la vida de su familia y entorno, creando desajustes funcionales, emocionales, laborales, económicos, familiares y sociales.</p><h1>La intervención terapéutica debe comenzar tan pronto como el paciente esté medicamente estable</h1><p>Una vez que ocurre,<b> la expectativa de recuperación depende de las áreas afectadas en el cerebro y de la intensidad de la lesión</b>. A menudo implica a varias áreas del cerebro dando como resultado múltiples incapacidades y es necesario actuar deprisa. La intervención terapéutica debe comenzar tan pronto como el paciente esté medicamente estable (hasta en el mismo hospital de agudos si es posible)</p><p>La rehabilitación eficaz del ictus <b>exige la colaboración necesaria entre la sanidad pública y las instituciones privadas</b> especializadas e inversión presupuestaria para recursos tanto materiales como humanos. Y esto hoy escasea en el panorama tanto nacional como autonómico.<b> Volvemos a sufrir desequilibrios en estos servicios dependiendo de la Comunidad Autónoma </b>en la que vivamos y lo que es más grave; con los datos de aumento de la enfermedad, no hay centros especializados integrales que, liderados por un neurólogo y/o médico rehabilitador, aborden estas terapias de la manera más óptima y rápida posible.<b> Las familias saltan de un lugar a otro pidiendo respuestas al alta del paciente</b> y todo dependerá de profesionales conocedores comprometidos y no de protocolos y servicios debidamente establecidos para tan importante etapa rehabilitadora.</p><p><b>El tiempo es oro, pero ¿qué hacer cuando el oro escasea?</b> En el contexto de inestabilidad política actual es necesario dejar a salvo el bien más importante a proteger en toda esta situación:<b> el paciente y su vida son lo primero.</b> Es bien sabido que el sistema médico sanitario público de España es uno de los más avanzados en cuanto a su capacitación técnica, pero nuestro sistema público es frágil en cuanto a su viabilidad; con unos costes de gestión elevados, una población cada vez más envejecida y unas restricciones económico presupuestarias cada vez mayores que<b> pueden poner en riesgo la mejor esperanza de recuperación para los pacientes</b> y, en el caso que nos ocupa, los pacientes con daño cerebral después de haber sufrido un ictus que<b> con edades por debajo de los 65 años se ven condenados a gestionar dependencias y discapacidades </b>que bien y rápidamente abordadas pueden minimizar el impacto de la lesión cerebral.</p>
Fuente: Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5163158/0/con-ictus-tiempo-es-oro/

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