Leemos en 20MINUTOS.ES – Discapacidad la siguiente noticia que os reproducimos de forma íntegra:
Las personas con discapacidad intelectual derivada de una enfermedad o trastorno neurológico no suelen procesar correctamente la información que reciben de uno o varios de los sentidos, entre ellos, la vista. En el desarrollo integral de un niño, además, el área visual está directamente vinculada con su desarrollo a nivel motor, por lo que es muy probable que los niños con discapacidad intelectual que presentan dificultades motóricas también tengan sus habilidades optométricas disminuidas y sufran, por tanto, problemas de visión.
Para ver de forma eficaz no solo hace falta tener el 100% de visión, sino que es necesario que se den muchas habilidades de forma rápida y al unísono. En ocasiones, esto no sucede y muchos de estos niños, aunque ven correctamente, desarrollan problemas visuales, que podemos dividir en dos categorías:
- Eficacia visual (habilidades funcionales): mala salud ocular, dificultad en el control oculomotor, visión binocular, acomodación visual o estereopsis.
- Percepción visual (cómo el cerebro interpreta la información que reciben los ojos): dificultades visoespaciales, problemas de bireccionalidad, de integración bilateral, de coordinación ojo-mano o de organización espacial, dificultad para discriminar figura- fondo, cerramiento visual o problemas de memoria visual.
A pesar de tener una mayor probabilidad de desarrollar problemas visuales, es habitual que estos niños no acudan a revisiones periódicas, sobre todo cuando el menor ve aparentemente bien, tanto de lejos como de cerca y, por tanto, la familia considera que no tiene sus habilidades visuales disminuidas.
Para mejorar la visión de un niño es importante la labor conjunta del oftalmólogo, encargado de estudiar las alteraciones patológicas del sistema visual, y el optometrista, quien trata su rendimiento eficaz y busca soluciones.
“En optometría vemos la funcionabilidad y la percepción visual desde el punto de vista del rendimiento visual para lograr que el sistema esté en su máximo potencial”, explica Cristina San Juan, optometrista de Salud Visión (Madrid) y del Gabinete de la Fundación Querer. “No solo que el niño tenga una miopía o hipermetropía fuerte, sino que la información visual no se integre de una manera adecuada”, añade.
Este jueves, Día Mundial de la Visión, San Juan explica qué signos deben alertar a las familias de estos niños y cómo trabajar con aquellos que padecen una discapacidad intelectual severa.
¿Qué signos deben alertar a las familias?
Un niño con discapacidad intelectual puede ver perfectamente de lejos y de cerca, pero tener problemas visuales, como los mencionados anteriormente, que dificulten su rendimiento académico y su integración en las actividades del día a día. Por tanto, es importante que los padres estén atentos e identifiquen ciertos signos que ayudarán a detectar un posible problema visual para poder intervenir lo antes posible:
- Cambios de renglón o salto de palabras en la lectura.
- No diferenciar letras o tener mala letra al escribir.
- Golpearse y caerse con mucha facilidad.
- Mala organización espacial.
- Dificultades de memoria y comprensión lectora.
- Visión borrosa o fatiga visual.
- Picor y escozor de ojos
- Dolores de cabeza.
La importancia de acudir a revisiones periódicas
En cualquier caso, cuando se detecten alguno de estos signos, la familia debe acudir al especialista para que evalúe si el niño tiene un problema de visión. “Hay que comprobar que el desarrolló visual del niño está dentro de la normalidad y, además, que es lo suficientemente eficaz para que las exigencias que tiene en el colegio se puedan cubrir”, explica San Juan.
La optometrista recomienda revisar la visión de los niños antes de comenzar su etapa escolar, para poder así valorar en qué situación se encuentra e intervenir de forma precoz si existiera algún problema que vaya a dificultar, por ejemplo, la adquisición de la lectoescritura. Estas revisiones las debe realizar tanto el oftalmólogo como el optometrista.
Cuando ambos profesionales determinan que el niño tiene un problema visual, el oftalmólogo establecerá en un informe médico si, por ejemplo, necesita gafas o lentes de contacto y/o qué tratamiento debe seguir. Después, el optometrista valora en un estudio la eficacia y la percepción del sistema visual, es decir, cómo analiza y filtra la información visual, y lleva a cabo la terapia visual.
¿Cómo trabajar con niños con discapacidad intelectual severa?
Durante la terapia visual, el optometrista analiza distintos parámetros como la agudeza visual, los movimientos oculares, la coordinación entre ojos o la memoria visual. Para ello, realiza tanto pruebas subjetivas, que requieren la colaboración verbal del niño, como objetivas, en las que no se necesita su intervención.
Podemos medir la agudeza visual mediante la observación y a través de aparatos que te dan valores de una manera objetiva
En el caso de niños con una discapacidad intelectual severa y, por tanto, graves dificultades para colaborar o expresarse verbalmente, el profesional da prioridad a las pruebas objetivas. “Para medir la agudeza visual podemos realizar una prueba subjetiva, por ejemplo, la clásica prueba en la que te tapan un ojo y tienes que decir qué número ves. Pero también podemos verlo de forma objetiva, mediante la observación y a través de aparatos que te dan valores de una manera objetiva, sin que el niño hable», explica San Juan.
En estos casos, por ejemplo, el optometrista puede analizar la posición de los ojos. «Le voy presentando estímulos con distintas características. Uno va a llamar la atención y el otro no. Si los ojos del niño se desvían hacia el estímulo que le llama la atención es que sí lo ve”, explica.
Por otro lado, cada niño funciona a un ritmo distinto por lo que, dependiendo del caso (nivel de afectación, memoria, atención…etc.) el optometrista necesitará mayor o menor número de sesiones. Además, las terapias no muestran resultados de forma inmediata y pueden prolongarse durante meses y años. No obstante, lo recomendable es realizar sesiones semanalmente, de una duración de alrededor de 45 minutos.
Asimismo, es aconsejable realizar revisiones de forma periódica para comprobar cómo las habilidades visuales van evolucionando y si la reeducación visual está siendo efectiva.
Ahora tendemos a que el niño lea con la tablet y eso es antinatural y daña su salud visual
Medidas de higiene y salud visual
Además de la terapia visual, los optometristas establecen normas de salud e higiene visual, como una correcta iluminación y postura corporal o no abusar de dispositivos tecnológicos: “Ahora tendemos a que el niño lea con la tablet o que esté siempre viendo dibujos animados en la televisión y eso es antinatural y daña su salud visual. Los niños tienen que correr, caerse, salir al aire libre y no pueden estar todo el rato en casa con dispositivos digitales”.
Los problemas visuales han aumentado en los últimos cuatro años y afectan ya al 76% de los españoles, según el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas. La pandemia perjudicó la salud visual de los niños, ya que el confinamiento supuso una sobreexposición a las pantallas, además del encierro, que provocó un deterioro de su desarrollo motor. “La visión es consecuencia de la conquista de una serie de habilidades del sistema nervioso central y todas se deben desarrollar con naturalidad y no de una manera artificial”, explica Cristina.
Tanto la terapia como seguir unas normas de salud e higiene visual ayudarán a que el niño desarrolle el máximo potencial de su sistema visual y, por tanto, sea más eficaz a la hora de defenderse y tomar decisiones. Facilitará su vida en tareas rutinarias como leer y escribir, calcular cuánto tiempo tarda en cruzar una carretera, o tardar poco tiempo en escoger una botella de agua en el supermercado.
Talleres de optometría para familias y profesionales
Para que las familias y los profesionales aprendan y sean conscientes de la importancia de una correcta salud visual, Cristina San Juan dirige una serie de talleres en la Fundación Querer durante los meses de noviembre, diciembre y febrero. Estos cursos tienen como objetivo informar sobre qué es la optometría y cómo puede ayudar en el desarrollo psicomotor infantil, mostrar y detectar las problemáticas en niños con trastornos neurológicos y establecer soluciones.
Además, se llevará a cabo un taller de simulación para saber qué es lo que siente el niño cuando tiene problemas de percepción visual. También se presentarán los resultados del estudio científico desarrollado durante el pasado curso con los alumnos del colegio de educación especial de ‘El cole de Celia y Pepe’: “Tenemos datos objetivos de qué es lo que ha ocurrido. Esto no es una historia, es ciencia. Lo hemos medido, hemos trabajado durante todas las semanas y hemos descubierto que han mejorado con la terapia visual, ninguno ha empeorado”.
Fuente: 20MINUTOS.ES – Discapacidad https://www.20minutos.es/noticia/5067901/0/la-terapia-visual-en-ninos-con-discapacidad-intelectual-severa-trabajamos-con-instrumentos-y-mediante-la-observacion/

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